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Si Nicaragua venció... Centroamérica, el turno de cambio

Por Juan José Dalton, agencia APRO. Desde San Salvador. | 29 de Noviembre de 2006 a las 00:00
En Centroamérica, que en la década de los ochenta y principios de los noventa padeció guerras cruentas, ahora podría conducirse un nuevo panorama político con mayor presencia de las izquierdas locales como protagonistas. Ello, motivado principalmente por el retorno del izquierdista Daniel Ortega a la presidencia en Nicaragua. Las viejas consignas de "Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá", parecen hoy desempolvarse y cobrar nuevos bríos. Todavía más: la llegada de gobiernos distanciados de las políticas neoliberales y con más independencia respecto de Washington, como son los casos de Panamá, Costa Rica, Honduras y Guatemala –donde fueron derrotados en las últimas elecciones partidos conservadores derechistas--, han dejado en posición de "aislamiento" y en una especie de isla, a la derecha salvadoreña. Pero el aislamiento para la derechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), es aún peor después de la derrota que sufrieron los neoconservadores del Partido Republicano (PR) en Estados Unidos. La alianza, o sumisión de ARENA con los "neocons", llevó a El Salvador hasta el grado de enviar tropas a Irak en una guerra que ha comenzado a hundir –sin retroceso-- a los republicanos de Bush, indican observadores locales. Ese nuevo escenario, advierten analistas, podría situar en posición ventajosa al izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), de El Salvador, en las próximas elecciones de 2009, pero siempre y cuando se incline por una nueva estrategia: crear una alianza amplia de fuerzas políticas, sociales y económicas, como lo han hecho muchos de sus aliados en Latinoamérica. Hasta la fecha no hay visos de este camino. El panorama para el FMLN y la izquierda salvadoreña, en su conjunto, sigue siendo incierto por la falta de una política de alianzas, reconocen los especialistas, aunque también señalan que el quid del asunto está en la realidad interna, en la cual el Estado ha sido desbordado por la crisis de seguridad, conflictos crónicos en el sistema de salud, deterioro de la economía familiar, desempleo y anarquía. Medardo González, máximo dirigente del FMLN, afirmó a Apro que el reciente triunfo de Ortega, así como el del Partido Demócrata (PD) de Estados Unidos, "establecen las condiciones para que en El Salvador también se dé un cambio que los salvadoreños quieren. El FMLN hará todo lo posible para sacar a ARENA del poder en las próximas elecciones de 2009". De acuerdo con González, conocido como "Comandante Milton" durante la guerra civil (1980-1992), "en El Salvador existe una profunda crisis económica y social que se refleja en la criminalidad, el desempleo y la emigración imparables, consecuencias del neoliberalismo implantado en estos años". ARENA gobierna desde 1989. Su política neoliberal se ha apoyado en las privatizaciones de la banca, telefonía y energía eléctrica, entre otros, así como en las aperturas comerciales. No obstante, contrario a lo que dice la publicidad oficial, durante más de 10 años la economía se ha mantenido estancada con bajos crecimientos. "Estamos en la dirección del FMLN haciendo reflexiones, evaluaciones; pero tenemos como premisa que, para 2009, vamos a procurar conformar una gran alianza con sectores sociales y económicos que han sido perjudicados por el neoliberalismo", manifestó González. Y agregó: "Nos quedan aproximadamente dos años para hacer el diseño de la fuerza que debe sacar a ARENA del gobierno en 2009. Esa será la prioridad del FMLN, por encima de cualquier otra cosa".

Escenario favorable

Por su parte, Luis González, del Centro de Información, Documentación y Apoyo a la Investigación (Cidai), de la Universidad Centroamericana (UCA), manifestó que, si bien el arribo de Ortega al poder "abre un escenario favorable" para el resto de las izquierdas en la región, esto pasa por convencer a la población que un "triunfo de la izquierda no traiga cambios bruscos, es factible". González cree, además, en una alianza amplia de fuerzas de izquierda, incluso, con sectores de derecha. "El gane de Ortega por sí solo no cambia nada; no es el Ortega de los ochenta... Tampoco hay que hacerse muchas expectativas acerca de lo nuevo que Ortega pueda aportar", señaló el investigador de la UCA, quien advirtió que los cambios que se implementen en Nicaragua podrían favorecer o entorpecer las aspiraciones del FMLN. "En El Salvador, la izquierda debe plantear un proyecto atractivo, incluyente y contrarrestar los temores que la derecha suele tener acerca de un posible triunfo de la izquierda; un programa que dé respuesta a los problemas principales de la gente --violencia, inseguridad, crisis económica--, de modo que el impulso de Ortega pueda ser usado por la izquierda como un elemento adicional", agregó el analista del Cidai. Ortega gobernó Nicaragua entre 1984 y 1990, como comandante de la "Revolución Sandinista" que depuso al dictador Anastasio Somoza en julio de 1979, pero fue derrotado en las elecciones de 1990 por Violeta Chamorro, viuda del periodista Joaquín Chamorro, asesinado en 1979. Este hecho se registra como detonante del alzamiento revolucionario de los sandinistas. Para lograr su triunfo el pasado 5 de noviembre, Ortega hizo alianzas con los más diversos sectores, incluidos a exsomocistas, excontras (la contrarrevolución apoyada por Estados Unidos que combatió durante el período revolucionario 1979-1990). Antes, Ortega había establecido un cuestionado "pacto" con el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), del expresidente Arnoldo Alemán, preso 20 años por actos graves de corrupción. Ortega moderó su discurso, pidió perdón a los nicaragüenses por los "daños ocasionados por las malas decisiones" de la revolución y se comprometió con la empresa privada a respetar el sistema prevaleciente. Esto, según analistas, le posibilitó realizar su sueño de regresar al poder después de intentarlo por tercera vez desde que lo apabulló Violeta Chamorro. Para Héctor Dada-Hirezi, destacado analista económico y dirigente del partido Cambio Democrático (CD), el triunfo de Ortega es un cambio positivo, ya que la alternancia "tiene aspectos saludables". Cree que Ortega no hará un gobierno de "radicalismos y estridencias como muchos esperan; esperamos que busque entendimientos". "Es bastante prematuro hablar de las consecuencias" de gane de los sandinistas, indica Dada-Hirezi, quien prefiere poner el dedo en la llaga sobre "los problemas internos por el mal gobierno de ARENA, que no resuelve las necesidades de la población. El presidente (Antonio) Saca ha sido desbordado por la inseguridad, la falta de medicinas en los hospitales, lo que explicarían mejor un debilitamiento de la derecha, más que por influencias externas". La suerte parece estar "echada" en El Salvador y Centroamérica. Los políticos de derecha e izquierda están haciendo cuentas. No será fácil la batalla. pero "la mesa está servida". Los movimientos de las piezas en el tablero del ajedrez se comenzarán a mover y, al final, ganará quien demuestre tener mayor maestría.

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