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El Bronx recibe combustible venezolano en un ambiente dominado por el azufre

Agencia AFP. Desde New York. | 17 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El neoyorquino barrio del Bronx empezó a recibir este viernes, por segundo año consecutivo, el combustible para calefacción a bajo precio prometido por el presidente venezolano Hugo Chávez, en un acto en el que pesó el recuerdo de los insultos que dedicó a George W. Bush en la ONU. Un camión cisterna transfirió su carga de 20.000 litros a uno de los edificios de la calle Ray Barretto, en una sección del barrio conocida como Hunts Point que cuenta con un 76% de población hispana. Se trata de la primera entrega de un programa que entra en su segundo invierno y que repartirá casi 400 millones de litros de combustible con un descuento del 40%. Más de 400.000 hogares de 16 estados del país son los beneficiarios de esta iniciativa materializada por CITGO, la filial estadounidense de la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). La idea surgió de una visita que el presidente Chávez realizó al Bronx hace dos años, con ocasión de su participación en el debate de la Asamblea General de la ONU. Participaron en el acto Joseph Kennedy -hijo del senador Robert y sobrino del presidente John, los dos hermanos políticos asesinados en los años 60-, el embajador de Venezuela en Estados Unidos, Bernardo Alvárez, el presidente de Citgo, Félix Rodríguez, y el congresista del Bronx, José Serrano. Kennedy, que guarda un enorme parecido con su padre, preside la Corporación de Energía de los Ciudadanos, una entidad sin ánimo de lucro para proporcionar electricidad, gas y petróleo a personas con bajos recursos. "Huele a algo extraño en el estrado... Pero es petróleo para calefacción", dijo Kennedy, recordando a Chávez cuando afirmó que el "demonio" Bush había dejado tras de sí olor a azufre en la ONU. Luego alabó la figura de Chávez al afirmar que es un hombre "que reconoce las dificultades de los pobres" y el único presidente de un país productor de petróleo que ha respondido positivamente a sus demandas de descuentos en el precio. "En Venezuela vemos nuestro petróleo no sólo como un activo, sino como un tesoro para ayudar a los demás", dijo el embajador Alvarez, responsabilizando de ello "al espíritu de solidaridad promovido por el presidente Hugo Chávez". Sin embargo, los habitantes del Bronx consultados se mostraron más cautos en las alabanzas a Chávez con respecto al año pasado. Puertorriqueños en su mayoría, parecían debatirse entre el agradecimiento a Chávez y la expresión de su fidelidad a Estados Unidos. Rafael de la Cruz, de 71 años, que se definió como "boricua-americano", dijo no tener "nada contra Chávez" aunque "él parece estar en contra nuestra, hace propaganda contra nosotros". "Es cierto que el aceite barato nos conviene y parece que Chávez se ocupa más de nosotros que los políticos americanos. Pero no soy comunista, a mi Estados Unidos me ha dado todo lo que tengo", sentenció. "Esto es bueno para los pobres. En cuanto a Chávez, yo soy puertorriqueño, allá los venezolanos con él", respondió Enrique González, otro anciano puertorriqueño. "Ahora se hace el simpático, ¿no?", comentó entre risas un afroamericano que pasaba por el lugar cuando le informaron de qué trataba el acto. El congresista Serrano respondió a los críticos del programa que argumentan que se trata de un instrumento de propaganda de Caracas. "Si de eso se trata, invitó a todas las empresas estadounidenses a que vengan a hacer propaganda a mi distrito", les espetó el congresista demócrata.

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