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Montealegre decidido a competir sin el PLC en las elecciones de noviembre

None | 24 de Febrero de 2006 a las 00:00

La alianza que impulsa la candidatura presidencial del liberal disidente y banquero prominente Eduardo Montealegre celebrará una convención extraordinaria el 26 de marzo próximo para renovar sus estructuras en todo el país.

Fuentes de la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador (ALN-PC) informaron de que en el foro político se renovarán las directivas nacionales, departamentales y municipales de esta organización fundada el año pasado.

Entre otras organizaciones forman parte de esta alianza el Partido Conservador, Partido de la Resistencia Nicaragüense, Movimiento de Salvación Nacional y el Movimiento Vamos con Eduardo, este último que según sus dirigentes cuenta con 125,000 afiliados.

Montealegre se separó del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) porque la dirigencia del partido no quiso organizar elecciones primarias, en las cuales él aspiraba a ganar la nominación presidencial. Montealegre, por otra parte, rechazó la propuesta del PLC hecha el pasado 9 de febrero de celebrar primarias el 2 de abril próximo, para elegir al candidato presidencial de este colectivo controlado por el reo y expresidente Arnoldo Alemán, que cumple una condena de 20 años de prisión por lavado de dinero.

El líder de la ALN-PC rechazó participar en las primarias tras considerar que la oferta es una estrategia del pacto –reparto de altos cargos y prebendas– entre el PLC y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El pacto lo alcanzaron en secreto Alemán y el líder y ex presidente Daniel Ortega en 1998 y lo plasmaron en unas reformas a la Constitución del año 2000.

PLC no ofrece nada a José Antonio Alvarado

José Antonio Alvarado está cada vez más cerca del Partido Liberal Constitucionalista, (PLC). Si gana las elecciones primarias lo vamos a apoyar, pero si pierde sería un buen candidato para encabezar las listas de diputados nacionales o departamentales, dijo este viernes Wilfredo Navarro.

El presidente en funciones del PLC, expresó que Alvarado está planteando algunas variantes para las elecciones primarias y que ellos las están considerando. "Si él participa en las primarias y las gana, será el candidato oficial del Partido Liberal Constitucionalista y contará con todo nuestro apoyo, pero si no lo logra creo que será un buen candidato para encabezar las listas de diputados", afirmó.

Navarro desmintió a María Dolores Alemán, quien horas antes anunció que la votación de los convencionales para la escogencia del candidato será secreto, y con eso se descartará el supuesto a apoyo de Arnoldo Alemán al precandidato Noel Ramírez. "María Dolores no debe estar anunciando eso, porque sólo la gran convención puede decidir si el voto será a como lo estipulan los estatutos (público, personal, indelegable e intransferible), o se hace secreto", advirtió.

Liberales de todos los signos esperan ansiosos a Shannon para decidir estrategia electoral

El subsecretario de Estado Adjunto de Estados Unidos para América Latina, Thomas Shannon, visitará Nicaragua el próximo 3 de marzo. El canciller Norman Caldera dijo que durante la visita, Shannon se entrevistará con el presidente Bolaños y con él para tratar asuntos bilaterales.

Pero el principal asunto de la visita de Shannon es discutir con las fuerzas políticas de la derecha sus reales posibilidades de ganar las elecciones generales previstas para el próximo 5 de noviembre. En este sentido, fuentes oficiales dijeron que le funcionario norteamericano intentará por "última vez" convencer a las fuerzas liberales de agruparse bajo una sola bandera y detrás de un solo candidato, con el objetivo de impedir que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que lleva como candidato al ex presidente Daniel Ortega, retorne al poder.

Los norteamericanos impulsan la candidatura única del banquero Eduardo Montealegre pero ni el expresidente Arnoldo Alemán (quien cumple en libertad condicional una pena de 20 años por delitos de corrupción), caudillo del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), ni los sectores liberales vinculados al gobierno, encabezados por José Antonio Alvarado, comparten esa opción electoral.

El presidente Enrique Bolaños auspició hace dos años la creación de la Alianza por la República (APRE) como alternativa política para los disidentes liberales que renunciaron o fueron expulsados del PLC. Pero ese grupo fracasó estrepitosamente en las elecciones municipales de 2004, cuando apenas logro ganar en 4 de los 152 municipios del país y no alcanzó ni siquiera el 10% del total de votos.

Además, aparentemente el gran capital conservador, tradicionalmente vinculado al multimillonario Carlos Pellas, jefe de la familia más poderosa de Centro América, tampoco está dispuesto a respaldar a Montealegre. En cambio, este grupo estaría considerando la posibilidad de crear una fórmula en alianza con Alemán, que sería encabezada por Alvarado (quien tiene muchos vínculos en Estados Unidos) y para vicepresidente, a Noel Vidaurre, ex líder del Partido Conservador y asesor legal de las empresas de los Pellas.

Sin embargo, Alemán aparentemente estaría dispuesto a esta alianza si la fórmula es entre Alvarado y uno de sus más leales colaboradores, el expresidente del Banco Central y hoy diputado, Noel Ramírez. Sin embargo, Ramírez ha sido vetado por el gobierno de Bush y hasta le retiró la visa acusándolo de corrupto y de supuestamente realizar lavado de dinero.

El PLC realizará en abril elecciones primarias para escoger a su candidato a la presidencia, cargo por el cual compiten siete precandidatos, mientras que APRE tiene previsto efectuarlas en marzo con la participación de dos aspirantes, luego de lo cual se estarían convocando las interpartidarias.

Este semana, la oficialista APRE anunció la disposición de negociar una alianza electoral con el mayoritario PLC para enfrentar a los sandinistas en los comicios presidenciales de noviembre próximo.

El PLC invitó en enero pasado a todas las agrupaciones derechistas que competirán en los comicios legislativos y presidenciales del 5 de noviembre, dejar de lado sus diferencias y formar una gran alianza electoral contra el FSLN. Los liberales proponen celebrar elecciones interpartidarias para escoger la fórmula presidencial que enfrentará a Ortega, quien apuesta a la división de la derecha para ganar los comicios.

APRE propuso al PLC y a la Alianza Liberal Nicaragüense-Partido Conservador de Montealegre, participar en las primarias inter–partidarias, para escoger al candidato a presidente y vicepresidente de la República, y también a los diputados a la Asamblea Nacional y al Parlamento Centroamericano.

El presidente de APRE, Miguel López Baldizón, dijo que APRE acepta el reto, siempre y cuando las elecciones ínterpartidarias sean supervisadas por una misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), para evitar que Alemán trate de incidir en la elección e imponer sus candidatos.

López añadió que la iniciativa pretende no sólo reducir gastos, sino hacer un ejercicio democrático que les "permita a los nicaragüenses escoger a sus propios a sus candidatos de una propuesta conjunta y variada, mediante el voto directo, secreto y transparente". Añadió que las primarias interpartidarias se estarían realizando a finales del mes de Mayo o comienzos de Junio, toda vez que el PLC y la ALN-PC acepten la invitación.

La unificación dependerá de los puntos de coincidencia que ambas agrupaciones alcancen en las negociaciones que iniciarán próximamente con miras a escoger un fórmula presidencial conjunta, anunció el presidente de APRE, Miguel López. El acuerdo de alianza debe "estar fundamentado en principios y ejes (programas de gobierno)" que sean compartidos por los dos partidos, dijo López.

El político considera que si las negociaciones con el PLC prosperan las primarias podrían celebrarse dentro de tres meses, período en el cual no se descarta que se sumen otras agrupaciones derechistas como la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN, derecha) que postulara como candidato a la presidencia, al ex canciller Eduardo Montealegre.

El liberal Wilfredo Navarro rechaza descalificaciones de Noel Ramírez

El presidente en funciones del PLC, Wilfredo Navarro, calificó de incorrectas las descalificaciones que el precandidato Ramírez hizo este jueves de otros correligionarios que buscan la candidatura presidencial de esa agrupación.

Durante un programa televisivo la mañana del jueves, Ramírez se definió como "el mejor para hacer las cosas", cuando se refirió a los otros precandidatos del PLC, aunque les endilgó la virtud de tener la capacidad y el derecho de optar a la candidatura presidencial.

Ramírez presentó públicamente a María Dolores Alemán (hija del reo Alemán) como su jefa de campaña, y no desmintió los rumores de quienes ven en ese acto la mano pachona del caudillo. La señora Alemán incluso dijo que Ramírez es el único de los precandidatos que se merece la nominación, porque ha permanecido fielmente al lado de su padre.

Además, dijo que el ex presidente José Rizo no califica porque se fue un tiempo del PLC para fundar la Gran Alianza Liberal (GUL), apadrinada y financiada por el presidente Enrique Bolaños. "Noel tiene todo el derecho de echarse flores, pero eso no significa que sea el ungido o el predestinado, y más le vale que no lo señale el dedo, porque en el partido estamos rechazando el dedazo", advirtió Navarro.

Los problemas electorales de la derecha política

Por Oscar-René Vargas, El Nuevo Diario, 22 de febrero

Preocupados por su descenso en las encuestas preelectorales, varios liberales constitucionalistas de alto calibre identifican las causas de su descenso en: la división interna, la mala imagen de su líder, la determinación de integrar la lista de candidatos a diputados únicamente con los incondicionales del “hombre” y la ausencia del apoyo presidencial. Pero sobre todo alertan de otro peligro: un mal candidato presidencial podría arrastrarlos a una debacle.

El Partido Liberal Constitucional (PLC) arrancará la campaña presidencial de este año con más apuros que oportunidades de ganar. El PLC enfrenta una situación financiera adversa, sin el dinero del Estado. Pero además, la organización está dividida por pugnas entre los distintos grupos de poder. Eduardo Montealegre fue excluido del partido, por lo cual un sector de la militancia del PLC ya hizo tienda aparte, y mantiene una guerra contra Arnoldo Alemán, desde hace varios meses.

Y no sólo enfrenta esta situación. En el PLC está por iniciar la lucha encarnizada, a nivel interno, por las candidaturas a diputados, la cual podría ocasionar una debacle electoral, si no desemboca en acuerdos. Sin embargo, el equipo de Arnoldo Alemán reitera que el partido tiene más de medio millón de votos cautivos o “estables”, e incluso los estrategas electorales de Alemán indican, en un estudio interno, que la “base sólida” del PLC es de 700 mil votos.

El diputado Noel Ramírez, quien funge como Secretario General del PLC, confía en que los liberales remontarán la racha negativa de los escándalos de corrupción de Alemán, las propiedades ilícitas de Byron Jerez y el conflicto político con Montealegre. Incluso expresa que no hay que olvidar una cosa: al iniciar una campaña electoral es prácticamente como un borrón y cuenta nueva.

Si bien es cierto que el PLC se ha mantenido como un partido con espacios de gobierno, su crecimiento en las preferencias electorales se ha estancado e incluso, en algunas encuestas, muestra decrecimiento en el último año. El propósito central de la campaña electoral del PLC es ofrecer la imagen de un partido confiable y moderno, “cercano a la gente”.

Si la sociedad nicaragüense le cree al PLC, y a sus candidatos, tiene la oportunidad de ganar. Pero si no se llega a acuerdos favorables en la postulación de candidatos a diputados y a presidente, será un escollo prácticamente imposible de remontar. Si se repite la dosis de 2001, si un solo grupo se apodera de las candidaturas y se excluye a los demás; si en lugar de sumar divide, las cosas van a estar realmente complicadas.

El PLC tampoco ha logrado modernizarse, y a nivel nacional mantiene una estructura rígida, corporativa y clientelar, incapaz de ofrecer una alternativa de cambio democrático para amplios sectores del liberalismo. Lo que vemos como una constante es la presencia de un grupo que controla el partido y que le apuesta a la mercadotecnia electoral para reposicionar al PLC y a su candidato presidencial.

Al mantener como punto político principal la libertad de Alemán, la campaña electoral del PLC en los medios no va a tener un impacto importante, por eso no está ganando ni un solo punto más en las preferencias. Sectores del PLC piensan que si logran la libertad del “hombre”, el líder máximo podría ser su mejor candidato presidencial, y de esa manera se evitaría un mayor fraccionamiento.

Otra desventaja del PLC para la elección de 2006 es que tiene un diseño electoral muy primario. Esto significa que su estructura es la de un partido que estaba en el poder, pero ahora está disminuido. Además, su estrategia privilegia la organización y la estructura electoral por encima de la campaña y del posicionamiento del candidato, del mensaje y, sobre todo, de la oferta que puede plantearle a la sociedad (programa).

Actualmente, la preocupación está más centrada en el control de las autoridades de las Juntas Receptoras de Votos, de los distritos, que en ganar las voluntades de la población. Plantean una estrategia de campaña privilegiando la estructura electoral, la organización del partido y el voto duro. En ese sentido, el PLC le apuesta a resaltar la figura de su líder, pero no toma en cuenta que Arnoldo Alemán es un personaje repudiado por la sociedad.

Hasta ahora, la estrategia electoral del PLC se centra en privilegiar el voto duro, y considero que va a ser muy difícil ampliar su electorado hacia los votos indecisos, al presentar la cara de Alemán como su máxima figura y puedan, de esa forma, ganar la elección en noviembre de 2006.

La principal debilidad del PLC es la estructura electoral; hace falta más profesionalismo en la organización y afinar la propuesta de gobierno, que debe ser más clara, e incorporar a otros sectores. Carece de una oferta específica para los empresarios generadores de empleo, que no sea sólo publicitaria, sino compromiso de desarrollo de nación.

En cuanto a la militancia, en la que el equipo de Alemán finca su triunfo; es cierto que sí establece vínculos de carácter ideológico e histórico con la organización, pero hay demasiado oportunismo. Los grupos que conforman el PLC son esencialmente clientelares, sin definición orgánica de partido ni de ideología, sino fundados en una relación de patrón-cliente. Es decir, de quien paga manda, de dar a cambio de favores.

Se prevé la posibilidad que el PLC sea derrotado no sólo en la competencia presidencial, sino también en la legislativa, en caso de que el “amiguismo” prevalezca en la selección de candidatos. El PLC necesita liberales, para ganar, que defiendan los intereses de los más pobres y no representantes de pandillas, de cuates o de tecnócratas, cuyos intereses son opuestos a los de la mayoría de nicaragüenses empobrecidos.

Frente a la posibilidad de que Alemán sea el “gran elector” de las candidaturas para diputados, muchos dirigentes del PLC expresan que no se debe repetir esa situación, que ya se vivió en la elección interna de 2001, cuando Alemán se impuso a todas las corrientes y grupos del partido.

El PLC y Alemán están obligados a mejorar su posición en las encuestas. Si se mantuviera la tendencia a la baja que han mostrado en los últimos meses, se complicará la postulación de candidaturas para la Asamblea Nacional, ya que ante esa vulnerabilidad algunos aspirantes se preocuparán más por salvar sus intereses que al partido.

Al interior del PLC está surgiendo una lógica del siniestro electoral que es, al final de cuentas, prepararse para perder, no para ganar, y por eso (los aspirantes) se preparan para pertrecharse en aquellas posiciones que sienten seguras para alcanzar su curul. Ésa es una actitud muy negativa para el PLC. Cuando cada quien empieza a tratar de salvar su propio pedazo, cuando no le importa unir su suerte futura a la de los demás, cuando la frase de “sálvese quien pueda” es la que predomina, pues entonces van a tener tropiezos.

Alarmados por la debilidad de su estructura electoral y trabados en otra de sus guerras intestinas, los miembros del PLC palidecen ante la posibilidad de perder la simpatía que les apoyó en las elecciones de 1996 y 2001. Ahora, la disputa por las candidaturas a puestos de elección pone en serio peligro las posibilidades PLC de alcanzar la Presidencia de la República y la mayoría de diputados en la Asamblea Nacional.


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