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Panamá entra a etapa crucial de su historia: Torrijos lanza proyecto de ampliación del Canal

None | 24 de Abril de 2006 a las 00:00

Panamá – El presidente de Panamá, Martín Torrijos, dio este lunes el pistoletazo de salida al ambicioso proyecto de ampliación del Canal de Panamá, que tendrá un coste de 5.250 millones de dólares y será "autofinanciable y no endeudará al país".

En una ceremonia celebrada en el Centro de Convenciones Atlapa, de la capital panameña, Torrijos lanzó el proyecto de ampliación de la vía interoceánica, que consistirá en la construcción de un tercer juego de esclusas, cuyas obras deberán concluir en 2014, cuando se cumpla el centenario de su inauguración.

En su intervención, Torrijos enfatizó que serán los usuarios del Canal, mediante un aumento gradual de los peajes, y no "los impuestos de los panameños, los que pagarán la obra", con la que se pretende aumentar la capacidad de la vía por la que transita un cinco por ciento del comercio marítimo mundial.

El proyecto de ampliación del Canal, que ha sido divulgado después de que se hayan realizado más de 100 estudios en los últimos seis años, tiene que ser aprobado por el Ejecutivo y el Legislativo y debe de someterse, a continuación, a un referendo.

Tras recibir el plan de ampliación de manos del administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Alberto Alemán Zubieta, Torrijos alertó que si no se afronta el desafío de la expansión "surgirán inevitablemente otras rutas que reemplacen a la nuestra".

Al anunciar la forma en que se realizará la ampliación, Alemán Zubieta dijo que las obras durarán ocho años, y generarán 40.000 empleos directos e indirectos entre los años 2007 (cuando se prevé que inicien las obras) y 2014.

Torrijos, que en las últimas semanas se ha reunido con diversos sectores sociales y con varios ex presidentes para conversar sobre la gigantesca obra, consideró que el proyecto de ampliación no debe ser "politizado", y dijo que al país le conviene tratarlo como lo que es: "un tema de Estado".

Según Torrijos, el Canal requiere ampliar su capacidad "para absorber la demanda creciente de carga" y para mantener a Panamá como un punto importante en el comercio mundial.

Con la expansión también se pretende permitir el paso de los buques post-panamax, que en la actualidad no pueden transitar por la vía debido a su gran tamaño.

Las principales rutas comerciales que usan el Canal son de la costa este de Estados Unidos a Asia, de la costa este de Estados Unidos a la costa oeste de Sudámerica, y de Europa a la costa oeste de Estados Unidos y Canadá.

Además de despejar las principales incógnitas sobre la ampliación del Canal como eran el coste y la financiación, el presidente también anunció que la expansión no provocará "desplazamientos de campesinos, ni nuevas inundaciones que destruyan el medio ambiente".

"Ahora le toca a nuestra generación actual tomar la decisión más importante sobre el Canal y su papel en el siglo XXI", dijo Torrijos.

Desde que Estados Unidos revirtió el control del Canal a panamá en 1999, es la primera vez que los panameños podrán decidir en un referendo sobre el futuro de la vía interoceánica.

Según las últimas encuestas, la mayoría de los panameños está a favor de la ampliación, que ha despertado el interés de diversas empresas de todo el mundo, entre ellas de EEUU, principal usuario de la vía.

Pero hay voces críticas a este proyecto, entre ellas las de un grupo encabezado por el ex presidente Jorge Illueca (1984) que consideran que el tercer juego de esclusas no es necesario ya que sólo hay unos 300 buques post-panamax en el mundo.

Si el padre de Martín Torrijos, el general Omar Torrijos fue el artífice de los tratados que posibilitaron que Panamá asumiera el control de la vía en 1999, al actual mandatario le corresponderá pilotar las obras de ampliación del Canal, uno de los proyectos de ingeniería más importantes proyectados en Latinoamérica.

El canal es una de las arterias principales del comercio marítimo

El Canal de Panamá es una monumental obra de ingeniería que con el paso de los años se ha consolidado como una de las principales rutas del comercio marítimo mundial.

La historia de su construcción por Estados Unidos siempre estuvo vinculada con la política expansionista del país norteamericano y también marcó el nacimiento de la República de Panamá.

EEUU apoyó el movimiento separatista del entonces departamento colombiano que concluyó el 3 de noviembre de 1903 con la independencia panameña de Colombia, y el 18 de noviembre de ese año firmó con Panamá el Tratado Hay-Buneau Varilla, que le cedió a perpetuidad el Canal a los estadounidenses.

Los estadounidenses cumplieron con el anhelo de varios siglos de unir los océanos Pacífico y Atlántico, aunque el primero que tuvo la visión de construir un canal por Panamá fue Carlos V de España, en 1534.

La primera fase de construcción fue obra de los franceses, que desde 1880 y durante 20 años trataron de realizarla, pero fueron vencidos por las enfermedades y los problemas financieros.

Estados Unidos retomó la construcción del Canal en 1904 y lo concluyó en 1914, cuando fue inaugurada con el tránsito de la nave Ancón, el 15 de agosto de ese año.

En esta obra, que tuvo un coste en la época de 387 millones de dólares, trabajaron 56.307 personas, entre los cuales 11.873 eran procedentes de Europa; 31.071 de las Antillas y 11.000 de EEUU.

Las enfermedades tropicales, especialmente la malaria y la fiebre amarilla, y los accidentes, causaron la muerte de 5.609 personas en el periodo de construcción estadounidense, y unas 22.000 en el periodo francés.

El Canal tiene una longitud de 80 kilómetros entre los océanos Atlántico y Pacífico y utiliza un sistema de esclusas.

Entre 13.000 y 14.000 barcos de todo el mundo transitan anualmente por la vía. Hasta la fecha han tenido lugar más de 900.000 tránsitos de naves.

Las actividades de transporte comercial a través de la vía representan el 5 por ciento del comercio mundial y aproximadamente el 23 por ciento del tráfico entre Asia y la costa este de EEUU.

El Canal funciona las 24 horas del día de manera ininterrumpida todo el año, con una fuerza laboral de más de 9.000 trabajadores.

En 1979, con la entrada en vigor de los Tratados Torrijos-Carter, -firmados por los EEUU y Panamá en 1977-, los dos países iniciaron un nuevo tipo de asociación para operar el Canal que concluyó con la transferencia total de la vía a manos panameñas.

Por dichos acuerdos, Panamá recibió el 31 de diciembre de 1999 la transferencia del Canal por parte de EEUU y se puso fin a 85 años de presencia militar estadounidense.

Administrado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), el Canal continúa ofreciendo un servicio confiable y ha aumentado su nivel de ingresos, eficiencia, seguridad y aportes al Tesoro Nacional.

El 31 de diciembre de 2005, Panamá cumplió seis años de controlar el Canal, con ganancias que ya superan los aportes de 85 años de administración de EEUU de apenas 1.877 millones de dólares al Estado panameño.

Desde que el Canal está en manos panameñas hasta la fecha, sus aportes al Estado suman 2.277 millones de dólares, 21 por ciento más que el aporte total de la administración estadounidense.

El Canal modificó en 2002 la estructura de peajes vigente desde su apertura en 1914.

Entre 1996 y 2004, el Canal ejecutó un programa de inversiones para la modernización y mejoras por un monto de 1.000 millones de dólares para aumentar la capacidad de transito de la vía.

El reto de la ampliación surge para hacer frente al incremento del tránsito de buques, en particular de naves de mayores dimensiones que los Panamax, que son los más grandes que actualmente pueden transitar por el Canal.

En 1939, el Canal realizó excavaciones de aproximadamente un kilómetro en los dos extremos de la vía (Pacífico y Atlántico) para un tercer juego de esclusas, pero EEUU abandonó el proyecto al involucrarse en la Segunda Guerra Mundial.

En 1993, un estudio conjunto realizado por EEUU, Panamá y Japón recomendó la construcción de un tercer juego de esclusas.


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