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Doña Chinchilla se cree que es Bush

San José. Agencias. | 6 de Diciembre de 2010 a las 00:00
Luego del fiasco diplomático de la Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata, la presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla vuelve a arremeterla contra el Gobierno de Nicaragua, al que llama "enemigo" en declaraciones publicadas la mañana de este lunes en San José. La jefa de Estado dijo además que, luego de la única conversación, vía telefónica, entre ella y el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, en el marco del presente conflicto binacional, dialogaría con el gobernante solamente en presencia de testigos. Respecto a señalamientos de que Costa Rica no tiene ejército pero autoriza la presencia de naves militares estadunidenses en su mar territorial, Chinchilla dijo que es un argumento usado por "nuestros enemigos, muy particularmente Nicaragua, más otros sectores". Dijo que eso "es falso; cualquiera que vaya (a Costa Rica) sabe que eso es mentira", aseguró en las declaraciones reproducidas por el diario costarricense La Nación. La mandataria aludió así al convenio de patrullaje conjunto antinacrotráfico que Estados Unidos y Costa Rica mantienen vigente desde octubre de 1999. En el marco de este convenio, y de una manera que ha sido criticada dentro y fuera de Costa Rica, la Asamblea Nacional de ese país aprobó este año la estadía, inmunidad y absoluta libertad de acción en mares y territorio costarricense, de siete mil marines, 46 buques de guerra, 200 helicópteros artillados y varios aviones modernos de combate. En cuanto a la conversación desarrollada con Ortega, la presidenta, aunque se abstuvo de revelar el contenido de la misma, dijo que "ambos acordamos instruir a nuestros respectivos embajadores ante la OEA para que, el día que iba a tener lugar" la sesión del Consejo Permanente, ésta pasara "para la tarde". Según Chinchilla, la idea consistía en que "los embajadores (integrantes del Consejo) arrancaran procurando buscar una salida bilateral". sin embargo, Nicaragua ya sabía que lo que Costa Rica presentaría en esa reunión sería un ultimátum y no una base para la negociación. "La sorpresa nos la llevamos cuando no solamente no se consiguió el acuerdo, sino que Nicaragua llegó a última hora con un documento que era una verdadera burla para nuestros intereses", señaló Chinchilla, aparentemente convencida de que Nicaragua aceptaría cederle un trozo de territorio que considera le pertenece según laudos y fallos internacionales. "Esa fue la última vez que conversé con él y, a partir de entonces, ya no queremos más conversaciones a menos que haya testigos de por medio", aseguró la jefa de Estado. Chinchilla aludió así a la caótica e irregular reunión durante la cual el Consejo Permanente de la OEA aprobó en votación - en lugar del consenso, mecanismo tradicional en la OEA - una propuesta del secretario general, no aceptada por Nicaragua en base a que ese organismo no tiene como competencia el resolver disputas limítrofes entre estados.

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