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Bush y Calderón: Una cita en la «ciudad blanca» de Armando Manzanero

Por Andrea Sosa Cabrios, agencia DPA. Desde Ciudad de México. | 5 de Marzo de 2007 a las 00:00
La "ciudad blanca" de Mérida, tierra del compositor romántico Armando Manzanero, será el lugar donde el presidente de México, Felipe Calderón, recibirá por primera vez a George W. Bush del 12 al 14 de marzo. Entre antiguas haciendas y edificios coloniales, con los acordes cálidos de la trova del estado de Yucatán, el encuentro entre ambos mandatarios, al inicio del gobierno de Calderón y en la recta final de la administración Bush, servirá para refrendar los temas de siempre. Pero con otros acentos. Bush, que en su primer encuentro en 2001 con el anterior presidente, Vicente Fox, habló de migración, quiere ahora ante todo mostrar su apoyo a las acciones contra el narcotráfico tomadas por Calderón desde que asumió hace tres meses, como la extradición de 15 personas, entre ellas cuatro capos, a Estados Unidos en enero. Y Calderón, que vio fracasar los esfuerzos de Fox por una reforma migratoria, espera de Bush compromisos para impulsar el desarrollo y reducir la pobreza en México, más que un acuerdo para regularizar a unos seis millones de mexicanos ilegales en Estados Unidos. "La visita del mandatario estadounidense podría servir para fortalecer la cooperación en materia de seguridad e inteligencia", consideró el experto en temas internacionales Rafael Fernández de Castro. "Desde luego, el equipo de Calderón propondrá reactivar la agenda económica y comercial", indicó. Mérida, la sede del encuentro, está ubicada 1.500 kilómetros al este de Ciudad de México, en la península de Yucatán. Bush ya se entrevistó una vez con Calderón, el 9 de noviembre en la Casa Blanca. Entonces, el político conservador mexicano era todavía presidente electo, y el mandatario estadounidense le reiteró que México, su vecino y aliado comercial, es una prioridad para Washington. Pero muchas cosas han cambiado desde febrero de 2001, cuando Fox recibió por primera vez a Bush en su rancho de San Cristóbal del Rincón y parecía inminente una reforma migratoria. Los buenos augurios de la relación con su "amigo" Fox sucumbieron pronto. Los atentados del 11 de septiembre de ese año cambiaron el foco de su atención hacia Irak y Afganistán, y los asuntos fronterizos quedaron indefectiblemente ligados a la lucha contra el terrorismo. En algunos tramos de la frontera común, que tiene una extensión de 3.200 kilómetros, Estados Unidos construye ahora nuevas vallas para frenar el paso de inmigrantes indocumentados y mejorar la seguridad. El propio secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos, Michael Chertoff, fue fotografiado con un casco y un soplete soldando un panel de la valla metálica, días después de una visita a México en la que afirmó que sin seguridad no habría acuerdo migratorio. "Hay muchas cuestiones emocionales en cuanto a la inmigración ilegal", señaló. "Tenemos que convencer a los estadounidenses de que tenemos control de la frontera", dijo. Para el nuevo gobierno mexicano, la migración no ocupa ya el lugar que tuvo en la política exterior de Fox. Calderón ha querido "des-migratizar" la agenda para evitar que el entrampamiento en este tema impida avanzar también en otros. "Es una cuestión extremadamente importante, pero no la única en nuestra relación bilateral", dijo en su visita a Washington, y señaló que la única solución para reducir la presión en las fronteras es "crear empleos bien pagados en México". El "leitmotiv" de Calderón es que resulta "más útil construir un kilómetro de carretera" en las zonas pobres de México expulsoras de migrantes "que diez kilómetros de muro en la frontera". Es probable que repita esta frase en Mérida ante Bush. Calderón pretende conseguir inversiones para impulsar el desarrollo en estados como Zacatecas, Michoacán, Guanajuato o Oaxaca, de donde salen cada año más de 500.000 personas en busca de mejores horizontes en Estados Unidos. Por eso anticipó que le planteará a Bush reformar el Banco de Desarrollo de América del Norte, creado en 1993 entre México y Estados Unidos para financiar programas fronterizos de infraestructura ambiental, para que pueda canalizar también recursos a proyectos productivos en los estados mexicanos con mayor migración. Otro tema que México quiere plantear a Bush es la creación de un grupo de trabajo para estudiar el capítulo agrario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ante la inminente entrada en vigor del arancel cero en 2008 para productos sensibles para México como el maíz y el frijol. El viaje de Bush por América Latina, con visitas a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México, es interpretado también como un intento del presidente de Estados Unidos de poner un "muro de contención" al presidente de Venezuela, Hugo Chávez. México y Venezuela redujeron sus relaciones a nivel de encargados de negocios en 2005 y Calderón en varias ocasiones cuestionó las "políticas del pasado" y las intenciones establecer "dictaduras personales vitalicias" en algunos países de la región.

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