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Por primera vez en Nicaragua la cirugía de comunicación interventricular para niños

Managua. lajornada.net | 21 de Junio de 2010 a las 00:00
De las 33 enfermedades congénitas que tiene el corazón, una de ellas es la Comunicación Interventricular (CIV), la cual afecta al uno por ciento de la población infantil nicaragüense; es decir que de cada 50 mil nacidos al año, 500 niños nacen con esta enfermedad, dijo el cardiocirujano Francisco Escobar, del hospital infantil La Mascota. En Nicaragua, debido a los escasos recursos que tiene el sector salud en materiales, personal médico, tecnológicos y económicos, el número de menores que cargan con enfermedades en el corazón incrementan, porque al año sólo se pueden operar 100 casos. En el país apenas existen tres cardiocirujanos. Cada año nacen 500 niños con problemas cardíacos, quienes se suman a los casos que ya existen, a quienes se les efectúan operaciones paliativas para evitar que los menores mueran, señaló Escobar, primer cardiocirujano en Nicaragua. Sin embargo, pese a los problemas que enfrenta la salud en el país, el lunes de la semana pasada se practicó por primera vez en Nicaragua la cirugía de la Comunicación Interventricular (CIV), en un niño de ocho años, de nombre Yader Mejía. A Mejía, desde su nacimiento, los médicos le pronosticaron una muerte temprana, debido a que nació con el defecto cardíaco congénito de la Comunicación Interventricular (CIV), enfermedad que obliga a trabajar más de lo habitual al corazón (de forma anómala) y que -de no operarse a tiempo- el paciente podría desarrollar otras enfermedades irreversibles y morir, explicó el doctor Escobar. “Cuando nació (Mejía) lo único que me decían era que moriría si no lo operaba y eso me llenaba de tristeza y frustración, porque esa operación no existía en el país y recursos económicos no tengo”, cuenta con ojos llorosos la madre del menor, Elvira Mendoza. “Yo le pedía a Dios que me le diera una oportunidad (de vida) a mi hijo y después de siete años, me le concedió la oportunidad de prolongar su vida”, indicó Mendoza. La operación que se le realizó al menor duró más de cuatro horas y se necesitó el apoyo de más de veinte personas en el quirófano y del segundo cardiocirujano, la doctora Carmen Rodríguez Mena. Las cardiopatías a nivel mundial ocupan el segundo lugar de causa de muerte, afectando al 44.7 por ciento en los pacientes menores de un año, y la CIV es una enfermedad que ataca a nivel mundial a tres de cada 1000 nacidos vivos, según reportan estudios médicos. La CIV se trata de un orificio, abertura o falta de continuidad en el tabique ventricular, pared que divide las dos cavidades inferiores del corazón, conocidas como ventrículos derecho e izquierdo, que de no ser tratado a tiempo la persona desarrollaría problemas pulmonares y otros padecimientos, por el exceso de sangre (rica en oxigeno y pobre de oxigeno) que pasa a través de la arteria pulmonar hacia los pulmones. El doctor Escobar explicó que la CIV es inevitable en los niños nacidos, pero “si a menor edad se le detecta el problema, entonces tenemos la posibilidades de hacer la corrección temprana y al hacer la corrección el niño tiene mejor pronóstico de vida para la mayoría de las enfermedades cardíacas congénitas”. Las causas que generan la CIV son desconocidas, pero se cree que sus orígenes podrían estar en la contaminación ambiental, el uso de drogas y alcohol, detalló el especialista. Francisco Mejía Urbina, padre del menor operado, afirmó que trabaja en la siembra de frijoles y que una de sus funciones es proteger las plantaciones de plagas, para lo cual utiliza insecticidas. Los síntomas que produce la enfermedad son cansancio extremo al hacer alguna actividad física, labios y dedos morados o engrosamiento de los mismos. Las complicaciones que puede tener el paciente son anemia, infección de las válvulas del corazón, embolismos, problemas de coagulación e infartos cerebrales e hipertensión pulmonar. El martes, un día después de la operación, a Yader se le vio la felicidad en sus ojos, porque obtuvo la oportunidad de vivir. Sus padres también estaban felices y agradecieron a los médicos que realizaron la histórica operación. La intervención quirúrgica que se le práctico a Yader tiene un costo de 20 mil dólares, dinero inaccesible para la mayoría de familias nicaragüenses, ya que este país es uno de los tres más pobres de América Latina. Pero la familia Mejía Mendoza no pagó ni un solo centavo. “Darle la oportunidad de vida a los niños que solo tienen la opción de morir, allí está la satisfacción como doctor”, expresó Escobar, quien coincidió con su colega Rodríguez Mena, quienes se mostraron optimistas con este nuevo paso en la historia de la medicina en Nicaragua. “Las cirugías cardíacas pediátricas en Nicaragua son muy pobres… se necesita de mucha inversión… y en medio de las dificultades, resolvemos”, concluyó Escobar.

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