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Según la OIT, Nicaragua redujo desempleo urbano en los últimos cinco años y también bajó el trabajo informal

Agencia AFP y AP. Desde San José. | 6 de Diciembre de 2006 a las 00:00
Sólo Nicaragua y Panamá han logrado reducir el desempleo urbano, mientras que en Costa Rica, Honduras o Guatemala ha aumentado, pese al crecimiento de sus economías, según el informe Panorama Laboral para América Latina y el Caribe de la OIT, divulgado este miércoles en la región. El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pone de manifiesto que el sector informal, con 48,5% de los empleos, sigue siendo una fuente importante de trabajo en Centroamérica, casi tanto como el formal, que registra el 51,5%. En el periodo 2000-2005, cerca de cinco de cada diez nuevos ocupados se encontraban en el sector informal, señala el informe de la OIT. En 2005, sólo una tercera parte de los trabajadores de este sector estaban cubiertos por alguna protección social en salud y/o pensiones, mientras que en el sector formal eran cuatro de cada cinco. Los trabajadores de los servicios domésticos son los más desprotegidos, con una tasa de cobertura de tan solo 5%. Costa Rica posee la mejor cobertura social de la región, con más del 90% de los trabajadores del sector formal asegurados, frente a la media regional que se eleva a 60%, aunque ha disminuido en el periodo estudiado, al igual que en El Salvador y Panamá. En Costa Rica, El Salvador y Panamá el empleo informal creció en la primera mitad de la década, en particular debido al aumento del número de trabajadores por cuenta propia y microemprasarios, mientras que en El Salvador hubo un incremento de los trabajadores no remunerados. La directora de la oficina subregional de la entidad, Gerardina González, detalló en rueda de prensa que en el caso de "Costa Rica la cifra pasó de 35,4% en el 2000 a 40% en el 2005; El Salvador pasó de 53,3% a 56%, y Panamá de 34,3% a 37,6%, en el mismo periodo". Los datos divulgados forman parte del informe "Panorama Laboral de América Latina y El Caribe". Señaló que Nicaragua registró un descenso de 66,4% a un 58% porque aumentó la participación de los asalariados en el sector formal tanto público como privado. En Nicaragua, la reducción del empleo informal estuvo relacionada con la reducción del número de trabajadores por cuenta propia y no remunerados, mientras que hubo un importante crecimiento de la participación de los asalariados en el sector formal, tanto público como privado. Las mujeres y los jóvenes son los dos grupos de población más perjudicados por el desempleo y además sus empleos suelen ser más precarios que el de los hombres. En el caso de las primeras, el paro es 1,7 superior al de los hombres y en el de los segundos, entre 1,7 y 2,2 veces mayor que la tasa de desempleo total. Las mujeres superan la participación de los hombres y expuso que en el caso costarricense en el 2005 llegaron al 45,1% frente a un 36% de varones. La misma tendencia se ve en El Salvador con 61% de féminas frente a un 46% de población masculina en el sector informal y en Nicaragua la diferencia entre ambos grupos es de un 10%. "Como mujeres hay que resolverlo rápidamente, sobre todo, porque en América Latina muchos hogares están encabezados por mujeres, lo que amplía la pobreza", advirtió la directora de de la oficina subregional de la OIT para Centroamérica, Gerardina González Marroquín. En el caso de los segundos, es necesario ofrecer más alternativas educativas, en particular la formación profesional en estos países, aconsejó. El estudio también deja claro que la pobreza está estrechamente vinculada a la falta de oportunidades de empleo. "La inserción laboral es más difícil para las poblaciones pobres que para aquellas que tienen ingresos superiores", dice la OIT, y esto se manifiesta de manera contundente en las zonas urbanas, donde la tasa de paro fue casi tres veces más que en la población no pobre. Y es que la iniquidad sigue siendo uno de los azotes de la región, con ejemplos de países en que el ingreso laboral medio del 10% de mayor ingreso es 100 veces mayor que el ingreso laboral promedio del 10% de menor ingreso. "Es necesario que el empleo ocupe el centro de las políticas económicas y de desarrollo en América Latina porque el crecimiento no siempre se traduce en más puestos de trabajo", dijo González Marroquín. La experta subrayó que el esfuerzo de crecimiento económico de la región "no necesariamente se traduce en puestos de trabajo en condiciones de equidad y seguridad para las personas". Mostró preocupación también por el aumento del desempleo urbano juvenil en la mayoría de los países del istmo y el Caribe, en especial República Dominicana donde supera el 30%, Panamá que registra cerca del 25% y Costa Rica el 15%. Mencionó como una de las causas "la deserción en secundaria lo que incide en escasa formación, ninguna experiencia y poco dominio del idioma inglés". Otro factor que apuntó es que la inserción laboral es más difícil para las poblaciones pobres que aquellas que tienen ingresos superiores. Resaltó que la brecha entre pobres y no pobres con respecto a la tasa de desempleo es de 4,6% en Costa Rica, en El Salvador 3%, Honduras 2,1% y Panamá 2,6%. En relación con Costa Rica, que presenta la cifra más alta de esa brecha, señaló que no logra generar empleos en la cantidad y calidad requerida para enfrentar la reducción del desempleo superior al 6% y de la pobreza que se mantiene en un 20% en los últimos 10 años. "La generación de trabajo decente –productivo, justamente remunerado y ejercido en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y dignidad humana– es una estrategia adecuada para lograr la reducción de la pobreza y la desigualdad en razón del estrecho vínculo entre esa brecha social con el crecimiento económico", concluyó.

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