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Oposición no tiene horizonte claro para elecciones 2011, FSLN con objetivo fijo

Managua. Radio La Primerísima. | 4 de Junio de 2010 a las 00:00
En las recientes encuestas de opinión sobre la gestión del gobierno y las simpatías de los nicaragüenses hacia los partidos políticos, el Frente Sandinista aparece bien posicionado, con una imagen de partido fuerte, y la oposición, confrontada, en una lucha de poder, ante el reto de unirse, pero esa realidad no necesariamente es la que va a ocurrir en el 2011. Durante una larga conversación con el Informe Pastrán, el sociólogo y Asesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Centroamericana (UCA), Manuel Ortega Hegg, sostuvo que “todos los partidos que están en el gobierno suelen tener opiniones de simpatía que van más allá de sus pisos históricos, lo cual no indica necesariamente que ese nivel de simpatía se mantenga en el momento de las elecciones”. En la última encuesta de CID Gallup, el FSLN logra un 36% de preferencia como partido político, el PLC un 18% y el MVE 8%, pero el 34% manifiesta no tener preferencia por ninguno de estos partidos. El encuestador observaba que, en base a los resultados, el FSLN se mostraba unido, mientras que la oposición seguía fraccionada frente al partido oficial. Ortega Hegg observa sin embargo que “el FSLN tiene un techo bastante bajo, tendiendo a coincidir su piso con su techo”, pero advierte que es evidente que aún y con las observaciones anteriores, esa base electoral es muy importante para cualquier partido”. Destacó que “la clave para el 2011 es qué tanto la oposición consigue unirse y hacer que el electorado la considere la opción frente al FSLN”. Las matemáticas no dan para más. Dividida la oposición va a una segura derrota, por mucho que algunos expertos aducen que es posible forzar una segunda vuelva electoral y no luce en el futuro inmediato una sólida alianza entre los dos bloques liberales y sus líderes, para atraer a otras fuerzas. Entre la llamada sociedad civil y algunos partidos y movimientos pequeños es mayor el resentimiento y animadversión hacia Arnoldo Alemán que ganarle al FSLN y no están dispuestos a respaldar una candidatura suya, pero del otro lado, el PLC tampoco permitiría que gente de otros movimientos se monten en su casilla para lograr la candidatura presidencial y diputados a la Asamblea Nacional y que luego los desplacen, como ocurrió con Enrique Bolaños en el 2001. Sin norte Ortega Hegg dice coincidir con la apreciación de que la oposición está no solamente dividida y fragmentada, sino además sin norte. “En mi opinión, la oposición partidaria actual adolece de al menos cuatro problemas claves: Primero, hay un problema de liderazgo. La oposición no ha logrado mostrar un liderazgo capaz de unirla y darle a los votantes la esperanza de una opción nueva y distinta; Segundo, la oposición tiene una visión cortoplacista y puestista del poder, frecuentemente vinculada a una visión prebendaria, es decir, no logra ver la disputa del poder como un asunto de largo plazo que requiere trabajar permanentemente y desde la población la organización y la educación de sus bases y de su relevo generacional; pero tampoco logra una visión estratégica del poder, confundiendo el poder con la conquista de puestos en las distintas instituciones del Estado, a diferencia del FSLN que sí tiene una visión estratégica del poder”, resaltó. Añadió como tercer elemento que “la oposición adolece de un programa de nación incluyente y de corto, mediano y largo plazo, que sea capaz de generar entusiasmo y credibilidad en los votantes, particularmente en la juventud; En cuarto lugar, hay problemas de cohesión y desconfianza en el seno mismo de la oposición, por la práctica frecuente de algunos sectores de sus élites políticas de mostrarse dispuestos a vender lealtades según prebendas”. Sin embargo, anotó que “hay sectores de la oposición respetables y creíbles, aunque no logran establecerse como dominantes en el juego político”… Mucha caña que moler En diversos sectores no sandinistas prevalece el temor de que la oposición vaya dividida a las elecciones del 2011 y eso le de la victoria al FSLN. “El panorama político para el 2011 pareciera estar marcado dominantemente por dos elementos: cómo se resuelve el problema de liderazgo en la oposición y, segundo, cómo se resuelve la pretensión actual de Daniel Ortega de reelegirse, aún en contra de lo establecido por la Constitución política actual”, dijo Ortega Hegg. Añadió que “el primer elemento está vinculado a la crisis de liderazgo y al problema de la unidad de la oposición; el segundo, a la búsqueda de un candidato idóneo en la oposición para enfrentar al candidato del FSLN”. Recordó que “en las elecciones nacionales de 2006, con la reserva de no poder contar con los datos finales de esa elección, la segunda fuerza política fue la liderada por Eduardo Montealegre (ALN), que logró sobrepasar al candidato del PLC. Según esos mismos datos, ambas fuerzas unidas (ALN y PLC) hubieran ganado ampliamente al candidato del FSLN, con un porcentaje similar al obtenido por Enrique Bolaños (56%)”. Anotó que “en las circunstancias actuales, el candidato es muy importante para construir la unidad de la oposición y conseguir el triunfo”. “Las encuestas, al menos por el momento, muestran que una candidatura de Arnoldo Alemán, lo más probable es que provocaría el retiro de un sector del seno de la oposición y una alta abstención que haría imposible su triunfo. En este escenario, lo más probable es que tendríamos una elección a tres bandas. Con un candidato distinto a Arnoldo Alemán, hay bastante probabilidad de que pudiéramos tener unas elecciones a dos bandas y altas probabilidades de un triunfo electoral de la oposición”, manifestó. FSLN sabe que quiere Ortega Hegg, investigador asociado del CASC-UCA y el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica (IHNCA-UCA), considera que “el FSLN ha tenido durante todo este período de gobierno una estrategia política para seguir en el poder”. “Desde que logró la victoria electoral en 2006 se ha mantenido en campaña permanente. Y ha dispuesto todos los recursos e instrumentos de poder en esa dirección, incluyendo su influencia en los poderes e instituciones del Estado, el tendido territorial de su partido y organizaciones como los CPC, los resultados de las elecciones municipales y las elecciones regionales. La prioridad del FSLN es mantener el poder con Daniel Ortega a la cabeza. Sin embargo, el techo de votantes de Daniel Ortega ha sido tradicionalmente muy bajo”, observó. Estima que “aún hoy, con todos los instrumentos de poder y en campaña política, las encuestas recientes muestran que no ha logrado rebasar el 38% con que ganó en 2006”, por lo cual destaca que “esas mismas encuestas muestran un porcentaje cercano al 60% que declara no votar bajo ninguna circunstancia por Daniel Ortega”.

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