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Hillary critica… con la casa bien sucia

La Habana. Marcos Alfonso, AIN. | 13 de Abril de 2011 a las 00:00
Estados Unidos sigue con preocupaciones. Venezuela, Cuba y Nicaragua son ahora algunos de los "patitos feos" de esta nueva farsa: el informe anual sobre los derechos humanos presentado por la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Lo singular de esta nueva puesta en escena es lo extenso del libreto y que abarca 192 países menos "yo" (léase EE.UU.), cuyo propósito es "medir el avance de las democracias en todo el mundo", y reconoce o sanciona a sus aliados o enemigos en el particular. Sin comentarios. En cuanto a nuestra ínsula, el reporte de la Clinton rebasa las 30 páginas pero, al decir de analistas, no aporta nada nuevo. Es sobresaturación sobre el "irrespeto a los derechos humanos, las libertades civiles, etc"… Tema al cual los cubanos estamos habituados porque no nos soportan. Así de simple. Digno de la mejor retórica es esta otra cita: ante la situación en el Oriente Medio, azuzada por Estados Unidos y comparsa, la flamante Secretaria de Estado consideró como buena noticia los movimientos en diversas naciones de esa región y de África "que hoy luchan por sus libertades y derechos universales"… Solo le faltó el apellido: barcos, aviones, tropas, agencias de inteligencia y ONGs de su país que contribuyen a crear el caos en esos territorios para controlarlos y acceder a los recursos naturales que garanticen el sostenimiento del "establishment". Nada citó sobre la "desvergüenza ocurrida en El Paso, Texas", como denunció Cuba, contradictoria con la política antiterrorista que dice profesar el gobierno de los Estados Unidos. Tampoco sobre la reciente negativa de asistir a La Habana a John McAuliff y su grupo para participar en el II Festival de Tradiciones Culturales Celtas, a celebrarse del 15 al 26 de abril en La Habana y al cual asistirán artistas de Irlanda, España, Canadá y Cuba. ¿Qué en Estados Unidos alrededor de 20 millones de mujeres han sido objeto de abuso sexual y agresiones? ¡No!, tal tema no aparece en la relatoría de Mrs. Clinton, pues parece carecer de trascendencia. Otro tanto sucede con los asaltos armados y balaceras en las escuelas públicas de esa nación. Es evidente que para el gobierno de esa nación son asuntos baladíes. El gobierno de la República Popular China ha repudiado tal documento y aduce que se trata de un "instrumento político para dañar la imagen de otras naciones y en busca de sus propios intereses estratégicos" y pone de manifiesto la hipocresía empleada en el texto con el propósito de consolidar su hegemonía global. Estados Unidos "debería velar por sus asuntos internos" y dejar de "interferir en las políticas de otros países", condenan los chinos. Bajo el pretexto de la "guerra contra al terrorismo", según señalan diversas publicaciones, la potencia del norte ha cometido incontables abusos -públicos y notorios- contra detenidos en bases secretas. A la vez, se han negado a firmar tratados internacionales o unirse a convenciones globales en materia de derechos humanos. ¿Raro, eh? Emborronar cuartillas parece algo innecesario cuando nos referimos a la desfachatez del gobierno de Estados Unidos, el cual se arroga el derecho de juzgar a los demás sin revisarse a sí. O, como alguien sabiamente sentenciara: ¿Tendrá Estados Unidos la autoridad moral para cuestionarle a cualquier país del mundo sobre el comportamiento de los derechos humanos cuando en su propio suelo se vulneran permanentemente? Vuelve la Hillary con su demagógico papel. Resulta difícil criticar o condenar al prójimo, cuando se carece de moral.

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