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Chávez, Lula, la gente consuelan a Cristina

Buenos Aires. Agencias. | 28 de Octubre de 2010 a las 00:00
Con lágrimas y un fuerte abrazo se encontraron este jueves el presidente venezolano, Hugo Chávez, y su colega argentina, Cristina Fernández, en la Casa Rosada, en donde se realiza el velorio del secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Néstor Kirchner, fallecido la víspera tras sufrir un infarto fulminante. Chávez, junto a sus hijas y parte de su tren ministerial, entró a la capilla ardiente, que se efectúa en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos para participar en las exequias del ex mandatario argentino. Cristina y sus dos hijos: Máximo y Florencia abrazaron al jefe de Estado venezolano. Chávez fue el único gobernante que fue recibido con aplausos por la gente que estaba dentro y en las afueras del Salón. Posteriormente, Chávez se dirigió a saludar a sus demás homólogos, los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Paraguay, Fernando Lugo, que hacían acto de presencia en la Casa Rosada. Más temprano, el presidente de Venezuela exclamó "ha muerto un justo, ha muerto un valiente, el más grande entre nosotros, llorarlo sería poco", parafraseando al prócer José de San Matín. A los pocos minutos arribó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Visiblemente compungido, el líder brasileño abrazó a la esposa del ex jefe de Estado argentino y presidenta de la nación, Cristina Fernández, a quien le ofreció palabras de aliento y condolencias. El líder brasileño saludó también a otras personalidades políticas y familiares de Kirchner presentes en el velatorio. Lula llegó al aeroparque metropolitano donde se disculpó por no formular declaraciones y se trasladó directamente a la Casa Rosada (sede del gobierno), donde ofreció su pésame a la mandataria y se abrazó a ella. El mandatario brasileño hizo una pausa en la campaña electoral en favor de la candidata oficialista, Dilma Rousseff, para viajar a Buenos Aires y participar de las exequias de Néstor Kirchner. Sepelio será ceremonia íntima Una caravana acompañará el viernes el féretro del ex presidente Kirchner desde el aeropuerto hasta el cementerio de Río Gallegos (sur), su ciudad natal donde será sepultado, dijo el jueves una fuente del gobierno de Santa Cruz. "Está previsto que el féretro de Kirchner llegue al aeropuerto alrededor de las 11H30 (14H30 GMT) y desde allí se forme una caravana de autos que se dirigirá directamente al cementerio", dijo la fuente de la gobernación de Santa Cruz, cuya capital es Río Gallegos. La portavoz, que pidió el anonimato, sostuvo que a lo largo de los cinco km que separan la estación aérea del cementerio se ubicarán los vecinos de Río Gallegos (2,700 km al sur), que tiene una población de unos 100.000 habitantes. Kirchner será sepultado en una bóveda familiar al cabo de una ceremonia íntima a la que asistirán la presidenta argentina y los hijos del matrimonio, así como otros familiares cercanos. El acceso al cementerio estará cerrado y el viernes no se efectuarán servicios al público en la necrópolis, según un aviso colocado en el lugar. Decenas de miles de personas desfilaron este jueves por la Casa Rosada (sede del gobierno federal en Buenos Aires) ante el féretro del ex mandatario, quien falleció el miércoles en la villa patagónica de El Calafate, también en Santa Cruz, donde el matrimonio Kirchner pasaba unos días de descanso. Homenaje popular extraordinario "Kirchner me hizo creer en los políticos", afirmó Jésica, una joven de 22 años que llegó con su pequeño hijo de una mano y un clavel en la otra desde los suburbios hasta la Plaza de Mayo de Buenos Aires para despedir al ex presidente argentino. Jésica fue una de las decenas de miles de personas que le dieron hoy un emotivo último adiós al ex presidente argentino Néstor Kirchner en los funerales que encabezó personalmente su esposa, la jefa de Estado Cristina Fernández, en la Casa Rosada. "Me dio una pena tremenda su muerte, él nos ayudó mucho a nosotros", declaró a dpa la mujer de origen humilde que recorrió con paciencia los más de 2.000 metros de fila para poder ingresar a la capilla ardiente en la Casa de Gobierno. Entre la multitud reinaba el silencio, interrumpido a veces por aplausos, sollozos o cánticos acompañados por los tradicionales bombos sindicales. En la plaza se mezclaron ciudadanos sin bandería política, integrantes de agrupaciones peronistas y numerosas columnas de gremios de los más diversos sectores productivos. "Si este no es el pueblo, el pueblo dónde está", corearon todos al unísono, mientras se mezclaban banderas de organismos de derechos humanos con pancartas gremiales, premisas políticas y carteles escritos a mano. "Néstor con Perón. El pueblo con Cristina", rezaba una tela que cruzaba toda la Avenida de Mayo. Un cartel mucho más modesto, hecho en una hoja de cuaderno y pegado a las rejas de la entrada del subterráneo decía: "Gracias Néstor por habernos devuelto las alegrías y los sueños de un país libre y soberano". Las vallas que rodean la Casa Rosada se convirtieron en un improvisado altar, con banderas, ramos de flores, misivas, fotos y carteles y a medida que la gente se acercaba a la capilla ardiente se sumía en una introspección que sólo era quebrada por la emoción al observar a la presidenta, acongojada junto al féretro. "Vamos Cristina, viva Néstor", gritó un hombre entre sollozos frente a la mandataria, que apenas pudo controlar las lágrimas detrás de unas enormes gafas negras, llevándose una mano al corazón en señal de gratitud. "Kirchner se merece todo, gracias a él levantó el país", susurró José, un "peronista de toda la vida", cuando se retiraba del lugar. Raúl, un taxista de 60 años, decidió por su parte participar hoy por primera vez en una manifestación. "Me equivoqué dos veces, no lo voté a Kirchner en 2003 ni a Cristina en 2007, pero estoy acá porque se lo merece, porque en lo primero que pensé cuando supe que había muerto es en que el pueblo tiene que apoyar a la presidenta", aseguró convencido. "Qué bárbaro, loco", comentó en tanto un joven enfundado en traje y corbata a un amigo a un costado de la Plaza de Mayo, cerca de la pantalla gigante que transmitía las imágenes de la capilla ardiente instalada en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos. La multitud siguió así desde la Plaza la intimidad de los funerales, vitoreando la presencia de los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y Ecuador, Rafael Correa, y estallando en aplausos cuando el ex astro del fútbol Diego Maradona estrechó en un largo abrazo a Cristina Fernández de Kirchner. Y cuando la energía subía, la gente le dedicaba fuertes epítetos al vicepresidente Julio Cobos, distanciado del gobierno kirchnerista. "Andate Cobos, la p... que te parió", entonó en repetidas oportunidades con tal fuerza que se escuchaba claramente desde los interiores de la Casa Rosada.

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