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El juego democrático y las relaciones con EEUU: los mayores desafíos de Ortega, según Sergio Ramírez

Agencia EFE. Desde Guadalajara, Jalisco. | 29 de Noviembre de 2006 a las 00:00
El escritor Sergio Ramírez afirmó este miércoles en Guadalajara, que el mayor reto que tendrá el presidente electo Daniel Ortega, será respetar el juego democrático, y su gran asignatura pendiente, la relación con EEUU. "El puede usar el poder para dos cosas: establecer un poder muy autárquico o usarlo en beneficio de la institucionalidad democrática. Ese es un gran reto", dijo hoy Ramírez en entrevista con Efe. Para el ex vicepresidente del Gobierno sandinista de Nicaragua entre 1984 y 1990 "nadie ha tenido en Nicaragua tanto poder como él (Ortega) ahora desde (Anastasio) Somoza, ni siquiera el primer Daniel Ortega" porque entonces éste "estaba repartido de otra forma a través del sistema leninista de un partido" que no funcionaba. Ramírez, entonces estrecho colaborador de Ortega, milita en el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), partido fue fundó en 1995 tras salirse de las filas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Este miércoles reconoció durante su visita a la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, oeste de México, que con Ortega no tiene un contacto regular pero que le felicitó tras su triunfo electoral. Señala que el presidente debe "dar demostraciones más palpables en el futuro" en cuanto al respeto institucionalidad política en el país. "Me parece que todo el mundo debería ayudar a facilitarle que haga un régimen verdaderamente de economía libre, obviamente con el acento social que debe tener, pero con institucionalidad democrática", indicó. En cuanto a la economía Ramírez cree que el futuro mandatario no tendrá "ninguna dificultad en aceptar que el marco económico que le toca moverse no puede cambiarlo". Entiende que Ortega va a aceptar "la economía de mercado, propiedad privada, la garantía a los inversionistas, el respeto a las reglas del juego en el Fondo Monetario Internacional (FMI)" y "el tratado de libre comercio con EEUU", que forman parte de la realidad de la Nicaragua de hoy. "En esto me parece que está cediendo todo lo que tiene que ceder, incluso se habla de que va a dejar a los mismos ministros que los del Gabinete económico de (Enrique) Bolaños para dar confianza a los empresarios", añadió. Sobre la relación entre su país y México comentó que el presidente saliente, Vicente Fox, que dejará el poder en manos de Felipe Calderón el próximo 1 de diciembre, trató de priorizar las relaciones con Centroamérica mediante el Plan Puebla Panamá (PPP). "No ha funcionado como yo creía porque es una propuesta muy interesante para apoyar el desarrollo de Centroamérica en relación con México", añadió. Ramírez recordó que si este país pretende volver la mirada hacia Centro y Sudamérica en el sexenio de Calderón (2006-2012), que está a punto de iniciar, el Gobierno mexicano deberá canalizar fondos al exterior, como lo está haciendo Hugo Chávez con los gobiernos afines a su país. "Si Calderón quiere ejercer una influencia de este tipo tiene que ser agresivo también. No hay influencia sin dinero en América Latina sobre todo para países tan pobres como los de Centroamérica", añadió. "Ya más allá de Centroamérica lo que existen son polos de atracción diferentes. El gran desafío de México es Venezuela como polo de influencia", país que ha tratado de apoyar con petróleo y programas de desarrollo a gobiernos afines al suyo. Estos días Ramírez presenta en México la novela "El reino animal", un conjunto de relatos asombrosos sobre el mundo animal.

Ubica Sergio Ramírez a políticos en otra era geológica

La clase política latinoamericana "es una fauna que pertenece a otra era geológica que poco tiene que ver con la modernidad democrática del mundo pero que sobrevive porque el ambiente no ha cambiado", afirmó Ramírez. El escritor nacido en Masatepe (1942) señaló que figuras como su compatriota Ortega o Chávez, tienen una "inteligencia política sobrenatural" en la que se apoyan para elaborar sus proyectos de poder. "Se trata de una fauna muy sagaz (...) no son una gente para nada estúpida o 'caída del catre', como dicen los chilenos", expresó. Según Ramírez "las especies perecen cuando la atmósfera o el ambiente cambian" y "tienen que adaptarse pero el ambiente político, el medio social que sostiene a estos líderes sigue siendo el mismo muchas veces que el del siglo XIX". "Es una base de cultura fundamentalmente rural la que los sostiene porque un caudillo necesariamente tiene un diálogo con la base. No existe un caudillo sin una base fiel", agregó. Ramírez cree que en América Latina "ha habido un cambio en las formas de legitimación política a través de procesos electorales" que ha sido positiva. "Eso me parece un gran avance, que la gente tenga la capacidad de elegir. Que elijan modelos obsoletos es otra cosa", añadió. "Vamos a tener distintos dirigentes electos cuando la sociedad tenga otro grado de desarrollo más moderno. Eso no es cosa de mi voluntad sino de lo que son las realidades", señaló Ramírez. Sin eludir las preguntas de actualidad nacional y regional afirma que en este momento que la literatura es su verdadera pasión y profesión, y la política "una ventana" a la que se asoma continuamente. "Me parece que yo no podría escribir con la luz apagada o la persiana echada. Y (la política) me preocupa. Lo que ocurre en Nicaragua es más una preocupación", agrega. El escritor visita estos días la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara para presentar su último libro: "El reino animal" (Alfaguara, 2006), un conjunto de historias asombrosas basadas en las complicadas relaciones del ser humano con otras especies del reino animal. De estos últimos, los llamados animales irracionales, destaca que matan por necesidad pero no abusan de la naturaleza, como sí hace el ser humano. "Me parece que el ser humano exagera al ir más allá de la necesidad, con la acumulación y sobre todo con la acumulación de poder. Esto trae la intolerancia", añade. Las narraciones de su libro surgieron de algunas historias reales que el autor fue recuperando porque le llamaron la atención, una sobre una ballena que llegó a una costa de Nicaragua y que la gente esperó a que muriera para llevarse un pedazo de carne. En otra de ellas fue una foca la que llegó extraviada a una aldea de pescadores del país centroamericano y fue adoptada por ellos y auxiliada para que no muriera de calor. "Me di cuenta a partir de esas dos historias que a partir de ellas podía elaborar otras singulares, de esas que aparecen en los periódicos. A partir de las anécdotas podía escoger aquellas que se pudieran convertir en relatos literarios, siempre por su singularidad", añadió. El escritor, que acompañó cada una de ellas con una descripción y el nombre científico de la especie protagonista del relato, señala que las construyó sin ningún ánimo o intención moral como ocurre con las fábulas de Esopo, "de las que hay que sacar algo". "Fue una forma de divertirme escribiendo y de pensar que el lector podría hacerlo", concluyó.

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