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Guerra de EU deja muertos y gastos pero también ganancias

Caracas. AVN. | 5 de Marzo de 2011 a las 00:00
El aumento de los muertos y el gasto para sostener la invasión militar en Afganistán van de la mano, mientras que la Casa Blanca promete retirar las tropas de ese país, aunque las dudas crecen por la inestabilidad generada luego de la invasión en 2001. Así se desprende del nuevo presupuesto fiscal 2012 anunciado por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que destina 110.000 millones de dólares para la ocupación afgana, como de los reportes diarios de las bajas, civiles como castrenses, en esa nación árabe. En el plano del gasto militar, no solo el complejo militar-industrial es el mayor beneficiado, sino también empresas privadas contratistas, como por ejemplo de Tricare, que regenta el seguro médico de los soldados estadounidenses en Afganistán e Irak. A finales de febrero, el grupo Center for American Progress reveló que el gasto médico de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se triplicó en la última década. Para el período fiscal 2012, Tricare cobrará 52.500 millones de dólares, mientras que el jefe del Pentágono, Robert Gates, reconoció en diciembre pasado “los costos del cuidado de la salud de los militares se comen” el presupuesto del Departamento de Defensa. Otro de los casos emblemáticos es la empresa Halliburton, donde en su directiva aparece el ex vicepresidente Dick Cheney, y que acaparó los negocios millonarios de la guerra en Irak y Afganistán, aunque el propio Congreso estadounidense le haya realizado serias críticas e investigaciones por los altos precios, las sospechas de fraude y el bajo rendimiento. Con respecto a los muertos de la invasión a Afganistán, un ejemplo concreto se produjo el 1 de marzo pasado, cuando un bombardeo de la Organización del Tratado para el Atlántico Norte (Otan) asesinó a nueve niños en la suroriental provincia de Kunar. Frente a esto, el mando de la alianza militar apenas se disculpó por el hecho y ordenó que los tripulantes de los helicópteros de ataque vuelvan a recibir instrucciones para evitar la muerte de civiles. A esto se suma que una comisión ordenada por el presidente afgano Hamid Karzai reveló que a mediados de febrero la Otan fue la responsable del asesinato de 65 civiles, entre ellos 40 niños. Empantanados en Afganistán y con una creciente resistencia de las fuerzas talibán, Estados Unidos se enfrenta también al aumento de las fricciones con las autoridades de esa nación debido al desempeño de las tropas extranjeras. Según estadísticas del portal electrónico independiente icasualties.org, en lo que va de 2011 han muerto 73 soldados extranjeros en Afganistán. De esa cifra, 47 son estadounidenses, que representan las dos terceras partes de los 140 mil efectivos militares desplegados por la Otan. El año pasado fue el más letal para las tropas extranjeras desde que comenzó la ocupación en 2001, con 712 fallecidos. En total suman 2.354 los soldados muertos en los últimos 10 años, en tanto la organización Afghan Rights Monitor (ARM) calculó que al menos 2.400 civiles perdieron la vida y 3.200 fueron heridos el año pasado. Mientras ese drama sigue transcurriendo, EEUU aumenta sus ingresos por exportación de armas y material bélico y se reafirma como el mayor exportador mundial en esos rubros. Aunque los objetivos trazados por Estados Unidos para “llevar la democracia” a Afganistán hayan fracasado, a la Casa Blanca parece no importarle: los esfuerzos vistos los últimos días para empujar a una intervención militar a Libia lo demuestran.

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