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El 26% de las mujeres y el 20% de los varones en Nicaragua, han sufrido abusos sexuales, revela la UNICEF

Agencias EFE y AP. Desde ciudad Panamá. | 16 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Según el Estudio del Secretario de Naciones Unidas sobre la Violencia contra los niños, presentado este jueves regionalmente en Panamá, el 26% de las mujeres y el 20% de los varones en Nicaragua, han sufrido abusos sexuales. El informe destaca que cada año más de 6 millones de niños y niñas sufren abuso severo en los países de la región y más de 80,000 mueren por la violencia doméstica, mientras que el abuso sexual es el maltrato infantil menos denunciado, los agresores son varones y en 8 de cada 10 casos son los padres, esposos y parientes. En Costa Rica, según encuestas realizadas a la población, el 32% de las entrevistadas y el 13% de los hombres sufrieron abusos sexuales. Los estudios realizados en Centroamérica muestran que las víctimas son de ambos sexos, pero la mayoría son niñas, al tiempo que en América Central y México se calcula en torno a los 82,000 los miembros de maras o pandillas con edades entre 13 y 19 años. En Honduras, El Salvador y Panamá los porcentajes de delitos cometidos por niños, niñas y adolescentes oscilan entre el 5 y el 10% del total y la mayoría son delitos menores como robos. El estudio mundial, lanzado el 11 de octubre pasado en la Asamblea General de la ONU, fue presentado para América Latina y el Caribe por el experto y consultor independiente Paulo Sérgio Pinheiro, designado en el 2003 por la ONU para dirigirlo, en un acto celebrado en la Presidencia panameña. A la actividad asistió el vicepresidente primero y canciller panameño, Samuel Lewis Navarro. Cada hora mueren nueve niños o adolescentes a causa de la violencia en América Latina y el Caribe, dijo la Unicef. Instó a los gobiernos de la región a dejar de ser "tolerantes" ante la violencia. UNICEF dijo que en términos absolutos se estima que América Latina y el Caribe mueren por homicidio entre 100,000 y 120,000. El 28% de las víctimas corresponde a adolescentes entre 10 y 19 años. Agrega que Colombia, El Salvador y Venezuela tienen los índices de homicidio más altos entre hombres de 15 a 24 años. El estudio, que recopila las impresiones e historias de unos 1.800 casos en Latinoamérica, insta a los estados a que prohiban toda forma de violencia contra los niños en todos los contextos, inclusive la violencia de los castigos dentro de las casas y escuelas. "¿Cómo puede ser que en Latinoamérica seamos tan tolerantes con la violencia en los niños?", se preguntó el director regional del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) para América Latina y el Caribe, con sede en Panamá, Nils Kastberg.. La violencia acaba cada año con la vida de 80.000 menores en América Latina y el Caribe, y sus consecuencias le cuestan a la región 145.000 millones de dólares anuales, afirma el Informe. Kastberg dijo a Efe que es en el entorno familiar donde primeramente los niños y niñas hallan violencia, "y lo que después vemos, unos años más tarde, en la sociedad, es lo que se inició en el entorno de la familia". Afirmó que este informe "es un llamado de atención a todos, también al Gobierno, de trabajar mucho más la prevención y no seguir invirtiendo millones en la parte punitiva". Para la elaboración del estudio se realizaron consultas con unos 1.800 niños, niñas y adolescentes de 17 países de Centro, Suramérica y el Caribe. Todos identificaron la violencia ejercida en su contra, sus causas, consecuencias y sus propuestas para detenerla y frenarla. El estudio documenta la violencia ejercida en contra de los niños, niñas y adolescentes en la familia, la escuela, la comunidad, las instituciones y en los entornos de trabajo. Algunas de sus conclusiones destacan que gran parte de esta violencia, que incluye violencia física, sexual, sicológica, discriminación y abandono, permanece escondida, invisible y en ocasiones es aprobada socialmente, radicando en gran parte en la familia. También indica que en América Latina y el Caribe la violencia traspasa fronteras culturales, diferencias de clases, educación, origen étnico o edad y amenaza o acaba anualmente con la vida de miles de niños, niñas y adolescentes. El informe insta a todos los Estados a prohibir toda forma de violencia contra los niños, dar prioridad a su prevención, abordando sus causas y considerando los factores de riesgo, y poner fin a la impunidad. El estudio calcula que las consecuencias sociales y de salud, asociadas a la violencia, representan unos 145,000 millones de dólares anuales, el 12% del Producto Interno Bruto (PIB), a las sociedades de América Latina y el Caribe. El profesor Paulo Sergio Pinheiro, un experto independiente designado por la ONU para dirigir el estudio "Las voces de niñas, niños y adolescentes sobre la violencia", dijo que "Latinoamérica tiene las más preocupantes estadísticas de muertes violentas de adolescentes del mundo y la mayoría de los homicidios resulta de armas de fuego". Pero todas las estadísticas, agregó, por más impresionantes, no describen la situación real, subrayó. Dijo que la mayor parte de la violencia "es totalmente invisible, simplemente no existen estadísticas nacionales o internacionales". Kasteberg dijo a la AP que el estudio "está poniendo en palabras algo que sospechábamos. Desgraciadamente los altos niveles de violencia son impactantes". La violencia contra niños y adolescente en Latinoamérica se da generalmente en el entorno familiar e incluye el abuso sexual, desapariciones extrajudiciales, violencia emocional, psicológica o física, incluso "compra de bebés", según los expertos. "Se da en todas las clases sociales en países del Norte como del Sur en pobres como ricos, cambia tal vez el carácter, pero la violencia esta allí", dijo. Pinheiro destacó que un informe de la Organización Mundial de Salud, basado en datos muy limitados, indicó que en el 2002 unos 53.000 niños murieron víctimas de homicidio en Latinoamérica. Pinheiro detalló en su informe que factores como los estereotipos sobre los roles de cada genero contribuyen con la violencia. "La violencia no va a terminar si todos los esfuerzos que hacemos son dirigidos a aumentar penas y punir indiscriminadamente". El combate a la violencia, dijo, "es un largo trabajo combinando las medidas represivas con medidas preventivas que efectivamente cambien el escenario en que se produce la violencia.

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