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Comunitarios querían quedarse la droga de Tasbapouni

Managua. END. | 20 de Julio de 2010 a las 00:00
Decenas de indígenas habitantes de comunidades cercanas, al punto donde encalló una lancha de narcotraficantes que era perseguida en altamar por la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, en la región de Tasbapouni, Región Autónoma del Atlántico Sur, querían arrebatar el cargamento de estupefacientes a los militares. Así lo reveló el jefe de la Fuerza Naval, capitán de navío Róger González, quien este martes informó detalles de la persecución y captura del navío procedente de Colombia. “El 18 de julio por la tarde, recogimos una información sobre el posible movimiento de una lancha de narcotraficantes que se movilizaba de Colombia a Panamá, a Costa Rica, con la intención de atravesar aguas nicaragüenses de noche”, informó González. “Ante esta situación, nosotros desplegamos todo el dispositivo de emergencia, buscamos informaciones y fue más o menos a las 23 horas y media, del día domingo 18, que logramos ubicarla a unas 25 millas al sureste de Corn Island (RAAS)”, afirmó el jefe de la Naval. “A partir de ahí se inicia una persecución integrando en ella a cuatro lanchas rápidas, una nave de vigilancia de Puerto Cabezas y un guardacostas; a las 2:30 a. m. del 19 de julio, una lancha rápida sostuvo la persecución constante sobre la lancha narco, cuyos marinos, al notar la cercanía, empezaron a acelerar y maniobrar para perder de vista a la lancha nuestra”, relató González. La de los narcos era una lancha tipo “Eduardoño”, con la proa levantada estilo “jamaiquina”, de 45 pies de largo, con cuatro motores fuera de borda de 200 caballos de fuerza cada uno, lo que hacía a la embarcación una “bala” sobre el mar, con 800 caballos de fuerza. Eran tres los pilotos, que al no perder a la nave militar, dirigieron la embarcación hacia la costa, varando 5 millas al norte de la comunidad de Tasbapouni. “Ahí lograron penetrar unos 100 metros dentro de tierra firme, y en una zona de difícil acceso, los narcotraficantes se internaron a la jungla; los soldados de la Naval ingresaron a la zona, unos se quedaron custodiando la lancha y los otros dieron seguimiento a los prófugos hasta cierto punto”, relató. Luego llegaron refuerzos aerotransportados de infantería a la zona para acordonar el área y darles persecución a los tres hombres. “Ya en la lancha habían 108 sacos conteniendo drogas, cocaína, entre 24 y 25 tacos en cada saco, pueden sumar 2.6 toneladas de cocaína, contados en presencia de fiscalía y policía, a quienes se les entregaron los hallazgos”, explicó el jefe militar. La lancha no tenía los equipos de navegación, lo cual hace suponer a la Fuerza Naval que fueron desconectados y lanzados al mar en la persecución para no delatar el punto de partida ni la trayectoria recorrida. Había 24 barriles para combustible, con capacidad de 1,200 galones de gasolina, pero en existencia quedaban apenas 50 galones. “Prácticamente ya habían consumido todo el combustible, lo cual nos hace suponer que en algún punto de la ruta en aguas naciones tenían una base de abastecimiento para seguir su ruta a Honduras, donde se embalarían para mandarlas a México, que es el destino del que nosotros tenemos información”, informó González. El cargamento, al precio internacional de la droga puesta en Estados Unidos, costaría unos 125 millones de dólares, según los cálculos del Ejército La zona donde encallaron, entre Tasbapauni y la Barra del Río Grande, es poblada por indígenas pescadores y agricultores. Según el capitán González, a los 25 o 30 minutos que los narcos encallaron, llegaron decenas de pobladores armados de palas, garrotes, baldes y machetes, a reclamar la lancha a los marinos de la Naval “Hubo una situación tensa, ellos querían arrebatar la nave y la droga, pero se logró hablar con ellos, disuadirlos, y se logró que la comunidad se replegara y no insistiera en recuperar lo capturado”, explicó González, quien por seguridad ordenó el reforzamiento de la costa y los perímetros de la captura. “No queríamos que ocurriera lo de Walpa Siksa”, expresó, con relación a la experiencia de la comunidad indígena de la RAAN, donde pobladores dispararon contra patrullas militares en diciembre pasado para defender un cargamento de drogas de carteles colombianos que habían aterrizado en la zona. Según la Fuerza Naval, este golpe es, por parte de la Fuerza Naval, el segundo más fuerte contra el crimen organizado en lo que va del 2010. El otro ocurrió en Corinto en mayo pasado, en la costa Pacífica, donde lograron incautar 1,027 kilos de cocaína ocultos en el buque chipriota Vitality.

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