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«Sigo siendo revolucionario... espiritual», dice Ortega, quien promete no regalará tierras ni perdonará deudas a los campesinos

Agencias AFP, AP, EFE, Reuters y diarios La Prensa Gráfica y Co Latino. Desde San Salvador. | 22 de Noviembre de 2006 a las 00:00
"Sigo siendo revolucionario... espiritual y pretendemos que nuestro lema de campaña electoral, de reconciliación y paz, sea una realidad para Nicaragua", comentó en San Salvador el presidente electo Daniel Ortega, al explicar su línea política, en su segundo período presidencial. Tras sostener un encuentro privado con el mandatario salvadoreño Elías Saca, y a modo de despejar dudas, Ortega admitió su respeto por los tratados comerciales pactados con anterioridad y la apuesta a la integración centroamericana, declarándose, además, un "hombre latinoamericano". Ortega declaró que el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el dignatario visitante dijo que "nos satisface, aunque no es un tratado ideal", por lo tanto "vamos a seguir trabajando con ese tratado colocando ahí todos los productos" que genere Nicaragua. Ortega anunció que "vamos a fortalecer nuestra economía utilizando el TLC, vamos a explorar el MERCOSUR que es interesante, vamos a trabajar con el ALBA, y seguiremos con la Libre Asociación con Europa; el objetivo es potenciar nuestro país". Se mostró esperanzado porque la Unión Europea tome en cuenta a la región centroamericana como naciones competitivas para entrar en el mercado europeo, en referencia al sistema de preferencias SGP-PLUS. El nuevo presidente nicaragüense tenía previsto continuar su gira por Honduras, pero dejará para otro momento una reunión con el presidente hondureño Manuel Zelaya, quien se encuentra en Italia. Ortega realizó un periplo por Centroamérica que ya lo llevó a reunirse con los presidentes Martín Torrijos (Panamá), Oscar Berger (Guatemala) y concluyó en El Salvador con la reunión con Saca.

Segundo mandato

Sobre su segunda gestión, que concluirá en enero de 2012, el mandatario electo aclaró que retomará las experiencias positivas de cada administración presidencial nicaragüense pasada, para implementarla en su nuevo mandato, y recordó experiencias exitosas del FSLN en educación (alfabetización), salud y programas sociales. "Nuestro objetivo es seguir afirmando (...) todos los elementos positivos que se han venido acumulando a lo largo de estos años y retomar algunos programas del gobierno nuestro en los años 80 sobre todo en el campo social", dijo el líder sandinista. Según Ortega, en los últimos años el analfabetismo creció hasta un 35% entre los seis millones de nicaragüenses, de los que 4,2 millones viven sumidos en la pobreza y enfrentan graves problemas en salud. "Tenemos que erradicar el analfabetismo, que fue una de las primeras tareas que nos dimos, cuando en los años 80 asumimos el gobierno. Igualmente el tema de la salud yo diría que ahí logramos grandes éxitos en materia social", sostuvo. "Independientemente de la ideología, nos interesa el desarrollo de Nicaragua, tenemos datos del PNUD, ONU y la FAO, que afirman que de los 6 millones de nicaragüenses, hay 4 millones 200 mil en pobreza; y de esos, 2 millones 200 mil en extrema pobreza, y 1 millón 500 mil, padecen hambre... es una situación compleja, difícil y dramática, esa es nuestra lucha", aseguró Ortega. Anunció que durante su administración retomará políticas financieras al sector agropecuario y establecerá "una política financiera con intereses justos, es decir que (al agricultor) le permitan realmente contar con un financiamiento que le permita ser competitivo". En cuanto a la entrega de tierras a campesinos dijo que lo harán de modo "que el estado no regale la tierra, sino que se la otorga a condición de que la pueda ir pagando", lo cual podría ser por medio de la entrega de sus cultivos como granos u otros. Asimismo, afirmó que pese a la pobreza que abate a su país, su administración no contempla medidas radicales como la nacionalización de bienes privados o perdón de deudas. "Ese tema no se puede repetir, los campesinos que demandan tierras, no pueden esperar eso del gobierno, no pueden esperar que les regalen las tierras, lo que pueden hacer es pagar por un tiempo una cierta cantidad de granos básicos, y abonar a la cuenta. Y esperamos crear un banco de fomento para tener políticas exitosas", acotó Ortega. En cuanto a la corrupción, Ortega señaló que desde la oposición política su partido FSLN dio sus votos a favor de la ley, comprometiéndose a luchar por la transparencia en la administración gubernamental y privada. Ortega dejó en claro que no se ha generado ninguna fuga de capital extranjero ante su llegada al poder. "Desde los que más nos han adversado en términos políticos, hasta los que han estado al lado nuestro, todos han reaccionado de una manera positiva y constructiva", dijo Ortega en una rueda de prensa junto a Saca en la Casa Presidencial en San Salvador. A los que vaticinaban una debacle con su victoria en las urnas el pasado 5 de noviembre, Ortega aseguró que "nada de eso está pasando. El país está en tranquilidad, en normalidad, no ha habido salidas de capital, los programas de inversiones extranjeras se mantienen".

Inversionistas deben estar tranquilos

Ortega sostuvo que los inversionistas extranjeros "deben estar tranquilos y confiar" que su inversión en Nicaragua "es y será respetada en todo momento". Durante su reunión privada, Ortega y Saca también conversaron sobre las inversiones nicaragüenses en El Salvador y sobre las salvadoreñas en Nicaragua y dijeron que éstas serán "respetadas". "Queremos darle la seguridad a los inversionistas salvadoreños y del resto de países que se van a respetar las inversiones", dijo Ortega, quien además se declaró a favor del proceso de Unión Aduanera que se impulsa en la región. En tanto, Saca resaltó el hecho de que con el futuro presidente de Nicaragua "hay una enorme coincidencia" en reconocer la importancia de la integración como el camino para impulsar el desarrollo en la región. Saca reveló que Daniel Ortega "nos ha dado las seguridades de las inversiones" salvadoreñas en Nicaragua, así como de empleo. "Son compromisos que va a honrar el gobierno que voy a presidir desde el próximo 10 de enero (de 2007)", manifestó el presidente electo, quien además se comprometió a darle seguimiento a los temas de unificación centroamericana y la apertura de aduanas para el paso libre de los ciudadanos del istmo. Para el líder del FSLN, su país está "entrando en una nueva etapa", en donde "se ha quedado atrás" la etapa difícil de la guerra civil y que, ahora, Nicaragua, vive "un proceso histórico e irreversible" en donde junto a todos los países del istmo busca superar la pobreza y alcanzar el desarrollo.

Unidad centroamericana

"No debemos de dejar de aspirar y soñar con la unidad centroamericana, tenemos la convicción que algún día se hará realidad esa unión", remarcó el presidente electo nicaragüense, tras señalar que los problemas sociales como la pobreza y el desempleo han creado una "nueva realidad" en la región y eso demanda el esfuerzo conjunto de las naciones para su combate. "Así como enterramos las armas (en la región al poner fin a las guerras civiles de los años 80), ahora unidos tenemos que enterrar el desempleo, la pobreza, el hambre, eso para que nuestros pueblos puedan prosperar", insistió Ortega. Ortega también pidió "no traer a cuenta el pasado", en referencia a los tiempos de la revolución de 1979 y al gobierno sandinista que él encabezó (1979-90) y que fue combatido por los contras armados por Estados Unidos, porque eso es cosa "superada" en "los nuevos tiempos" que vive la región. El futuro presidente de Nicaragua recordó que la lucha contra esos problemas sociales como la pobreza y el desempleo es "importante" atacarlos por cuanto son generadores de otros, como la violencia. A manera de ejemplo, Ortega recordó que en su país, al que describió como "rico en recursos naturales", existen 4,2 millones de habitantes bajo la línea de la pobreza, de los cuales unos 2,2 millones están en extrema pobreza y 1,5 millones padecen hambre. Ortega manifestó su cariño y respeto para todo el pueblo salvadoreño. "Estamos viviendo una nueva etapa en la región centroamericana en donde el mal que debemos erradicar es el hambre, la pobreza, el desempleo" dijo. Saca y Ortega declararon su firme apoyo al proceso de integración centroamericano, enfocado en la lucha conjunta contra la pobreza y el desempleo. "El gran mal que tenemos que erradicar es la pobreza, el desempleo, el hambre, y (queremos) hacerlo de la mano de los pueblos centroamericanos, con sus gobernantes, fortaleciendo la integración", señaló Ortega. "No debemos de dejar de aspirar y soñar con la unidad centroamericana, tenemos la convicción que algún día se hará realidad esa unión", remarcó el presidente electo nicaragüense, tras señalar que los problemas sociales como la pobreza y el desempleo han creado una "nueva realidad" en la región y eso demanda el esfuerzo conjunto de las naciones para su combate. En virtud de la integración, Ortega aprovechó para lanzar un llamado a Costa Rica para que "se sume con la misma celeridad" al proceso integracionista regional, "como lo está demandando el pueblo centroamericano". Ortega, quien asumirá como presidente el 10 de enero de 2007, también se declaró a favor del proceso de Unión Aduanera que se impulsa en la región. Entre otros temas, Saca agregó que abordaron el tema de la contratación de mano de obra nicaragüense para tareas agrícolas en el país y dijo que a ellos se "los hemos recibido con las puertas y el corazón abierto". Ortega aprovechó para enviar un saludo a esos compatriotas y la comunidad nicaragüense en El Salvador. Ambos presidentes abordaron los temas de seguridad ciudadana y nacional, así como la relación bilateral y la extraordinaria historia de relaciones con Nicaragua.

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