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Tras la salida de Arteaga, AMCHAM vive cambio radical

Managua. Por Oliver Bodán, Carta Bodán. | 18 de Febrero de 2011 a las 00:00
El ingeniero César Zamora, gerente de país de la multinacional AEI Energy, se encuentra satisfecho con el cambio de timón en la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), organismo del cual fue presidente. "Róger Arteaga se quiso reelegir y lo prohibían los estatutos. Era necesario un cambio y ese cambio ha sido radical", declaró Zamora. En una entrevista con Carta Bodán, el vicepresidente de la Asociación Americana de Cámaras de Comercio, se refiere a temas como la observación electoral y el clima de institucionalidad del país, defiende la política macroeconómica del gobierno sandinista y exaltó los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Esa es la entrevista: Hablemos de la cooperación venezolana. Algunos representantes del sector privado aseguran que debería ingresar vía Presupuesto. Otros no. ¿Cómo lo valora el sector energético? Al final como se ha manejado es una relación de privados. Albanisa al final es una compañía privada. Ya está claro que no representa una deuda pública para el país, en ese sentido la transparencia de los números es difícil de elaborar cuando estamos hablando de actores privados ¿no? Lo que sin duda alguna existe es un monitoreo de este tema de parte del Fondo Monetario y el Fondo Monetario está conforme con el actuar del gobierno en este tema. ¿Eso les da tranquilidad a ustedes? Eso por lo general al sector privado nicaragüense, pues, tener el acuerdo con el Fondo Monetario, para todos los empresarios es importante y es vital. Viene en marzo una misión del FMI. ¿Qué expectativas tienen? Es un programa candelarizado en donde se van tocando los temas pendientes, se va examinando la coyuntura de la economía nicaragüense. Seguramente el tema de la energía va a ser tocado, porque en los últimos dos–tres meses hemos visto precios altos que impactan directamente a la estructura del comercio exterior de Nicaragua y a su balanza de pagos, por lo que representa. Es un tema inevitable, generará también expectativas en cuanto a la inflación. El gobierno está muy preocupado, y muy pendiente de no llevar la inflación arriba del 8–9% como lo habían planificado a principios de año. Y entonces todos estos temas están interconectados el uno al otro. También es un año electoral, no podemos evitar eso y en ese sentido es importante que el Fondo mantenga ese nivel de diálogo con el gobierno, para que al final estemos monitoreando la economía con la transparencia y la importancia que requiere para el bienestar del país. ¿Cómo valora el sector privado la política económica del gobierno? Los críticos señalan que es el mejor alumno del FMI, pero demandan avances en institucionalidad. Esa crítica yo creo que es malintencionada. Desde 1990, en Nicaragua encontramos una economía desvastada, completamente destruida. Nunca hemos entendido lo mucho que todos los nicaragüenses hemos avanzado en reconstruir este país y tendemos a sacar raja política en lo que hemos hecho con el país para criticar a los que no piensan como uno. Y esto es de los dos lados. Yo creo que en 21 años el país ha cambiado sustancialmente. Debemos recordar lo que era en 1990 su economía y lo que es hoy. Es completamente otro país. Algunos quisiéramos ver mucho más, mayor nivel de crecimiento, mucho mayor de institucionalidad, mucho mayor nivel de reducción de la pobreza. Mucho mayor nivel de entendimiento entre nosotros los nicaragüenses, pero al final hoy en día somos un país mucho mejor de lo que éramos en 1990 y aquí no hay nadie que se salve de lo que pasó en 1990 y de lo que está pasando actualmente: todos somos actores y todos somos co–responsables de lo que es Nicaragua hoy. Decir que el presidente (Daniel Ortega) es el mejor alumno del FMI es poco elegante, en el mejor de los términos, porque todos los gobiernos, desde doña Violeta (Barrios) hasta el gobierno de Daniel Ortega, requieren de la ayuda externa y como condición o como prerrequisito, necesitamos tener acuerdos con el Fondo Monetario. Criticarlo por eso es un poco lamentable. El gobierno de doña Violeta actuó y llegó a un acuerdo con el Fondo y tuvo dos años de stand by, con programas de manejo macroeconómico que no cumplió, pero que por ser el caso de Nicaragua se le dejó entrar. En el gobierno de (el ex mandatario) Arnoldo Alemán también se avanzó en todos los años con programas con el Fondo Monetario. En el gobierno de don Enrique Bolaños siempre hubo acuerdos con el Fondo Monetario. Y aunque ideológicamente el gobierno del presidente Ortega no comulgue con el Fondo Monetario, ha hecho un acto de realidad política y ha entendido que es inevitable y necesario para el bien andar de la economía nicaragüense, tener acuerdos con el Fondo Monetario. En ese sentido, el presidente Ortega ha actuado con responsabilidad y, por ser responsable, uno no tiene por qué atacarlo. No pretendo ser el defensor del presidente Ortega, pero en este tema y en esta crítica, uno tiene que actuar con la realidad y lo que es válido. Hay temas que sí nos preocupan, como el tema institucional, y en este año electoral hay un tema que en el sector privado creemos que es importante para el quehacer de la economía nicaragüense. Desde la gremialidad hay un consenso pleno de que los gremios no están para apoyar a ningún candidato, de salirnos del tema político y del pleito de los liberales, que no aúna a la institucionalidad del país ni a la gremialidad. Y sí, pedir con vehemencia, con enjundia y con la importancia del caso, que las elecciones de este año se den en un contexto de paz, de armonía y de credibilidad, y para ello es indispensable que la observación electoral se lleve a cabo. Es importante. ¿En esa demanda no bajan la guardia? Esa es una demanda que la manifestó claramente y de frente el presidente del Cosep (José Adán Aguerri) al presidente Ortega en la reunión de los empresarios y vemos que es un clamor de la ciudadanía. Es importante que al final de este proceso electoral que vamos a vivir este año, que el ganador –sea quien sea– cuente con la legitimidad y que el adversario, en un ambiente de paz, reconozca al ganador, porque este país no se va acabar en 2011 ni en 2012 y va a seguir aquí. Y hay que garantizar que tenga la estabilidad necesaria para que juntos, todos los nicaragüenses, podamos ver el desarrollo institucional y económico del país. Pero eso pasa por entendernos los nicaragüenses, de no descalificarnos y de manejar un diálogo de respeto en todo lo que hablamos y en todo lo que decimos. ¿Creen que el gobierno al final invite a observación internacional? ¿Cuál es su expectativa? Deberíamos de llegar a un acuerdo todos los nicaragüenses. No es que se nos imponga desde afuera, sino que ha sido tradicional en Nicaragua este proceso de observación electoral, de dar legitimidad al proceso electoral. Todos los nicaragüenses, independientemente de la investidura que practiquemos, creemos en la democracia, eso es lo que nos dicen las encuestas, eso es lo que nos dicen cuando hablamos entre nosotros, independientemente si tenemos diferencias políticas. Es un pueblo que quiere vivir en democracia y este es parte del ejercicio de la democracia: cada cinco años salir a votar y que el voto se cuente y que la gente se sienta representada a través de su voto en la institucionalidad del país. Que ha habido errores en el pasado..., ha habido de todos lados. Nadie está libre de tirar la primera piedra, pero construyamos de nuestro pasado, en crear en este proceso electoral algo que realmente genere confianza para todos los ciudadanos. Y es importante que en estas elecciones –como mínimo indispensable, para que haya legitimidad y legalidad–, el proceso sea observado. No sólo internacionalmente, sino también por observadores nacionales. En ese sentido yo soy más pro de que la observación nacional tiene un rol importantísimo que jugar, pero también no devalúo y creo que es importante que también la observación internacional se dé en Nicaragua. No sólo por conveniencia del gobierno, sino de todos los nicaragüenses. El tema de legimitidad es complicado. Por ejemplo, para la oposición ni siquiera existe la precandidatura del presidente Ortega porque la consideran ilegal. ¿Ustedes como empresarios creen que puede llegarse a un consenso, partiendo que podría haber muchos conflictos y no lo van a reconocer como candidato? Es un tema del ámbito político. La Constitución es clara al respecto y, sin embargo, la Corte Suprema se ha expresado en otra dirección y ahí están los partidos políticos, es la tarea de los partidos políticos, no es de la gremialidad. No es que me esté excusando de no querer tocar los temas que son incómodos, pero al final es un tema de la sociedad política. Ellos son los llamados a enfrentar este tema. Pero usted es miembro de la sociedad nicaragüense. Yo no pertenezco a ningún partido político, simpatizo con el Partido Liberal, pero soy miembro de un gremio. En ese sentido, no soy líder, ahí está el doctor Yalí Molina, que es director de este gremio (Amcham). Yo soy más bien coro, yo estoy atrás y respeto la institucionalidad. Y creo que al final los que tienen que dar la cara sobre este tema son los partidos políticos que están en la Asamblea Nacional. «Arteaga quiso reelegirse y lo prohibían los estatutos» ¿Cómo está ahora Amcham? Algunos sostienen que era un gremio demasiado politizado, que apoyaba abiertamente a una opción política. Y me refiero a la opción del diputado Eduardo Montealegre. Otros señalan que más bien estaba defendiendo la institucionalidad y la democracia. ¿Ustedes cómo lo valoran? Nosotros estamos sumamente satisfechos con el relevo y el respeto de los estatutos de Amcham. ¿Respeto se refiere a..? A que hay unos estatutos y yo creo que se han respetado. A pesar de que don Róger, Róger Arteaga, se quiso reelegir y lo prohibían los estatutos, él decidió correr y lo sano de todo esto es que la gente y los directores votaron por mantener los estatutos de la Cámara y que surgiera un nuevo liderazgo. El nuevo liderazgo de Amcham ya se ha pronunciado sobre los temas que vos estás mencionando y yo creo que ha sido enfático en que un gremio empresarial no debe de ser ni formar parte de un partido político. Ya Róger Arteaga anunció su decisión de ser diputado por parte del grupo de don Fabio Gadea y está en todo su derecho. ¿Entonces, sí era necesario un cambio? Por los estatutos y por la dirección que estaba tomando Amcham era necesario un cambio y ese cambio ha sido radical por lo que estoy viendo. Y yo creo que es saludable para Amcham y para la membresía. ¿Y a ustedes esto cómo los beneficia? ¿No pelearse con el gobierno o es lo que consideran correcto? No es una cuestión de beneficiarse, sino de hacer lo que dicen los estatutos de la Cámara. Uno se integra a la cámara para que los estatutos se cumplan y para que la membresía que está en esa organización sienta que los estatutos se están cumpliendo, que se está haciendo lo que debemos hacer. En Amcham siempre hay un director, un presidente, que es el que maneja la dirección en que va el barco, él es el responsable. Hay unos directores que en determinado momento son coro y vigilan que el presidente esté actuando conforme a los estatutos. Un presidente no puede hacer las cosas solo, sino que necesita y requiere el acompañamiento de los directores y por eso la renovación de liderazgo es buena. Lo que se está haciendo en Amcham en estos momentos es sano para la gremialidad nicaragüense. Es un ejemplo. En nada perjudica la renovación de liderazgo, que, por el contrario, si va acompañada de sangre nueva o de jóvenes empresarios, la gremialidad tiende a fortalecerse. Hablemos del tema energético. ¿Qué tanto les preocupa el precio del petrólego? Actualmente hay un tema bastante delicado: Los incrementos de los precios del búnker a nivel internacional. Estamos encontrando precios ya de 87 dólares el barril. Por primera vez en tres o cuatro años el búnker está arriba del petróleo. El búnker es un producto residual que siempre ha sido más barato que el petróleo y por lo general es mucho más barato: 10–15 por ciento más barato que el propio petróleo. Hoy en día estamos encontrando que el búnker está 5% arriba del producto terminado. ¿Cuál es el impacto en una economía como la nuestra? Tiene un impacto directo en cuanto a que el búnker sigue representando actualmente para la matriz alrededor del 65% de la tarifa. Por suerte ahorita estamos en temporada seca y están los ingenios generando. Y tenemos a Amayo también ya generando 63 megas. En las horas picos tenemos hidro, pero el 50% de la demanda la estamos haciendo con búnker y eso le crea incrementos a lo que los generadores le facturamos a la distribuidora. Eso carga al sector con una situación bastante delicada que requiere de que seamos eficiente con el uso de la energía. Ha habido una reducción en las pérdidas técnicas y no técnicas. Hemos pasado de pérdidas de 30% a pérdidas de 21%. Pérdidas de 21% con estos precios altos de combustible hace que lo que estamos facturando sea caro y lo que no se factura sea también más caro. Tenemos que buscar un mecanismo para reducir pérdidas constantemente y para eso se requiere inversión por parte de la compañía distribuidora (Gas Natural), pero al mismo tiempo que se castigue el uso del robo de energía, que se disminuya. Pero ahí siempre ha existido una contradicción. ¿Sabía o no Unión Fenosa, ahora Gas Natural, a lo que se metía?, ¿Es una empresa incapaz de solucionar este problema de las pérdidas? Ha venido reduciendo las pérdidas. Creo que el acuerdo marco con Unión Fenosa, que se inició con el gobierno del presidente (Daniel) Ortega, ha sido muy bueno para el sector, en cuanto le ha generado confianza al inversionista. Por eso hemos visto inversiones importantes como la de Amayo, San Jacinto Tizate y grandes de proyectos hidro para el país. Y para que haya esa inversión se requiere que la compañía distribuidora se sienta tranquila de que se respeta el tema tarifario y de que exista la capacidad de pagar a toda la cadena, no sólo a los generadores, sino también a la compañía de transmisión, que es estatal, y entregar un servicio confiable a todos sus clientes. Pero estamos hablando de una empresa que tiene más de diez años en el país y siempre saca el tema de las pérdidas. ¿Qué debe hacerse? ¿Falta inversión? Pasa en primer lugar que haya confianza en el diálogo entre el gobierno, el regulador y la compañía distribuidora. Y al mismo tiempo que haya confianza entre la distribuidora y los generadores, entre los generadores y la compañía de transmisión. Y que haya una política energética y eléctrica que genere confianza en el sector. En eso el gobierno ha sido sumamente exitoso en generar esa confianza. Es uno de los logros principales de esta administración. El otro tema, en el cual también está invirtiendo sustancialmente es ir metiendo a más nicaragüenses al sistema interconectado, tener acceso a la electricidad, algo que por 50 años nadie hizo nada. Y esto es vital. Al tener más clientes con acceso a la electricidad estamos sacando a nicaragüenses de la miseria, integrándolos a la economía formal, a tener mejores niveles de vida, y es importante que el gobierno lleve liderazgo en la estrategia. Y lo ha hecho. Cambiar matriz energética ¿Cuáles son los escenarios a corto plazo sobre el precio? Hay unos que dicen que la economía mundial no aguanta precios arriba de cien dólares, pero, por el otro lado, estas inestabilidades políticas que se están gestando en el Medio Oriente no eran hace un mes: Había síntomas de que iban a suceder y están sucediendo, lo cual está halando el precio del petróleo a niveles arriba de lo esperado. ¿Cómo ayuda la cooperación venezolana? Yo creo que el hecho de tener una fuente estable para darle a Nicaragua acceso al petróleo es sumamente positivo. El convenio con Venezuela le garantiza a Nicaragua recursos semilíquidos muy importantes, que debemos aprovechar al máximo para sobrellevar este incremento en los precios altos del combustible. ¿Qué puede hacerse para mitigar los efectos de esta alza? Estamos en un entorno bastante difícil, situados donde no queríamos estar, con precios altos de búnker. Se está tratando de cambiar la matriz energética. Esto toma tiempo, pero al mismo tiempo requiere que vayamos resolviendo el día a día, y la mejor forma de resolver el día a día es manteniendo los niveles de diálogo entre los diferentes actores, estar conscientes de que es una situación difícil y que requiere de que todos pongamos de nuestra parte y que respetemos los contratos, que respetemos los acuerdos, que respetemos el quehacer del sector energético para darle estabilidad. Y en esa estabilidad ir haciendo los cambios que requiere el sector. Lo estamos haciendo con mucho respeto y apegados a lo que creemos es mejor para nuestras empresas, para el sector y para el país.

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