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Orgía de consumo en EU, mientras la sangre corre en territorio iraquí

Por David Brooks, corresponsal en New York del diario La Jornada, de México. | 28 de Noviembre de 2006 a las 00:00
Durante el pasado fin de semana –un puente de jueves a domingo por el Día de Acción de Gracias– ocurrió una orgía de consumo en Estados Unidos, con feroces jaloneos y hasta violencia entre consumidores compitiendo para obtener una ganga; al mismo tiempo ocurrieron algunos de los peores días de sangre, ira, y gritos en una guerra proclamada en nombre de la "libertad" y la "seguridad" de los mismos ciudadanos que corrían por las filas de los malls estadounidenses. En los últimos días, hasta los medios estadounidenses califican por primera vez la situación en Irak como una guerra civil (ya no una "al borde" de una guerra civil). La Casa Blanca abandonó hoy todo intento por disfrazar la crisis al señalar que Irak está en "una nueva fase", aceptando que las cosas "no van bien". Ya no es posible ofrecer una interpretación ante el baño de sangre que se transmite alrededor del mundo (y eso que las peores fotos no se difunden ampliamente en los medios masivos estadounidenses). A pesar de que las imágenes y sonidos de la guerra se transmitían por televisión, radio y prensa escrita, al recorrer las calles obstaculizadas por miles de consumidores que caminan como animales de carga agotados bajo el peso de bolsas y enormes cajas llenas de botín (ropa, aparatos eléctricos, videojuegos, computadoras, calzado, etcétera) no se siente ni se escucha el rugir ni la agonía, ni las lágrimas de cientos de niños, mujeres y hombres en el campo de batalla llamado Irak. "Voy a explotar, ¡que bárbaro, cuánto comimos! El pavo era de unos siete kilos", comenta un joven académico en un café de Manhattan esta mañana, al quejarse de lo sufrido durante el puente de Thanksgiving. "Francamente –responde su acompañante–, estoy contento de regresar a trabajar. Es que bebimos tanto, todo el tiempo, y comer y comer". Unos 45 millones de pavos son destinados a las cenas del Día de Acción de Gracias. Las filas se empezaron a formar desde la noche del jueves frente a algunas tiendas de aparatos electrónicos, en algunos megacentros de Wal-Mart y en otros sitios que habían anunciado descuentos en horas especiales (algunos abrieron a la medianoche, otros a las 6 de la mañana del viernes). Tradicionalmente, la cena del Día de Acción de Gracias acaba temprano el jueves, y comienza lo que los comerciantes consideran el periodo de compras y consumo más grande del año.

Gastan más que el año pasado

Hoy ya hay cifras preliminares: los consumidores gastaron 19 por ciento más este año que el anterior. Según reportó la agencia de noticias financieras Bloomberg, cada consumidor gastó un promedio de 360.15 dólares entre el 23 y el 26 de noviembre, casi 60 dólares más que el año pasado. Unos 140 millones (casi la mitad de la población) visitaron tiendas durante los cuatro días del puente. Las ventas el viernes después del Día de Acción de Gracias llegaron a 8 mil 96 millones de dólares, de acuerdo con algunos cálculos. Durante el viernes, cuando algunas tiendas abrieron a las 5 de la madrugada y tuvieron que enfrentar las hordas que esperaban afuera, hubo más de 200 muertes e incontables heridos en Irak, y la cifra creció el fin de semana. También murieron otros tres estadounidenses y fueron heridos otros más, lejos de sus familias con las cuales crecieron celebrando el día que se dan gracias por "todo lo que tenemos y gozamos" (aunque para los indígenas, la fecha marca el inicio del genocidio y la ocupación de sus tierras por los colonialistas blancos). Caminar por las grandes avenidas y sentir el ritmo incesante de la adquisición, ver los noticieros repletos de reportes sobre la intensa actividad de comprar y comprar por todo el país, ser víctima del asalto publicitario promoviendo la felicidad a cambio de ser dueño de una televisión, un auto, joyería, y que nadie, nadie, diga nada ­pero nada­ sobre la guerra que su país comenzó y que está generando consecuencias inaguantables, es casi imposible de describir. La foto de la sangre está a la vista en el quiosco de la esquina, en las pantallas de las más de dos televisiones que cada hogar tiene en promedio en este país, hasta en la computadora que todos usan para comprar "en línea" están los titulares de noticias, y aún así, no hay registro de la guerra en el día a día aquí. La participación de Estados Unidos en esta guerra ya lleva más tiempo que su intervención en la Segunda Guerra Mundial. "Irak arde. Nosotros compramos", escribe el columnista Bob Herbert del New York Times. "Esta guerra fue iniciada por Estados Unidos, pero la mayoría de los estadounidenses no tiene absolutamente ningún sentido de responsabilidad por ella". Tal vez es porque nadie sabe qué hacer (ni el comandante en jefe), o cómo responder. Tal vez es porque ya se acostumbraron todos a la sangre. A fin de cuentas, la revista Harper's cita un cálculo de que han muerto un millón 640 mil personas en las guerras de Medio Oriente desde 1945, y los periódicos diariamente registran 10, 50, 200 más que agregar a esa cifra. Los soldados estadounidenses que mueren o regresan heridos no se ven en los malls, ni en la televisión (con algunas excepciones). "Están muriendo anónimamente y sin sentido, mientras que el resto de nosotros podemos ponernos el cinturón de seguridad en el auto de la familia y dirigirnos a los malls a comprar", escribe Herbert. La Casa Blanca, dando gracias a que la ciudadanía, a pesar de expresar su oposición a la guerra, no está ni cerca de hacer algo al respecto, espera ansiosamente las propuestas que los "expertos" preparan, sobre todo las recomendaciones del llamado Grupo de Estudio de Irak, en la que participan los "sabios" permanentes de ambos partidos. Según versiones filtradas, la situación es tan extrema que las recomendaciones incluirán entablar pláticas directas con Irán y Siria, el mismo "enemigo" hasta hace poco presentado como "amenaza" mortal a los intereses estadounidenses. Aparentemente las cosas están tan mal que el propio comandante en jefe George W. Bush no puede pisar su propio campo de batalla y este miércoles viajará a Ammán, Jordania, para entrevistarse con el primer ministro de Irak. Mientras tanto, esperará las "recomendaciones" de cómo abordar el desastre promovido a nombre de todo lo que se celebra el Día de Acción de Gracias en este país.

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