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Arzobispo Brenes llama a trabajar con presidente electo

Por Filadelfo Alemán, Agencia Associated Press (AP). Desde Managua. | 12 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El arzobispo capitalino, Monseñor Leopoldo Brenes, pidió este domingo a los nicaragüenses y a los candidatos presidenciales derrotados en las elecciones del 5 de noviembre trabajar en equipo con el presidente electo Daniel Ortega para vencer en el desafío de la pobreza. "Cuando hay que escoger a la selección nacional, ya cada quien deja su equipo, deja su camiseta y se viste con la única camiseta que dice: Nicaragua", señaló. "Hoy, como buenos beisbolistas, vamos a dejar a un lado nuestras camisetas y vamos a usar la única camiseta, que es la de Nicaragua y llevar en alto la única bandera que nos cobija a todos: la azul y blanco de nuestra patria", agregó. Brenes indicó que el "reto" es de todos y aunque Ortega tenga la responsabilidad de coordinar "la marcha de la nación", los elegidos como diputados ante el Parlamento nacional también tienen que dar su "granito de trigo". "Deben despojarse de los uniformes de sus respectivos clubs con que participaron en los comicios y ponerse la camiseta de la selección nacional de Nicaragua", dijo Brenes durante la celebración de una misa de acción de gracias porque los comicios fueron libres y tranquilos. Pero a la misa, no asistieron todos los candidatos derrotados, sino sólo dos: Eduardo Montealegre de la Alianza Liberal Nicaragüense y Edén Pastora. Al acto religioso no asistió el liberal José Rizo ni Edmundo Jarquín del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS). Ortega acudió acompañado de su esposa, Rosario Murillo, y de otros dirigentes sandinistas como René Núñez y Álvaro Baltodano. Montealegre, que logró el segundo lugar en los comicios y que fue de los primeros en reconocer el triunfo de Ortega, dijo a la AP que su participación en la disputa electoral, "no fue sólo por la presidencia, sino para contribuir de la mejor manera con el progreso del país. Anuncio que ocupará el escaño que le corresponde por Ley en el legislativo, como candidato de segundo lugar y desde ahí seguirá "trabajando por Nicaragua". Brenes arrancó su homilía con el pasaje en que Jesús, frente a las alcancías del templo, valora más la limosna de una mujer pobre que las que depositaban los más pudientes. "Toda colaboración tiene valor. Nicaragua necesita del aporte de todos los nicaragüenses para llevar adelante el desarrollo y el progreso del país", dijo. Brenes indicó que el "reto" es de todos y aunque Ortega tenga la responsabilidad de coordinar "la marcha de la nación", los elegidos como diputados ante el Parlamento nacional también tienen que dar su "granito de trigo". Invitó a los 90 diputados electos, especialmente a los departamentales, a que no se queden a vivir en Managua, sino que vengan a las sesiones del parlamento y regresen a sus lugares de origen "a escuchar las propuestas y necesidades de sus electores" y a los que viven en Managua a trabajar por el día y a escuchar a sus electores por la tarde. "Serán los portadores de las inquietudes de esos pueblos, de esas comunidades que los eligieron", anotó. Al final de la liturgia, el arzobispo llamó a Ortega y a los dos ex candidatos presentes a subir al altar para hablar con ellos, pero no hubo acceso de periodistas a la plática. Nicaragua es el segundo país más pobre del continente después de Haití y, según el arzobispo Brenes, "tiene un gran desafío por delante". Insistió en la colaboración de todos los nicaragüenses con el nuevo gobierno, pero advirtió que Cristo pedirá cuentas como lo hizo con sus apóstoles". "Nadie puede decir que no pudo aportar nada", afirmó.

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