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Los narcotraficantes los prefieren niños

Agencia PL. Desde La Habana. | 15 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Todo parece indicar que los infantes son los consumidores preferidos por los narcotraficantes en Costa Rica, país que carece hoy de una estrategia gubernamental para contrarrestar esa problemática social.

Por Isabel Soto Mayedo, agencia Prensa Latina (PL) desde La Habana, Cuba.

El incremento de la drogadicción en edades tempranas, admitido por directivos del órgano policial antidrogas de esa nación centroamericana, es favorecido en primer lugar por la ausencia de un control estadístico actualizado sobre el tema. Cuántas niñas, niños y jóvenes ticos están involucrados en el comercio ilícito y consumo de estupefacientes es algo imposible de precisar: mientras algunos señalan que son cuatro mil, otros insisten en que sólo rebasan los tres mil. Sin embargo, Rosalía Gil, ex ministra de la Niñez, denunció hace más de un año que la cifra de menores de edad adictos en todo ese país era alarmante y podría estar entre los 50 y 60 mil. Pese a esas incongruencias en los datos, casi todas las fuentes coinciden en que la adicción a la droga conocida como "crack" aumentó 200 por ciento en el último semestre. Este derivado de la cocaína, identificado de manera indistinta como rocas, chulas, piedras, rockstars u otros, es para ticas y ticos la más peligrosa droga desde inicios de este siglo, reflejó un sondeo de opinión del Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia. Durante 2004, los agentes policiales costarricenses incautaron de 100 mil piedras de ese alucinógeno, que por error se le confunde con el residuo de la mezcla hervida de clorhidrato de cocaína con bicarbonato de sodio. El crack es una de las drogas más baratas y efectivas: cuando se fuma, ingresa a la circulación sanguínea, produciendo al individuo una sensación de euforia, pánico, insomnio y creciente adhesión. Estas razones y lo poco que cuesta procesarla o comprarla, explican la popularidad alcanzada por esa sustancia tóxica desde hace más de dos décadas y el apego de los más jóvenes a su consumo. Un repaso de las cifras reportadas a partir de 1992, cuando la policía interceptó apenas ocho mil 901 piedras de "crack", permite comprobar el orden ascendente en ese sentido. Transcurrido un decenio, ese índice ascendió a 103 mil 904 y de enero a noviembre de 2006, rebasó las 111 mil 698 dosis, según reportes policiales. De continuar esa tendencia, resulta probable que los decomisos de ese narcótico en Costa Rica superen los 116 mil 256 acumulados en el año precedente. El sombrío panorama alrededor de este y otros temas relacionados con él despiertan las preocupaciones de algunas autoridades de ese país, calificado de "terreno fértil para la delincuencia" por el director del Organismo de Investigación Judicial, Jorge Rojas. La deserción escolar, motivada por la elevación del costo de la vida y la pobreza arrastrada por esta, unido a otras variables, llevan a niñas, niños y jóvenes al camino de las drogas, asaltos y otros delitos. Estudios del Ministerio de Educación Pública develaron que de los más de 900 mil estudiantes matriculados en el curso lectivo de 2006, 27 mil abandonaron la escuela, sobre todo en las áreas suburbanas. En estos barrios o precarios se concentran gran parte de los pobres, que en Costa Rica representan un 20,2 por ciento de la población si se toman los datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Aunque existe uno que otro centro destinado a la rehabilitación de menores de edad y el actual ministro de Seguridad, Fernando Berrocal, insiste en que este flagelo se está combatiendo, otra es la opinión de la población. Más allá de la represión a las bandas que venden cerca de escuelas y colegios, se precisan políticas preventivas más eficaces para restar terreno a los comerciantes ilícitos, sugieren. De ese modo, también podrían reducirse los asaltos a los transeúntes y pasajeros de los ómnibus urbanos por parte de criaturas por debajo de los 14 años. En idéntica proporción, quién quita que disminuyan los indicadores de suicidio, prostitución, robos y otros delitos en los que están implicados consumidores de drogas que quizás no alcancen la adultez. Pero la esperanza sucumbe: aunque más de 14 mil personas fueron detenidas en Costa Rica por portar este y otros narcóticos en lo que va de año, el gobierno sigue de espaldas al asunto.

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