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Toman medidas necesarias para resolver problemática del embalse Las Canoas

Managua. El 19 Digital. | 10 de Febrero de 2010 a las 00:00
Desolador. No hay otra forma de describir el paisaje que circunda al embalse Las Canoas, ubicado en el municipio de Teustepe, Boaco. Construida en 1983 durante la primera etapa de la Revolución Popular Sandinista, esta represa es hoy una prueba fehaciente de las nefastas consecuencias del cambio climático y las malas administraciones neoliberales del pasado. Con una inversión cercana a los 300 millones de dólares y una capacidad para almacenar 149 millones de metros cúbicos de agua, este embalse artificial no sólo dio vida al Ingenio Victoria de Julio (construido gracias al apoyo incondicional de Cuba), sino que luego de que éste fuera desmantelado por los gobiernos neoliberales, continuó beneficiando a miles de pequeños, medianos y grandes productores de Boaco, Granada y Managua. Hoy el desastre luce amenazador. Los niveles del agua han bajado a 105.4 metros sobre el nivel del mar (msnm), cuando en época de invierno es de 119 msnm. Pero lo más alarmante es que el embalse alcanza su punto crítico cuando llega a 104.5 msnm, es decir, apenas un metro menos que el estado actual. Según pronósticos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) la sequía provocada por el fenómeno climático conocido como El Niño, podría prolongarse hasta mediados del presente año. De acuerdo a los lugareños, en años anteriores el lago ha registrado bajas significas en su nivel, pero en esta ocasión se han superado todas las expectativas. En comunidades como “La Empanada”, sus habitantes manifiestan que en invierno el agua llega casi al borde de sus viviendas, pero que este año se ha retirado casi dos kilómetros. “Estamos preocupados. Tenemos que caminar más de un kilómetro para poder darles de beber a las vacas, y para lavar la ropa. El invierno fue muy malo, llovió como tres veces, de allí nada, ni una sola gota de agua”, señaló Filemón Valle Jarquín, líder de la comunidad. Junto al embalse y justo a orillas de la carretera Managua-El Rama, se ubican un total de 7 comunidades que dependen casi exclusivamente de tan importante recurso natural. Sin embargo, para todas ellas el planteamiento es el mismo: hay que hacer algo para que el Las Canoas no se seque. Respuesta del Gobierno La solución a tan grave problema no es fácil. Del agua de la represa no sólo depende la subsistencia de miles de pequeños y medianos agricultores y ganaderos de la zona, sino también de gran parte de la siembra de arroz de El Timal. En vista de ello el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional ha tomado medidas de mitigación encaminadas a dar respuesta a las demandas, tanto de los comunitarios, como de los pequeños y grandes productores. Debido al bajo nivel de las aguas, las compuertas que distribuyen el agua a los grandes sembradillos de arroz de El Timal solamente se abren tres veces por semana, período que podría ser reducido a dos días de continuar bajando el nivel de las aguas. No obstante, el viceministro del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Roberto Araquistain, quien esta semana hizo un recorrido por la zona, aseguró que hasta el momento el embalse cuenta con la cantidad de agua suficiente para satisfacer la demanda de los productores. Pero todo esto, agregó, con un “uso racional del recurso”. Manifestó que el Gobierno viene evaluando la problemática del embalse desde el año pasado. Y para no sobreexplotar la cantidad de agua con la que cuenta el lago, se llegó a un acuerdo con los productores de arroz de que la siembra de este grano se disminuyera de 4 mil manzanas a poco más de 1 mil 500. Agua para comunidades Pero la respuesta a corto plazo no solamente está enfocada en resolver el problema de los grandes productores, sino también de las comunidades aledañas al embalse. En las 7 comunidades habitan más de 470 familias, las que se abastecen de agua con pozos artesanales. El Gobierno, en conjunto con la administración del embalse tiene proyectado la construcción de tres tanques de almacenamiento y el mejoramiento del sistema de bombeo de igual número de pozos, y con ello construir una red de distribución de agua potable de 10 km de distancia. Esto, según Verónica Membreño, una joven de 24 años y habitante de la comunidad El Caracol, sería de un gran beneficio para todas las familias, pues a pesar de que el Gobierno ya les llevó el beneficio de la luz eléctrica, aún tienen pendiente suplirle el servicio de agua potable. “Tenemos cinco años de estar esperando el proyecto de ese pozo y jamás vino. Nos prometían que pronto vendría, pero nada, no nos resolvieron nada”, se quejó. Algunos estudios realizados en la zona indican que los pozos de esas comunidades tienen la capacidad de producir entre 25 y 60 galones de agua por segundo. En comunidades como La Empanada, los habitantes se mostraron dispuestos a trabajar con el Gobierno en la solución del problema. Ellos solicitaron ser incluidos en el programa Trabajo por Alimentos, así como también seguir siendo beneficiados por los proyectos de sociales del Ejecutivo, los que, según dijeron, han tenido un buen impacto en la vida de los habitantes de la comunidad. “La vida aquí es bien dura. Andan como 30 personas trabajando en Costa Rica. Nosotros esperamos que el gobierno nos ayude, aquí hay gente a la que ya le dieron gallinas, chanchos, vacas, y esperamos que ahora nos siga ayudando”, dijo Filemón Valle. Aún y con todas estas medidas, las preocupaciones de los comunitarios se centran en la presa, pues no solamente necesitan el agua para tomar, sino también para sus animales, “Nosotros estamos alegres de que el Gobierno nos venga a arreglar el pozo, pero nos preocupa la presa. Usted ve eso, está como un desierto”, señaló Cándida Rosa Avendaño. El viceministro del Marena, a quien le plantearon todas estas disyuntivas, dijo estar conciente del problema, y que por esta razón es que ellos como funcionarios están llegando hasta la zona para que sean los mismos comunitarios quienes les planteen sus necesidades y con ello buscan una solución de manera inmediata. “Nosotros vamos a poner un acueducto. Vamos a colocar una bomba de profundidad para que pueda aumentar el caudal (del pozo) y que ellos tengan agua para tomar, agua para bañarse y agua para lavar. Y también vamos a hacer un aguadero para que el ganado pueda tomar agua mientras recuperamos la presa”, respondió. “Nuestro Gobierno está preocupado por esta situación, no estamos de brazos cruzados. El comandante Daniel está pendiente todos los días de esta gente, y nosotros estamos haciendo estas visitas para saber lo que ustedes demandan, lo que ustedes quieren”, agregó Araquistain ante un grupo de pobladores de la comunidad La Empanada. No genera energía Si bien el embalse surgió en los años ochentas para incentivar la producción agrícola, este también se aprovecha para generar energía hidroeléctrica. Pero, según Manuel García, administrador de la represa, desde agosto pasado se decidió parar la generación de energía, priorizando el agua para alimentar los sistemas de riego. García se quejó que de no ser por el abandono de las malas administraciones anteriores, la represa, aún y con la sequía, podría estar funcionando a un nivel mucho más aceptable que el actual. Las Canoas genera 1.5 megawatts, los cuales se distribuyen a través de la red eléctrica nacional. La represa es alimentada por los ríos El Barco, Malacatoya, y Fonseca, más 140 pequeños tributarios. Se ubica al sur del llamado corredor seco de Nicaragua entre cerros cuya vegetación es por lo general arbustiva o de pocos metros de altura. Sobre estos la presión de las malas prácticas agrícolas y ganaderas se vio acrecentada luego de 1990, por lo que la infiltración de las aguas a la represa es prácticamente nula, provocando no solamente un bajo nivel de las aguas sino también una gran sedimentación en el fondo. Sumado a eso se presenta un hecho bastante complejo. La pobreza generalizada ha estimulado que los habitantes se dediquen a la comercialización de la leña, arrasando cientos de hectáreas de bosques. “Aquí no hay trabajo, no tenemos más opción que vender leña. Nosotros hemos reforestado, pero no crece nada por falta de lluvia”, dijo uno de los comunitarios. La administración de la represa tiene proyectado sembrar este año más de 10 mil árboles en los alrededores de la misma, y con ello iniciar una intensa campaña de reforestación en la zona. El mundo entero se ha visto afectado por el cambió climático, y lo que está pasando en el Embalse Las Canoas es el más claro ejemplo de cómo está afectando a Nicaragua. Estados Unidos, Europa, norte de Asia se han visto afectados por las tormentas de nieve más grandes de los últimos años; México, Brasil, Perú, y los Archipiélagos del sureste asiático son presas de grandes inundaciones dejando decenas de personas muertas. En lugares como América Central, América del Sur y África, las sequías amenazan con impactar gravemente sobre las pobres economías de los países. Científicos aseguran en el último siglo el mundo se ha calentado más rápidamente que en los últimos mil años anteriores. Ello coincide con el “apogeo” del modelo capitalista para el que prima el interés mercantil sobre el adecuado uso de los recursos naturales.

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