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Obama, el insulso

Por Oscar Amaya Armijo | 28 de Noviembre de 2009 a las 00:00
Esa es la verdad: Obama es un hombre insulso frente al poder del Complejo Militar Industrial de los Estados Unidos. Este hombre no manda nada, es simplemente un esclavo de esta maquinaria de dominación imperial. Al principio de su gobierno mostraba la arrogancia de quién se siente dueño del poder absoluto, pero tempranamente cayó en la cuenta de que ni siquiera llega ser la mueca de una pieza de ese otro poder. La crisis hondureña se encargó de develar esa cruda realidad. Al parecer no sabía nada de esto, el pobre Obama, por ello daba bandazos en su política exterior sobre América Latina, y en el caso hondureño su conducta llegó al límite de lo ridículo, ora apoyando al pueblo hondureño ora echándose en los brazos golpistas. Allí se le miraba como el vaciado títere en manos del titiritero: el poder omnímodo del complejo industrial militar. Al darse cuenta, por supuesto que se opuso. Solo tenía dos opciones: rebelarse contra ese poder u optar por la esclavitud. Pero él, ante la inconmensurable fuerza del poder, y acicateado por su inveterado oportunismo, optó por ser esclavo; esta fue su primera gran derrota. Frente a una situación similar, fue más digno el Presidente Zelaya, quien al darse cuenta del enorme poder que no lo dejaba gobernar, optó por la rebelión, por la dignidad; en esto estriba su triunfo y su aceptación en el concierto de todas las naciones. Qué paradoja, sin exagerar, siendo Zelaya gobernante de un ínfimo país, mantiene una popularidad y aceptación mundiales más que Obama, presidente de la primera potencia del planeta. ¡Qué paradojas las que juega la historia! Por esta razón, es que ya nadie cree en el insulso Obama, pues ejercen más poder los conserjes del Complejo militar, que él siendo Presidente de Estados Unidos. ¿Quién no sabe que John Dimitri Negroponte, Carmona, Carriles, Llorens, Hillari, Shannon, entre otros halcones, tienen más poder que Obama? El fiasco sufrido por las minorías en Estados Unidos y por grandes contingentes humanos en el planeta, es enorme; pensaban que con la llegada de Obama, se iniciaba una nueva era de relaciones, basadas en la equidad, el respeto a la autodeterminación e independencia de los pueblos del mundo. Rápidamente, comprendieron que Obama no era más que un esclavo de quiénes promueven la dominación imperial, el saqueo de los recursos naturales y la imposición política, allí donde nadie acepta esa democracia hipócrita que ahora asfixia también al propio pueblo estadounidense. Este hombre insulso de la política imperial, ahora dice que pasado el problema de las espurias elecciones en Honduras, las que él apoya por órdenes del Complejo Militar Industrial gringo, comenzará desde cero en sus relaciones con América Latina. “Borrón y cuenta nueva”, dice, como si el pueblo hondureño no significara nada. Este es el pensamiento de este hombre que solamente está pintado en las frías paredes de la Casa Blanca. Finalmente, lo que se sabe desde siempre es que el militarismo en Estados Unidos no tiene necesidad de perpetrar golpes de Estado, pues es el poder mismo y, dentro de ese poder, Obama, el insulso, es simplemente un esclavo.

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