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50 millones de estadunidenses sin nada que celebrar ayer

Nueva York. La Jornada. | 26 de Noviembre de 2010 a las 00:00
“Yo celebré el Thanksgiving (Día de Acción de Gracias) de la manera tradicional. Invité a todos en mi colonia a mi casa, tuvimos un gran banquete, y después los maté a todos y tomé sus tierras”, bromeó, y no, alguna vez el comediante Jon Stewart. El cuasi religioso Thanksgiving es tal vez el festivo más importante del calendario oficial en este país –supera incluso al 4 de julio, día de la independencia–, cuando las familias y los amigos se reúnen en una gran cena en la cual casi todo el menú tradicional es indígena. Como todos los años, el día se marcó con intensos preparativos para la cena tradicional, se realizó gran desfile en Nueva York con enormes globos de figuras de la cultura comercial que poco tienen que ver con el festejo, se jugaron los tradicionales partidos de futbol profesional, y se reunieron familias con la clásica tensión que ello implica, tema que ha sido repetido en películas, novelas y programas de televisión, y los políticos, incluido el presidente Barack Obama, convocaron a los ciudadanos a dar gracias a Dios por lo que este país ofrece, y a las fuerzas armadas por defenderlo todo. La Casa Blanca realizó el jueves el reciente rito (que comenzó hace unos 20 años) en que el presidente conmuta la pena de muerte a dos pavos. "Se siente bastante bien detener por lo menos una tunda este noviembre", bromeó Barack Obama, en referencia al mismo término (tunda o paliza) con el cual describió la derrota de su partido en las elecciones intermedias a principios de este mes. En la ceremonia en el Jardín de Rosas, con sus dos hijas al lado, Obama declaró que "este es el deber solemne que he jurado mantener como líder del país más poderoso de la Tierra" al otorgar el "perdón presidencial" a los pavos Apple y Cider (aunque misteriosamente el segundo no estaba presente), aves ahora vivirán el resto de sus días en Mount Vernon, la hacienda de George Washington. Unos 46 millones más de estas aves no tendrán la misma suerte al ser el platillo central de la cena tradicional. Oficialmente el día marca el milagro cuando los colonos ingleses que llegaron a Massachusetts en 1620 lograron sobrevivir sus primeros meses en el nuevo mundo y festejaron su primera cosecha en 1621, gracias a la solidaridad y educación de vida que les brindaron los indígenas. Las imágenes de ese milagro muestran a colonos e indígenas Wampanoag dándose la mano y compartiendo los frutos de su colaboración. Las "gracias" no duraron mucho. Apenas 16 años después de esta primera imagen del encuentro solidario entre los primeros inmigrantes y el primer pueblo de este país, el gobernador de Massachusetts John Winthrop daba "gracias" al anunciar como triunfo una matanza de cientos de hombres, mujeres y niños indígenas Pequot. Entre masacres, despojos y enfermedades importadas de Europa, entre otras cosas, más de 90 por ciento del mundo indígena desapareció al constituirse Estados Unidos. Además de esta dimensión de la historia, resulta que hoy existe una creciente disputa ideológica sobre ese primer Día de Acción de Gracias. La derecha estadunidense ha promovido durante años que el Thanksgiving se trata de la superioridad del capitalismo sobre el socialismo. El New York Times indica que esta versión de sectores conservadores sostiene que los colonos cometieron el error, primero, de establecer un sistema comunal en Plymouth, donde todos juntaban lo que habían cazado o cultivado, pero porque esto no generaba ganancias personales, no había incentivos para trabajar más y el sistema fracasó con graves consecuencias, incluida la hambruna. Cuentan que el gobernador de la nueva colonia desmanteló ese sistema y otorgó a cada quien su propia parcela de tierra, y así, con la propiedad privada, se generó la abundancia y, por lo tanto, el primer Día de Gracias fue un festejo del capitalismo. El Times cita el escrito de un autor conservador ampliamente leído por esta ala ultraconservadora, y repetida en sus blogs, que concluye que la razón real para el Día de Acción de Gracias, omitida de la versión oficial, es "que el socialismo no funciona; la única fuente de la abundancia son los mercados libres, y le damos gracias a Dios que vivimos en un país donde podemos tenerlos". Los historiadores rechazan esta versión, al afirmar que aunque la colonia sí empezó con un acuerdo de mantener la propiedad en común, esto sólo fue para el corto plazo, y que el objetivo siempre, y explícito, fue generar ganancias individuales. Algunos expertos recuerdan que estos colonos también fueron los primeros en codificar leyes de participación y representación democrática en torno a un concepto del "bien común" entre ellos (sin incluir, por supuesto, a los indígenas). Pero sea o no "socialista" el origen del día, este año el Thanksgiving se celebra en medio de la peor crisis de este sistema capitalista desde la Gran Depresión, con millones de personas que tienen poco por lo cual dar las gracias. Entre ellos están más de 50 millones que no tienen suficiente alimento, más de 15 millones sin empleo, y millones que han perdido sus viviendas. Y claro, están los descendientes de los primeros pueblos de este país, que pueden recordar este día como algo que más parece una "última cena" para sus antepasados, mientras todos los demás se deleitan con un menú compuesto de los alimentos que los primeros pueblos obsequiaron a los primeros inmigrantes: maíz, guajolote, calabaza y camote. Por tradición nacional, el viernes después del Día de Acción de Gracias es dedicado al festejo del mercado libre: el día de mayor shopping del año, conocido como viernes negro (por la contabilidad en números negros). Buen provecho.

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