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Elección presidencial para formalizar golpe militar

Tegucigalpa. La Voz.com. | 25 de Noviembre de 2009 a las 00:00
Las elecciones del domingo en Honduras probablemente lograrán lo que el régimen golpista trató de hacer hace cinco meses: terminar con la carrera política del presidente izquierdista Manuel Zelaya y reemplazarlo por un líder moderado que responda a la elite local. Washington, que había prometido no reconocer las elecciones a menos que Zelaya fuera restablecido en el cargo, ahora parece haber decidido que tiene pocas opciones y hará exactamente eso. "Al final, el golpe ganó", destacó Heather Beckman, una analista sobre América Latina, de Eurasia Group, con sede en Nueva York. "Era algo nefasto y no debería haber ocurrido, pero al final no había nada que hacer", agregó. Millones de hondureños pobres habían depositado grandes esperanzas en la política izquierdista de Zelaya en una nación dominada por una elite adinerada. Pero ahora no tienen candidato presidencial que los represente: el único candidato que respaldaba a Zelaya se retiró de la contienda el mes pasado, alegando que su participación daría legitimidad al golpe. Los principales candidatos pertenecen a los dos partidos que votaron abrumadoramente en el Congreso en respaldo del golpe a Zelaya, inclusive uno que ayudó a elegirlo antes de volverse en su contra. Zelaya, que fue deportado por los soldados el 28 de junio, regresó al país clandestinamente tres meses después y desde entonces permanece en la embajada de Brasil. Su mandato termina en enero, y la constitución le prohíbe postularse. Inicialmente, el presidente Barack Obama condenó el derrocamiento, el primero en América Central en más de dos décadas, y dijo que Estados Unidos no reconocería ninguna elección que se realizara bajo un gobierno instalado por un golpe. Zelaya le escribió a Obama preguntándole por qué Washington parecía haber cambiado de posición, e instó a los líderes de América Latina "a que no adoptaran posiciones ambiguas o imprecisas similares a la demostrada por Estados Unidos". Muchos gobiernos de tendencia izquierdista de América Latina insisten en que las elecciones significan una legitimación del golpe. "Nos parece lamentable que se desee limpiar un golpe de estado con un proceso electoral realizado en un país que ha estado virtualmente en un estado de sitio en los meses pasados", destacó el martes el principal asesor internacional del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, sobre la posición estadounidense. Muchos hondureños simplemente desean votar y dejar atrás la crisis, mientras que otros participan en un boicot en protesta por los meses de pugnas, durante los cuales fueron encarcelados los manifestantes simpatizantes de Zelaya y ocasionales cierres de radioemisoras y estaciones de televisión de oposición a los golpistas.

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