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Chávez, líder mundial de la izquierda

Por Néstor Rojas, agencia DPA. Desde Caracas. | 25 de Diciembre de 2006 a las 00:00
El presidente venezolano invirtió gran parte de 2006 en una campaña internacional para impulsar sus propuestas, ganar apoyos en la región y promover formas de integración según su punto de vista antiimperialista Durante 2006, mientras declinaba la estrella del líder cubano Fidel Castro, brilló en el horizonte político la del presidente venezolano Hugo Chávez, quien redondeó el año con un triunfo electoral que aseguró su permanencia en el poder hasta 2013. En un año de furor electoral en Latinoamérica, Chávez se afianzó como un líder de izquierda que plantea el resurgimiento del socialismo como fórmula alternativa al capitalismo. Durante meses, Chávez mantuvo personalmente una guerra verbal con el presidente de Estados Unidos George W. Bush, a quien llamó "diablo", y visitó cuantas veces pudo a Fidel en La Habana, incluso en su convalecencia después de una operación intestinal. Con petrodólares apuntalando sus planes, Chávez consiguió aliados políticos en varios países y rivales en otros tantos, pero se alzó con un balance favorable a su proyecto, a pesar del fracaso en obtener un puesto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Algunos analistas consideran que el mayor éxito de Chávez fue en su propio patio, ya que con la victoria con el 63 por ciento de los votos en los comicios del 3 de diciembre logró una legitimación que la oposición le había negado por las dudas tras el referéndum revocatorio sobre su mandato de agosto de 2004. Según los resultados, el mandato de Chávez parece, por ahora, inmune al desgaste del tiempo, cuando están por cumplirse ocho años de su llegada al poder. La oposición venezolana, que durante años fue acusada de golpista y fascista, se adelantó a reconocer la victoria de Chávez y poco después los obispos de la Conferencia Episcopal de Venezuela destacaron el "limpio" triunfo del mandatario. Incluso, las misiones de observación de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos (OEA) avalaron los resultados y sus señalamientos sobre irregularidades de ventajismo en la campaña electoral, actuación de los militares en el proceso y dudas en el registro electoral no cuestionaron el resultado. El editor de periódicos Rafael Poleo, un ácido crítico de Chávez, señaló que el triunfo que coloca al presidente "en esta posición de predominio puede ser y es seriamente cuestionado, pero esas objeciones se diluyen ante un triunfo político innegable". "En Venezuela ni el más recalcitrante opositor puede discutir que la figura más descollante del año que está terminando es un teniente coronel de 54 años, mestizo de raza y llanero de nacimiento... Desde Juan Vicente Gómez, quien gobernó a Venezuela entre 1908 y 1936, nadie había tenido tanto poder en este país", dijo en su análisis de la revista "Zeta". En el ámbito regional, el proyecto de Chávez ganó terreno con las victorias electorales de Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador y de Daniel Ortega en Nicaragua, así como la reelección de Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil. En el esquema de integración, retiró a Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en rechazo a los acuerdos de libre comercio que sus socios firmaron con Estados Unidos y meses después firmó el protocolo de adhesión del país al Mercado Común del Sur (Mercosur).

Nuevos aliados en la causa revolucionaria

La profesora universitaria en asuntos internacionales María Teresa Romero dijo a DPA que el balance político-electoral de 2006 no le fue desfavorable a Chávez en su esfuerzo por la "internacionalización revolucionaria". "A la causa revolucionaria se sumaron Bolivia y Ecuador; los gobiernos de Brasil, Argentina, Chile y Uruguay y los gobiernos ideológicamente más adversos quedaron neutralizados", afirmó. Agregó que México, donde ganó Felipe Calderón, debe incluirse en ese balance y que el caso de Chile "no lo incluiría como revolucionario pero sí como un gobierno de izquierda democrática y moderada que algunas veces le hace el juego a Chávez". Romero indicó que el mandatario venezolano tiene una visión muy distinta a las de sus colegas sobre lo que debe ser la Comunidad Suramericana de Naciones y al respecto recordó que Lula se declaró socialdemócrata y dispuesto al diálogo con Estados Unidos. "Venezuela no, sólo quiere el afianzamiento de su proyecto de la Alternativa Bolivariana para la América (ALBA). Esto entonces va a traer conflictos si Chávez continúa tratando de imponer su criterio revolucionario y su liderazgo en una futura comunidad regional", aseveró. En la reciente cumbre suramericana en Bolivia, Chávez reiteró su idea de que la CAN está muerta y fue más allá cuando agregó que Mercosur "también". "Esos no son instrumentos adecuados para la era que estamos viviendo, para atender las necesidades de los pueblos", expresó a sus colegas de la región. La publicación especializada VenEconomía dijo que a pesar de los triunfos que se le atribuyen a Chávez tras el año electoral en la región, pareciera que la balanza se inclina a favor de los "tropiezos". Al respecto, señaló que el balance negativo incluye los triunfos de Alan García en Perú y Calderón en México, candidatos no apoyados por Chávez, el no haber obtenido el puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU a pesar de los recursos invertidos en la campaña y que dos de cuatro miembros de Mercosur no hayan ratificado a la fecha la entrada de Venezuela al bloque.

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