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Políticas FMI deben ser flexibles para mantener equilibrio macroeconómico y acabar con el hambre y la pobreza, advierte Daniel

| 15 de Diciembre de 2006 a las 00:00
El presidente electo Daniel Ortega se declaró dispuesto a alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. No obstante, advirtió que las políticas del FMI no deben ser un fin sino un instrumento para resolver la pobreza y el hambre que afecta a la mayoría del pueblo nicaragüense. Durante una conferencia de prensa después de sostener la tarde y noche del viernes encuentro en la sede del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE) con docenas de grandes empresarios y banqueros del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP), Ortega declaró que tenemos el reto de mantener el equilibrio macroeconómico y atacar los problemas de hambre y de pobreza del país. Ortega confirmó que la próxima semana recibirá a una delegación del FMI para iniciar la discusión de la visión de ambas partes sobre cómo atacar la pobreza y el hambre sin afectar los equilibrios macroeconómicos. Nosotros hemos insistido en que tenemos el reto de mantener el equilibrio en lo que es la macroeconomía y a la vez atacar la pobreza, atacar el hambre. Ese es el gran desafío. Buscar un punto de equilibrio. Para esto nos vamos a reunir con una misión del FMI. Vamos a comenzar a conversar con ellos sobre nuestra propuesta, sobre cómo lograr que las medidas del Fondo no se conviertan en un fin, que al final generen más pobreza y más hambre, explicó Ortega. Este viernes, el representante en Nicaragua del FMI, Humberto Arbulú, anunció que el gerente del FMI para el Hemisferio Occidental, Anoop Singh, se reunirá el próximo día 19 con Ortega. En ese sentido recalcó que esperarán reunirse "formalmente" con el gobierno electo, para conocer sus intenciones en relación a ese tema. Arbulú ratificó que la delegación del FMI pedirá al gobierno electo siga manteniendo la estabilidad macroeconómica, financiera y monetaria en Nicaragua, para la firma de un nuevo acuerdo. Además del "saludo" por su elección a Ortega, se iniciará un diálogo formal para la firma de un nuevo programa económico con Nicaragua, agregó Arbulú e insistió en que la estabilidad en esas áreas pasa, en parte, por la ejecución de reformas al sector energético y seguridad social.

Comisiones mixtas

En el encuentro, los empresarios y Ortega acordaron crear comisiones de trabajo entre representantes de su gobierno y del COSEP, sobre distintas áreas de interés común, incluyendo el ámbito jurídico. En la reunión de más de cinco horas se discutió una agenda de diez temas que serán los "ejes de desarrollo" del futuro gobierno sandinista para "acelerar el ritmo del crecimiento económico y social de Nicaragua", afirmó Ortega. "Esto no se queda en un simple encuentro, sino que es sólo el inicio de una gran alianza para convertirlo en acciones", dijo. La estrategia contempla tres grandes áreas de trabajo -producción y exportación, crecimiento económico y solución de problemas sociales- que incluyen temas sensibles como educación, salud, el financiamiento al campo, y apoyo al turismo entre otros. Ortega incluso repitió el concepto de "gran alianza" con los empresarios. "Se trata de establecer una gran alianza entre el gobierno, la empresa privada y los trabajadores para poder atacar juntos el hambre y la pobreza", apuntó. Ortega pidió a los empresarios inversiones a largo plazo, con sentido social para reducir la pobreza y crear empleos también a largo plazo y prometió que mantendrá el clima de confianza para los inversionistas nacionales y extranjeros. No queremos inversiones a corto plazo que buscan negocio rápido, para sacar rápido la ganancia sino que sean a largo plazo. Una inversión que venga acompañada de un contenido social, insistió. Además, el presidente electo confirmó el respeto a la propiedad privada. Ratificamos una vez más nuestro llamado permanente a que no se ocupen propiedades. El gobierno va a dar respuesta a los pobladores y campesinos de forma ordenada. No deben darse ocupaciones de propiedades, dijo. A esta petición pública, el presidente del COSEP, Ervin Krügger, dijo que los empresarios están dispuestos a invertir para combatir la pobreza del país y a cambio pidió "confianza, seguridad para bajar el riesgo, coordinación y apoyo en las áreas que hemos discutido. A cambio, el sector privado está dispuesto a invertir al ritmo que de la rentabilidad, para generar empleo, aumentar las exportaciones y combatir la pobreza". Krügger reconoció que "es una vergüenza el nivel de pobreza que existe en nuestro país" y dijo que la empresa privada se compromete a trabajar juntos con el gobierno y ponerse metas para sacar al país de la pobreza crítica y que "nos sintamos orgullosos de rescatar al país de la pobreza". Las pláticas con Ortega se realizaron en un un ambiente cordial, franco, pragmático y directo, aseguró Krügger. Tanto el presidente del COSEP como Ortega coincidieron en calificar el encuentro como "histórico".

Copalar y otros temas

Ortega también habló del megaproyecto de COPALAR y en este sentido, saludó la decisión de la Asamblea Nacional de no aprobar el proyecto de ley presentado por el gobierno y respaldado por un sector de la bancada sandinista, encabezado por el diputado Bayardo Arce. Es mejor esperar y no correr a aprobar un proyecto como este, comentó. En este sentido, ratificó lo que prometió a los campesinos de la zona de Paiwas, donde eventualmente se construiría la planta hidroeléctrica COPALAR. Este es un proyecto que cuando me tocó visitar Bocana de Paiwas en 2004, los pobladores me plantearon preocupados este tema. Nosotros nos comprometimos a actuar con mucho cuidado, con mucho tacto. Es preferible invertir en pequeños y medianos proyectos hidroeléctricos y geotérmicos". Yo creo que fue correcto que la Asamblea Nacional finalmente prefiriera esperar y no correr a aprobar este proyecto. Hay que tomar en cuenta a la población en primer lugar y el impacto medioambiental, insistió. También dijo que se debe desarrollar la energía proveniente de la geotermia, la eólica y biomasa. En cuanto a la empresa ALBANIC, aclaró que ni la deuda adquirida ni las eventuales ganancias, serán problema del estado de Nicaragua, porque se trata de una empresa privada en la cual el socio mayoritario es Venezuela, y por lo tanto, el mayor riesgo lo corre ese país. Por lo tanto, aclaró que nada del dinero que genere tendrá por qué ser materia del presupuesto del Estado. El presidente electo anunció que cada uno de sus ministros trabajará como un coordinador de un equipo, en el cual participen representantes de los empresarios y de los trabajadores. En otros temas, el presidente electo no quiso confirmar ningún nombramiento en su gabinete, tampoco se pronunció sobre la cuestionada Ley Orgánica de la Asamblea Nacional ("la Asamblea tiene su propia autonomía y es soberana"), anunció que está dispuesto a escuchar y discutir las propuestas del COSEP y otros sectores políticos, sobre la prórroga de la Ley Marco, y dijo que el tema de la deuda interna, vinculada a los CENI's, debe ser discutido en el marco del parlamento. Al encuentro con el COSEP, Ortega llegó acompañado de su esposa, Rosario Murillo; de los dirigentes sandinistas Álvaro Baltodano, Lumberto Campbell, Orlando Núñez Soto y Edwin Castro, entre otros, por el vicepresidente electo, Jaime Morales Carazo, por los dirigentes del partido aliado Yatama, de la etnia miskita, Brookling Rivera y Steadman Fagoth, y por Ernesto Martínez Tiffer, quien será el Presidente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEL). Por la parte empresarial estuvo la crema y nata del capital financiero y productivo: Carlos Pellas, el más poderoso del país; Ernesto Fernández Hollman, dueño del Banco UNO y socio del diario La Prensa y del Canal 2 de televisión; Ramiro Ortiz, el principal socio del Banco de la Producción, entre muchos otros.

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