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Cubanos ejercen a plenitud su vida política democrática

La Habana. Por Vicente Poveda, agencia DPA. | 9 de Diciembre de 2010 a las 00:00
Los cubanos expresan estos días sus críticas y preocupaciones sobre el funcionamiento del país en miles de asambleas previas al sexto congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), convocado para abril próximo. El congreso, órgano supremo de dirección del Partido, será el primero en 13 años y su único tema será la economía, mientras el gobierno de Raúl Castro busca "actualizar" el modelo socialista de la isla con recortes en los subsidios, la eliminación de más de 500.000 empleos excedentes y el fomento de la iniciativa privada, permitiendo la apertura de pequeños negocios. Ante dichos cambios y otros que se avizoran en la convención comunista del próximo año, Castro invitó a la población a expresar sus opiniones. "No tengan pena ni ninguna preocupación de hacer, producir o manifestar las discrepancias que consideren oportunas", dijo el presidente cubano, al iniciarse este mes un proceso de debate popular en los centros de trabajo y los barrios que se prolongará hasta finales de febrero. Periodistas extranjeros tuvieron acceso a algunas de estas asambleas, algo poco común en eventos organizados por el Partido. En una celebrada en una fábrica de tabacos en el barrio de El Vedado en La Habana, siete representantes de la dirección provincial del PCC y la Central de Trabajadores de Cuba escucharon durante más de dos horas las opiniones de un centenar de empleados. La discusión se centró en el "Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social", un documento de 32 páginas en circulación desde el mes pasado en el que aparecen 291 propuestas a analizar en el congreso. Los capítulos fueron sometidos uno a uno a votación y muchos pasaron sin ningún comentario, como por ejemplo los relativos a la política macroeconómica o el comercio exterior. El debate se avivó, sin embargo, al llegar a temas como la educación, los salarios, la productividad del trabajo o la planeada eliminación de la llamada libreta de abastecimiento racionado, con la que los cubanos adquieren un paquete básico de alimentos a precios muy inferiores a los del mercado. Gricel Pérez se quejó del deterioro de la enseñanza escolar, donde ante la falta de personal a veces un solo profesor da clases de todas las asignaturas y se emplea como maestros a trabajadores de otros sectores o incluso a estudiantes universitarios. "Nos estamos engañando y no estamos logrando absolutamente nada. Estamos teniendo profesores con faltas de ortografía", afirmó. Otro empleado, Octavio Martínez, criticó la escasez de alimentos, su mala calidad e irregularidades en los precios. "Hay calabazas que llevan meses amontonándose, ajos secos carísimos, ¡carísimos! -eso no sale en el noticiero- y unas cebollitas recién nacidas que dan grima", dijo. "No gano por día ni 15 pesos (56 centavos de dólar) y tengo que pagar por un bistec de cerdo 35 pesos. En otros lugares vale 40 pesos, y si es fin de semana hay que pagar lo que sea". Una colega dijo también que escasean los frijoles -un ingrediente básico en la dieta cubana- y que, donde los hay, están a precios nada asequibles para el trabajador medio. Orlando García desató por su parte fuertes murmullos en la sala cuando se levantó y dijo: "En el punto 162, sobre la desaparición de la libreta de consumo, yo creo, opino, que económicamente el país no está preparado para eso. No quería decir más nada". Otros reclamaron entre aplausos como un "derecho" que se promueva el turismo interno para los cubanos. "Hay lugares históricos que me voy a morir y ni los voy a ver. Me gustaría ir a la tumba del Che, me gustaría ir a la tumba de José Martí", dijo una mujer. Ante los debates en marcha, las autoridades del Partido hablan de un "proceso puramente democrático" y aseguran que se tomará en cuenta cualquier propuesta u opinión de cara al congreso.

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