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Iniquidad, pobreza y desesperación en los calabozos policiales de todo el país

Agencia AFP. Desde Managua. | 18 de Diciembre de 2006 a las 00:00
La Agencia France Press (AFP) ha publicado este lunes una serie de reportajes sobre la caótica situación de las cárceles en Centro América, y Nicaragua no es la excepción. Según el reporte, "las situaciones más deplorables están en las ciudades de Bluefields y Puerto Cabezas, en las Regiones Autónomas del Atlántico Sur (RAAS) y Norte (RAAN) donde las celdas para 40 detenidos albergan a más de 100 y el tiempo de estadía es más prolongado que lo que establece la ley". TEMAS RELACIONADOS. LA SITUACIÓN EN LAS CÁRCELES DE LOS OTROS PAÍSES CENTROAMERICANOS Este es el reportaje sobre las cárceles nicaragüenses:

Por Julia Ríos, corresponsal en Managua, agencia AFP.

El hedor que escapa de las cañerías y la suciedad de los inodoros es penetrante; hay nubes de zancudos y enormes ratas deambulan por el lugar para espanto de los infortunados cuya suerte depende de la agilidad de la justicia para decidir su causa. Las celdas preventivas policiales del país encierran con crudo dramatismo un submundo humano de iniquidad y pobreza en que hombres semidesnudos, famélicos y febriles se suman en amarga desesperación. Con la mirada extraviada, casi una veintena de hombres recluidos en una celda de unos cinco metros cuadrados se ponen en pie, más con la certeza de darle rienda suelta a su desahogo, que de cambiar la situación casi infrahumana en la que están. "Hablemos ahora o callemos para siempre" dice Róger Pérez, que asume el liderazgo de sus compañeros de infortunio para narrar precipitadamente la situación carcelaria en la delegación de Policía del municipio de Ciudad Sandino, 15 kilómetros al oeste de Managua. "Aquí estamos marginados. No hay luz, ni agua, los baños están pestíferos, la comida es mala y todos estamos enfermos de dengue", dijo el hombre de 26 años, que ya lleva cuatro meses de detención por una acusación de robo. "Somos miserablemente pobres. Por eso no podemos apurar (agilizar) al juez para que decida pronto", se quejó Pérez. En la celda contigua está Norma, una joven de 23 años, detenida por presunta posesión de droga, aunque asegura de que "no me encontraron nada". Está postrada en una litera de cemento sin ninguna cubierta con altas fiebres, vómitos y diarrea. Los detenidos en esta delegación no ven el sol y sus únicas salidas son para visitar al juez. Por toda ropa usan una camiseta sin manga y pantalones cortos raídos y sucios con chinelas de hule. Las literas no tienen sábanas para evitar suicidios, según los agentes de su seguridad. Las celdas son un calabozo oscuro de concreto con acabado rústico y barrotes de hierro oxidados. "Nosotros como policías también corremos riesgos de contraer una enfermedad como dengue, diarrea u hongos que afecta a los detenidos", dijo el agente Lázaro Rojas tras oír la queja de Róger. La comida es parecida al resto. El presupuesto de la policía es de 50 centavos de dólar (8 córdobas) para las tres comidas. Los más afortunados, reciben alimentos de sus casas, pero los "donados" -los que no tienen a nadie- sólo comen lo que hay, asegura Roxana Rocha, jefa de la delegación III de Policía de Managua. En esta unidad, que ha sido remodelada, hay convenios con estudiantes de medicina que atienden a los detenidos. La ayuda del gobierno japonés para transformar estos centros preventivos sólo alcanzó para mejorar menos del 50% de las 145 delegaciones policiales del país, dijo el director de la Policía de Managua, comisionado Julio González. El tiempo de permanencia de los detenidos es decisión del juez, ante el que comparecen 48 horas después de completada la investigación, según González. El funcionario asegura que la adopción de un nuevo código procesal ha permitido descongestionar las cárceles preventivas ya que muchas veces el juez decide realizar la investigación con prisión domiciliar cuando el imputado no reviste peligro para la sociedad. La Policía trata de mejorar estos centros de retención con "un rostro diferente para ser celdas preventivas modelos, pero hay unidades donde es deprimente tanto para el detenido como para los mismos policías porque son encierros de castigo y nada preventivas", dijo el activista de derechos humanos Gonzalo Carrión. Las situaciones más deplorables están en las ciudades de Bluefields y Puerto Cabezas, en las Regiones Autónomas del Atlántico Sur (RAAS) y Norte (RAAN) donde las celdas para 40 detenidos albergan a más de 100 y el tiempo de estadía es más prolongado que lo que establece la ley. En estas ciudades la Policía asume el papel del Sistema Penitenciario, porque en ellas no hay infraestructura carcelaria.

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