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Chávez arrasó en todos los estados de Venezuela

Agencias EFE y AP. Desde Caracas. | 4 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Venezuela amaneció este lunes en calma con Hugo Chávez ratificado en el poder tras una jornada electoral ejemplar en asistencia y comportamiento, incluido el rápido reconocimiento de la derrota por parte del candidato opositor Manuel Rosales. Las calles y plazas de Caracas y otras ciudades estaban prácticamente desiertas, debido al día feriado que empresas privadas e instituciones públicas decretaron en la práctica a favor de sus empleados, y a la suspensión de las clases.

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Oposición venezolana frente a nuevo reto Obispo de la iglesia católica ratifica necesidad de diálogo Shannon espera que Chávez muestre «más interés» en diálogo Escrutado casi el 80 por ciento de los votos, Chávez ganó con alrededor del 61 por ciento que le vaticinaba la mayoría de sondeos, que también anticiparon una caída de la abstención al 25 por ciento. En las elecciones presidenciales de 1998 y 2000, y en el referendo presidencial de 2004, todos ganados por Chávez con el 56, 59 y casi el 60 por ciento de los votos, respectivamente, se registró una promedio de ausentismo electoral del 36 por ciento. El respaldo de los electores a Chávez se incrementó al 61,35 por ciento en las elecciones de este domingo, según el escrutinio de un 78,31 por ciento de los sufragios. Rosales obtuvo un 38,39 por ciento. El proyecto de "Revolución bolivariana rumbo al socialismo del siglo XXI" contra "el diabólico capitalismo imperialista" de Estados Unidos encontró respaldo electoral en todos los estados del país, incluido el petrolero del Zulia, del cual Rosales era gobernador, cargo que reasumirá próximamente. El mapa político nacional ha quedado "rojo-rojito", el eslogan que mejor caló y que Chávez repitió insistentemente el domingo ante miles de sus partidarios que recibieron el resultado electoral bajo una pertinaz lluvia frente al "Balcón del Pueblo" del palacio presidencial de Caracas, que se iluminó con fuegos artificiales. Chávez anunció allí que profundizará su revolución, declaró una guerra a muerte a la corrupción, y dedicó su triunfo al independentista caraqueño Simón Bolívar, " al pueblo cubano y al presidente (cubano) Fidel Castro, hermano, camarada, compañero " . También sostuvo que los venezolanos han "dado una lección de dignidad al imperialismo norteamericano" y exhortó a quienes votaron en su contra "a sumarse a la construcción de la patria nueva". Al respecto, Rosales lo exhortó a "leer bien" el resultado y a tomar en cuenta el peso que representa que casi cuatro de cada seis electores se pronunciara contra el "castro-comunismo" que le endosó con "lenguaje de Guerra Fría" durante la campaña electoral. Con el porcentaje escrutado, el partido Movimiento V República (MVR) de Chávez se consolidaba como la más poderosa organización política nacional. El MVR le aportó a Chávez cerca 4 millones de votos, un 40,93 por ciento de lo sufragios contabilizados. Al MVR le sigue el partido Un Nuevo Tiempo (UNT) de Rosales. De las 43 agrupaciones políticas de la coalición de Rosales, el socialdemócrata UNT y el centroderechista Primero Justicia (PJ) fueron los que más respaldo obtuvieron. UNT consiguió 1,3 millones de votos (13,48 por ciento) y PJ, 1,18 millones (12,24 por ciento), lo que los coloca en segundo y tercer lugar, respectivamente. Los tradicionales COPEI (democristiano) y Acción Democrática (AD, socialdemócrata), que se alternaron en el poder durante el medio siglo anterior a la irrupción de Chávez en la política, prácticamente han desaparecido. COPEI aportó a la candidatura de Rosales 214.514 votos (2,21 por ciento del total de votos escrutados), mientras que oficialmente AD no se presentó a los comicios, aunque buena parte de sus militantes se decantaron por el partido del gobernador de Zulia.

Chávez eleva su piso

Chávez se alzó con la victoria en los 24 estados del país, en una votación que registró el índice de abstención más bajo desde las elecciones presidenciales de 1988. El Consejo Nacional Electoral ha totalizado 85% de las actas que otorgan a Chávez la victoria con 6,191,652 millones de votos, equivalente a 61,52%, mientras que su principal oponente, Manuel Rosales, obtuvo 3.830.370 millones de votos que representan el 38,12%. Según el primer y único boletín emitido oficialmente hasta el momento por el CNE, la participación de 9.811.333 de ciudadanos de una población electoral de 16 millones, ubicó la abstención en 24,6%. De acuerdo con resultados preliminares, el mandatario se impuso -aunque por un estrecho margen- incluso en el occidental estado Zulia, donde Rosales se ha desempeñado como gobernador desde el 2000, y como alcalde entre 1996-2000. El Zulia, y el estado insular de Nueva Esparta, son los únicos del país con gobernadores de la oposición. Con el triunfo, Chávez consolida una imagen en el exterior como un líder invicto, que ha ganado todas las batallas electorales en las que se ha medido. Ahora se propone continuar con su propuesta revolucionaria y socialista que "no es nacional, ni internacional sino inter-continental", como apunta el analista Alberto Garrido. En contraste, a los venezolanos poco parece haberles importado el verbo beligerante de Chávez, como su discurso ante Naciones Unidas, apunta el analista y columnista Tulio Hernández. "En Venezuela, el tema antinorteamericano no es un tema, no es algo que le haya dado votos a favor". El nivel de participación ha sido el más alto en comicios presidenciales desde las de 1988, cuando resultó electo Carlos Andrés Pérez, a quien Chávez intentó derrocar -sin éxito- con un golpe de estado en febrero de 1992. El resultado está lejos de los 10 millones de votos que el mandatario se había propuesto como objetivo al inicio de su campaña electoral el 1 de agosto. Analistas coinciden en señalar que la consigna por los 10 millones no fue más que una estrategia de propaganda electoral. A medio camino en la contienda, Chávez bajó la barra y se transó en 6 millones de votos que le vaticinaban sus propias encuestas, según Hernández. "Matemáticamente eso es imposible... el referéndum lo ganamos con 6 millones... vamos hacia allá, eso es como un techo que nos hemos impuesto", dijo Chávez en una entrevista a CNN en Español dos días antes de las elecciones. Sin embargo, la meta continuó como emblema de campaña, lo que en opinión de Hernández respondió a la estrategia "militar" del mandatario que proyectaba arrasar con la mayoría de los votos. "No hay tierra arrasada. Hay 4 millones de ciudadanos que están diciéndole que no y por lo menos 4 millones más que no fueron a votar. No estamos, estadísticamente, ante un país homogéneo", señaló. Para Hernández, tanto el chavismo como la oposición crecieron en estos comicios pues el presidente fue reelecto con un porcentaje mayor que el de los comicios celebrados en el 2000, "y la oposición pasó a tener una representación prácticamente de 40%". Hernández lo consideró un logro en una campaña caracterizada por el uso "de manera impúdica del aparato del Estado". "La identificación entre la clase social pobre y el proyecto político chavista se ha convertido en la gran barrera que impide que el sentimiento emocional de la población sea penetrado por la argumentación racional que demuestra el fracaso económico, los abusos de poder, la malversación y el carácter autoritario del gobierno", indicó. Garrido indicó que para Chávez, las elecciones son "relegitimadoras de su proyecto" que ahora se propone dibujar el modelo del socialismo autóctono, como indicó el mandatario desde el balcón del pueblo para dirigirse a sus eufóricos simpatizantes. "Chávez gana porque este proyecto está pensado con lo electoral como táctico... las elecciones son tácticas, la estrategia es la revolución. Este es un proceso que llegó para quedarse, no para jugarse en elecciones", afirmó Garrido.

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