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Los machos del poder imperial

Washington. Por David Brooks, La Jornada. | 23 de Mayo de 2011 a las 00:00
Uno tras otro, al parecer, van cayendo los que hasta hace poco eran parte del exclusivo club de los maestros del universo”, figuras nacionales e internacionales que participaban en las cúpulas que deciden cómo vivirán millones de seres humanos, y sólo en los últimos días se sumaron a esta lista ilustre el supervisor del sistema financiero internacional y Terminator. Dominique Strauss-Kahn, quien hace una semana era uno de los hombres más influyentes del mundo, se ha vuelto una atracción turística. Al pasar por su residencia temporal en Broadway, cerca de la zona cero, y a unos pasos de Wall Street, los turistas toman fotos y los camiones turísticos anuncian por sus altavoces que ahí adentro está el ex director del Fondo Monetario Internacional. El ex director gerente del FMI está en lo que en esencia es una celda de lujo privada, libre bajo fianza de 6 millones de dólares, a la espera ya no de considerar su candidatura presidencial en Francia, sino de su próxima cita ante los tribunales penales por intentar violar a una recamarera en una suite de lujoso hotel en Nueva York. Hace tres años, Piroska Nagy, economista del FMI, tuvo una breve relación sexual con Strauss-Kahn, y aunque fue consensual, ella afirmó en una carta a investigadores que hubo coerción por el poder que gozaba su jefe y concluyo así: “temo que es un hombre con un problema que podría hacerlo inadecuado para encabezar una institución donde trabajaban mujeres bajo su mando”. Al parecer, hay muchos hombres destacados que padecen de este mismo “problema”. Poco después del arresto de Strauss-Kahn, el ex gobernador de California Arnold Schwarzenegger confesó que es padre de un hijo “ilegítimo” de 14 años de edad, resultado de una aventura sexual con una empleada del hogar que compartía con su esposa Maria Shriver, integrante de la “familia real” estadunidense conocida como los Kennedy. Terminator aparentemente terminó su célebre matrimonio al confesarle el hecho a su mujer, quien casi de inmediato se mudó con sus hijos a otra casa. Pero estos dos son sólo los más recientes “maestros del universo” en sumarse a esta lista de hombres con “problemas” en Estados Unidos. Otros son ex presidentes como Bill Clinton, el ex senador y candidato presidencial John Edwards, el ex gobernador y ahora conductor de CNN Eliot Spitzer, el ex senador John Ensign, quien renunció hace un par de semanas, entre muchos más. Casi todos tuvieron relaciones ilícitas mientras afirmaban públicamente su compromiso con los “valores familiares” y criticaban a otros que hacían lo mismo que ellos. Otros integrantes de la llamada “comunidad internacional” en Estados Unidos tienen “un problema” parecido. Diplomáticos extranjeros han sido sujetos de por lo menos 11 demandas legales civiles y un proceso penal relacionado con cargos de abuso de trabajadoras domésticas –personas en empleos similares a la de la recamarera en el caso de Strauss-Kahn–, según una investigación realizada por Reuters en Estados Unidos en los últimos años. Las acusaciones incluyen desde condiciones de trabajo en semiesclavitud a violación sexual. Casi ninguno ha sido castigado penalmente. Muchas de estas figuras ofrecían discursos sobre la igualdad, la defensa de la dignidad y el respeto de los derechos civiles y humanos de las mujeres. Aparentemente, el engaño y la opacidad es la mejor defensa. Vale recordar que una de las exigencias del FMI a los países es “la transparencia”. Igual en su institución hermana, el Banco Mundial, donde hace pocos años, el entonces jefe Paul Wolfowitz también renunció como resultado de un escándalo donde él y su amante maniobraron en beneficio propio. Ambas instituciones evalúan el “comportamiento” de los países, imponen las reglas y las “condiciones” que afectan a millones de personas en el mundo. La columnista Maureen Dowd, del New York Times, escribió que “en Washington ya le pusieron un apodo a la calle que separa (las sedes) del FMI y el Banco Mundial: el bulevar del Mal Comportamiento”. Agregó que “estas son dos instituciones reconocidas mundialmente por sermonear al resto del mundo sobre disciplina y libertad, cuando es Occidente el culpable de imprudencia y comportamiento desprevenido. Primero en finanzas, después en sexo. Gente que no puede mantener abrochada la bragueta sermonea a otra gente”. En su comportamiento, estas figuras se parecen a lo que el periodista y novelista Tom Wolfe describió como “maestros del universo”, personas de ambición despiadada y arrogancia imperiosa (en su novela, estaban en las posiciones de poder financiero de Wall Street). Ellos son los que cuentan, no los que rinden cuentas. Aunque Strauss-Kahn declaró en entrevista hace un mes “sí, me gustan las mujeres, ¿y qué?”, aparentemente nunca se le ocurrió preguntarse si a las mujeres les gustaba cómo se comportaba él. Ahora, algunas de sus “conquistas” están denunciando (tanto en un tribunal penal aquí como en cartas y comentarios y una posible denuncia de otra víctima de agresión sexual en Francia) lo que ellas no consideran seducciones, sino intentos de violación y abuso de poder. “Son conquistadores en sus terrenos”, afirmó un “experto” en una ronda de opiniones sobre los casos del ex director del FMI y de Terminator en CNN. Explicó que por ello no debe sorprender que se comporten como “conquistadores” en sus relaciones con mujeres. Pero un comentario en Twitter poco después de que estalló la noticia del arresto de Strauss-Kahn ofrece una respuesta: “nadie le dijo a Strauss-Kahn que ser director del FMI no implica que puedes hacerle a las personas lo que el FMI les hace a los países”. Los que han caído parecen caricaturas de las imágenes que antes proyectaban. Tal vez por ello igual merecen llamarse “maestros del universo”, que son “figuras de acción” que se venden en jugueterías basadas en una caricatura de superhéroes, y después una película tonta. Al parecer, parte de esta línea comercial fue inspirada por una película que se llamaba Conan el bárbaro, cuya estrella fue…. Arnold Schwarzenegger.

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