Escúchenos en línea

Centroamérica acelera búsqueda de energía limpia y barata. Nicaragua a la zaga de toda la región

Agencia AFP. Desde San José. | 6 de Febrero de 2007 a las 00:00
Agobiados por una factura petrolera cada vez más abultada, los países centroamericanos intentan revertir su creciente dependencia de los hidrocarburos buscando en la tierra, el aire, los ríos y los volcanes, fuentes de energía más baratas y menos contaminantes. Docenas de proyectos están siendo impulsados por gobiernos y la empresa privada, con el fin de atenuar el impacto de la factura petrolera que en 2006 rondó los 7.000 millones de dólares. ADEMÁS: Autoridades de Guatemala descartan crisis energética para 2007 El Salvador atenuará crisis energética con dos centrales hidroeléctricas Honduras se propone generar 3.800 megavatios de energía hacia el 2020 Generadores venezolanos aliviarán crisis energética de Nicaragua Aumentos de tarifas eléctricas persisten en Panamá luego de privatización "La estrategia actual es diversificar en energía hidroeléctrica, geotérmica y eólica, lo que le dará más agilidad al sistema para enfrentar el cambio climático. Así se reduce el grado de dependencia de los hidrocarburos", dijo a la AFP Giovanni Castillo, director sectorial de energía del Ministerio del Ambiente de Costa Rica. Desde 1990, la producción de energía eléctrica a partir de derivados del petróleo ha pasado de representar 10% del total a 48%, mientras que el uso de energía hídrica se ha movido en sentido contrario: de 80% a 50% en el mismo periodo. "Esto se explica por los procesos de apertura del sector de energía que empezaron en la década de 1990: el sector privado que controla la actividad en la mayoría de los países centroamericanos (con excepción de Costa Rica), se ha concentrado en inversiones con rendimiento de corto plazo y eso significa plantas movidas por hidrocarburos", explicó Castillo. Sin embargo, la inestabilidad de los precios internacionales del petróleo ha puesto en jaque a las economías de los pequeños países centroamericanos, y les ha obligado a volver sobre sus pasos en materia de desarrollo energético. El fenómeno climático de El Niño, que se espera disminuya las precipitaciones en 2007 y, consecuentemente, reduzca el nivel de las represas, ha hecho más patente la urgencia de una nueva estrategia en materia de energía. Además, pesa en el ánimo de los gobiernos y las sociedades centroamericanas el alarmante informe de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, que atribuye el acelerado calentamiento global a las emanaciones de gases como el dióxido de carbono, resultante de la combustión de combustibles fósiles. En Guatemala, el gobierno emitió recientemente una ley de incentivos para la producción de energía renovable y varias empresas privadas se encuentran trabajando en el desarrollo de once pequeños y medianos proyectos que en conjunto añadirían 243 megavatios (MW) a la actual capacidad instalada. Las propuestas incluyen el aprovechamiento de la energía hidroeléctrica, eólica, geotérmica y biomasa, según informes del Ministerio de Energía y Minas. Por su parte, El Salvador está apostando a proyectos de cierta envergadura, como la represa de El Chaparral que generará unos 65 MW. En Nicaragua, donde la escasez de energía eléctrica ha alcanzado proporciones de crisis, el gobierno del presidente Daniel Ortega recibirá ayuda de emergencia de parte de Venezuela, con 32 pequeñas plantas que permitirán la generación de unos 60 MW. Sin embargo, el proyecto estratégico es la megacentral hidroeléctrica de Copalar, que aportará un total de 900 MW, pero cuya construcción enfrenta la oposición de grupos ambientalistas, y el presidente Ortega ha anunciado que en su período de gobierno, no se construirá. Mientras tanto, el gobierno hondureño ha impulsado la ejecución de un proyecto para la producción a gran escala de biodiesel a partir del aceite de palma africana. El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) financia con 7,2 millones de dólares la siembra de palma en una extensión de 20.000 hectáreas a partir del presente año. Costa Rica, el único país de la región que mantiene la producción y distribución de energía en manos estatales, es el que menos depende de los combustibles fósiles, pues sus plantas hidroeléctricas tienen capacidad para cubrir el 80% de la demanda. Otro 14% de sus necesidades se satisfacen con plantas geotérmicas, que aprovechan el vapor del volcán Miravalles en el norte del país, y en la actualidad se encuentra en marcha un proyecto similar en otro volcán de la misma región, el Rincón de la Vieja, para aumentar la producción en 60 MW adicionales. En general, los gobiernos reconocen no solo la necesidad sino la urgencia de dar un giro radical en su manera de generar y consumir energía. "Estamos interesados en utilizar soluciones limpias ante la crisis energética que afecta a todo el mundo, y aunque los proyectos son a mediano y largo plazo, se debe trabajar en ellos aceleradamente, afirmó la ministra de Economía de El Salvador, Yolanda Mayorga.

Descarga la aplicación

en google play en google play