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Noriega y EEUU quisieron asesinar a toda la dirección del FSLN en 1986

Agencia AFP y diario Panamá América. Desde ciudad Panamá. | 18 de Diciembre de 2006 a las 00:00
El ex dictador panameño Manuel Antonio Noriega, en prisión en Estados Unidos, propuso al Consejo de Seguridad Nacional de ese país asesinar en 1986 a la Dirección Nacional del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua a cambio que Washington no lo continuara persiguiendo. Según revela este lunes el diario El Panamá América, entre los eventuales asesinados estaba el entonces presidente, Daniel Ortega. El rotativo panameño aseguró, citando documentos del gobierno norteamericano sobre el caso Irán-Contra recientemente desclasificados, que Noriega ofreció los servicios a un "mensajero" del coronel Oliver North, principal involucrado en el caso Irán-Contras, "a cambio de una promesa formal del gobierno de Ronald Reagan de que le ayudaría a limpiar su imagen y levantaría la prohibición de ventas de armas" al ejército. Noriega fue derrocado el 20 de diciembre de 1989 por una intervención militar norteamericana, arrestado y condenado a 40 años de prisión por narcotráfico en una corte de Florida. El militar, quien también enfrenta condenas por 40 años de prisión por asesinato y violación a los derechos humanos en Panamá, saldrá libre en Estados Unidos el 7 de septiembre del próximo año por buena conducta. Según El Panamá América, Noriega se jactaba de tener "inflitrados" en Nicaragua, cuando Daniel Ortega fue elegido en las urnas para un segundo periodo presidencial en 1984. El sandinista, que gobernó Nicaragua entre 1979 y 1990, tuvo que hacer frente a una insurrección financiada por Estados Unidos, conocida como la Contra. El diario panameño asegura, citando los archivos del caso Irán-Contra, que Noriega colaboró con la explosión de un depósito de armas en Managua, ocurrido el 6 de marzo de 1985, que el Frente Sandinista calificó como un "accidente". Noriega habría sugerido también operaciones clandestinas para destruir una refinería, un aeropuerto y las instalaciones de descarga del Puerto Sandino, pero los atentados nunca se concretaron.

Noriega, eje de un complot criminal

Por Arnulfo Barroso Watson, diario Panamá América

EN LA acusación de la Corte del distrito de Columbia, caso criminal No. 88-0088/02 GAG", se afirma que a finales de agosto de 1986, el teniente coronel Oliver North le comunicó a su jefe, el almirante John Poindexter, consejero de seguridad nacional del gobierno de Ronald Reagan, que un emisario del general Noriega propuso reunirse para negociar una salida a su situación legal. Los documentos del caso Irán-Contras sostienen que el mensajero de Noriega adelantó a North que el general ofrecía "asesinar" a la dirigencia sandinista, a cambio de una promesa formal del Gobierno de Reagan de que "ayudaría a limpiar" su imagen y levantaría la prohibición de venta de armas a las Fuerzas de Defensa. En primera instancia, North le respondió al emisario que "las leyes de Estados Unidos prohiben tales acciones", pero el enviado le ripostó que Noriega tenía "numerosos activos" (unidades infiltradas) en Nicaragua y que podría lograr "muchas cosas esenciales", como había hecho un año antes cuando ayudó al Gobierno norteamericano a volar un arsenal sandinista. El atentado al que se refería el mensajero de Noriega se perpetró el 6 de marzo de 1985, cuando una serie de explosiones sacudieron Managua destruyendo una buena parte del Cuartel General Militar del Ejército Popular Sandinista, sus barracas, oficinas de oficiales y la armería. Los sandinistas calificaron la explosión como un accidente. Frederick Kempe en su libro "Divorcing the dictator", editado en Nueva York en 1990, afirmó que el sabotaje no fue efectuado por los contras y que en la región sólo una agencia de inteligencia tenía la capacidad de montar una operación de esta magnitud, la comandada por Manuel Antonio Noriega. Kempe plantea que Noriega buscaba ganar gracia con Estados Unidos y que pese a que no fue el cerebro central del atentado, perpetrado bajo el esquema inventado por el mercenario británico David Walker y el propio North, demostró ser "indispensable" para acciones de esta índole. A juicio del escritor, Walker y North no tenían la habilidad de Noriega para infiltrarse en Nicaragua. El panameño proveyó la información vital sobre el cuartel, además de expertos en demolición para instalar y detonar los explosivos. En los archivos desclasificados se informa que North le llevó la propuesta de Noriega a Poindexter y le informó que los británicos que condujeron la operación para hacer explotar el citado arsenal confirmaron que en la misma participó un "experto ordenanza civil panameño". North le dijo entonces a Poindexter que efectivamente Noriega tenía la capacidad de conspiración de la que alardeaba y que el costo de cualquier operación con él podía ser costeado por el "Proyecto Democracia". La propuesta de Noriega de reunirse con North llegó hasta los círculos más altos de la administración Reagan. El asistente del secretario de Estado, Elliot Abrahams, se la presentó al secretario de Estado, George Shultz, quien la autorizó. Oliver North enfrentó un juicio en uno de los escándalos más grandes en Estados Unidos. Inicialmente se pensó que la reunión podría efectuarse en Israel o en algún lugar de Europa, aprovechando los constantes viajes que Noriega hacía a estos lugares. Poindexter también quedó convencido de la utilidad de Noriega para realizar sabotajes, pero desechó la idea de asesinar a la dirigencia sandinista. No obstante, el consejero hizo incapié en que el Gobierno de Estados Unidos no podía de ninguna manera aparecer involucrado en esta trama. Pero la ayuda de Noriega no parecía tan desinteresada. En los manuscritos sobre la reunión hechos por North se menciona que el general pidió un millón de dólares como pago por sus servicios. El almirante instruyó entonces a North que se reuniera personalmente con Noriega para tratar el asunto. North y Noriega fijaron la reunión clandestina para finales de septiembre en Londres, Inglaterra. Poindexter envió a través de North un mensaje para "Tony", como se le conocía en Panamá: "No tengo nada contra Noriega, con excepción de sus actividades ilegales". Otros manuscritos de North relatan el resultado de esta reunión. Noriega le planteó lanzar acciones "inmediatas" contra blancos sandinistas y ofreció una lista de prioridades, entre ellas, una refinería de petróleo, un aeropuerto y las instalaciones de descarga de Puerto Sandino.

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