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Construir una Centro América sin fronteras y sin ejércitos, propone Ortega en Honduras

Agencias AP, AFP y EFE. Desde Tegucigalpa. | 29 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El presidente electo Daniel Ortega, instó este miércoles a Centro América a reducir "a límites razonables" los ejércitos y las armas para reconciliar a los cinco pueblos del área, tras una reunión con el mandatario hondureño que sirvió para acercar posturas, dejando atrás posiciones ideológicas que los enfrentaron en la década de 1980. Ortega realizó una visita de cuatro horas a Tegucigalpa, acompañado de su esposa Rosario Murillo, para entrevistarse con el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, quien lo presentó a los periodistas como "un símbolo de resistencia histórica, un luchador de la libertad y del sistema democrático actual". Según Zelaya, el presidente electo "es un amigo que ha luchado en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)", y que hablaron de la integración y de visitar juntos zonas fronterizas entre Honduras y Nicaragua como La Mosquitia, en el Caribe, y el Golfo de Fonseca, en el Pacífico, que han sido conflictivas. "En la región debe haber un balance razonable de las fuerzas armadas, a las que es necesario reducir para enfrentar de manera conjunta las situaciones que amenazan a los centroamericanos", expresó el líder sandinista en rueda de prensa al concluir una reunión con su colega hondureño Manuel Zelaya. "Somos pueblos hermanos, entre los cuales no deberían haber confrontaciones de ninguna naturaleza, ni tampoco fronteras", añadió Ortega, quien asumirá el poder el 10 de enero. Ortega dijo que está a favor de un proceso de desarme en Centroamérica e invertir los recursos para combatir la pobreza. "Nicaragua tiene mucha población pobre, lo que es increíble para un país que cuenta con tanta riqueza natural y humana", afirmó. Dijo que los países centroamericanos deben invertir en el combate de la pobreza y el hambre, flagelos que sólo en su país, acotó, afectan a 4,2 de sus seis millones de habitantes. En torno a los 700 de misiles Sam-7 que posee su país, los que adquirió en los años 80 a la ex Unión Soviética, Ortega afirmó que "esas armas no deberían preocupar a los gobiernos centroamericanos porque son de armas de carácter defensivo, no de ataque". Nicaragua tenía unos 2,200 misiles, pero destruyó dos terceras partes y conservó el resto por seguridad. En julio pasado, cuando todavía era candidato presidencial, Ortega dijo que estaba de acuerdo con la destrucción de todos los misiles tierra aire de Nicaragua, si son destruidos los aviones de combate de El Salvador y Honduras. "Hoy se abren nuevos espacios en el contexto global y en el contexto regional, latinoamericano, caribeño y, por lo tanto, en el contexto centroamericano como para que se fortalezca la unidad, la integración, la lucha común", afirmó Ortega en rueda de prensa conjunta con Zelaya. Nicaragua demandó a Honduras en mayo de 1999 ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya por suscribir un tratado de delimitación marítima con Colombia que, según Nicaragua, afecta a 130.000 kilómetros cuadrados de sus territorios en el Caribe. El líder sandinista recordó que su país tiene diferencias de límites con Colombia, Costa Rica y Honduras. "Es una desgracia que estemos arrastrando diferencias limítrofes pero eso no da más comida ni trabajo a nuestros pueblos, solo acrecienta el resentimiento. No deberían existir fronteras y tenemos que trabajar para explotar en conjunto estas zonas (...) para convertirlas en zonas de desarrollo". "Resulta un absurdo estar confrontándonos y enfrentándonos por problemas limítrofes, incluso tener que llegar hasta la Corte Internacional de Justicia para tratar de dirimirse estos conflictos que no deberían de existir", enfatizó Ortega. El presidente hondureño subrayó que las diferencias limítrofes entre Honduras y Nicaragua, en el Caribe, se resolverán por la vía diplomática. El futuro mandatario nicaragüense prometió que con todos los países de la región, así como con Estados Unidos y Europa, Nicaragua mantendrá relaciones "de respeto" y destacó que el gobierno venezolano de Hugo Chávez es "un hermano de lucha con el que tenemos ideales y aspiraciones comunes". En ese sentido, dijo que hay que "ver hacia el norte y el sur buscando mejores relaciones en todos los aspectos", igual que con Europa. Anunció que como nuevo gobernante de Nicaragua abrirá "nuevos espacios en el contexto latinoamericano y centroamericano para fortalecer la unidad, la integración y la lucha común de nuestros ideales". Subrayó que es una aspiración común de todos los pueblos "enfrentar la pobreza". En el presente "se han creado mejores condiciones para la unidad que se ha creado en toda la región latinoamericana y caribeña", subrayó Ortega. De la situación en Irak, dijo que el pueblo de Estados Unidos está "llegando al convencimiento que hay que ir preparando la retirada" de ese país, y que difiere con la política del presidente estadounidense, George W. Bush. El presidente electo manifestó que las condiciones en la región han variado en relación con los años 80 cuando gobernó como comandante guerrillero sandinista y su gobierno mantuvo una confrontación con Honduras. Honduras prestó su territorio en los años 80 a Estados Unidos para que operara la contrarrevolución nicaragüense, más conocida como contra, que luchó infructuosamente por derrocar al gobierno sandinista que finalmente cedió el poder en enero de 1990, al perder las elecciones. El líder sandinista habló de la importancia que tiene para los pueblos la "reconciliación" y de la necesidad de darle respuestas a los que se debaten entre la pobreza y la miseria. En los conflictos de los 80 se crearon "determinadas condiciones que se han presentado y que han llevado a conflictos entre los gobiernos centroamericanos (...). Gracias a Dios entendimos los gobernantes que no había más camino que el diálogo para encontrar solución a los conflictos donde, en primer lugar, había que poner fin a la guerra", comentó Ortega. Por su parte, Zelaya agradeció la visita de Ortega y anunció que el mandatario electo de Nicaragua se reuniría la tarde de este miércoles con empresarios y dirigentes de los partidos políticos, antes de regresar a país. Zelaya explicó que uno de los acuerdos que logró en una reunión sostenida con Ortega es "empezar a nombrar a las personas que pueden ser delegados para elaborar un estatuto del manejo del Golfo de Fonseca" que comparten Honduras, El Salvador y Nicaragua. El mandatario hondureño recordó que la sentencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya (Holanda), del 11 de septiembre de 1992, estableció que los tres países ribereños del Golfo deben buscar un aprovechamiento conjunto de la zona. La bahía natural ha sido fuente de conflictos entre Honduras y Nicaragua por las capturas de pescadores de parte de fuerzas navales de ambos estados, y entre Honduras y El Salvador, pese a la sentencia del más alto tribunal de las Naciones Unidas. El más reciente conflicto se ha dado en torno al reclamo que hacen tanto Honduras como El Salvador sobre Conejo, un islote de menos de media manzana. "Los tres países, según el mandato del juicio de La Haya, tienen la facultades de ordenarlo conjuntamente y administrarlo conjuntamente", destacó Zelaya.

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