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Daniel Ortega: Se están dando las condiciones para el retorno
al gobierno del FSLN

None | 31 de Enero de 2006 a las 00:00

Tres períodos después de perder el poder en las urnas, tras duros y sangrientos años de enfrentamiento a la guerra financiada y armada por Estados Unidos, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) aspira otra vez a poder gobernar en momentos que se antojan particulares para América Latina y la propia Nicaragua.

Así lo afirma a Granma Daniel Ortega, candidato a la presidencia y secretario general del FSLN, quien visitó recientemente La Habana, y participó junto a más de un millón de cubanos en la histórica marcha frente a la Oficina de Intereses de Estados Unidos.

De antemano le provoco con la noticia de que Nicaragua, según fuentes oficiales, logró este año exportaciones por alrededor de mil millones de dólares, todo un récord. ¿Significa que el modelo económico beneficia al país?

DO: En Nicaragua llevamos años de ejecución del modelo económico neoliberal, que sirve a las transnacionales y algunos grupos locales vinculados a tales intereses. Estos años están marcados por la contención de la inflación y otros índices macroeconómicos vinculados a la incondicionalidad a los dictados del Fondo Monetario Internacional.

En tal sentido está la prohibición de incrementar los salarios, el abandono de políticas sociales y la ausencia de créditos a los pequeños y medianos productores, los más afectados por medidas aperturistas.

Con tales premisas, el aumento de los ingresos por las exportaciones responde a una coyuntura, como ocurre con el precio del café, y ahora del azúcar, pero no al incremento de la producción. También a la maquila, que no le deja nada al país, salvo salarios de miseria y explotación. Pero recuerda que este crecimiento ocurre con un dólar devaluado.

El gobierno subsidia a los grandes productores, pero tiene en el abandono a los trabajadores. Recuerdo que el Banco Mundial hizo loas a las conductas económicas aplicadas en Bolivia y Nicaragua. Ya sabemos qué pasó en la nación andina.

¿Cuál es el saldo en Nicaragua?

DO: Mientras los reportes oficiales hablan de crecimiento económico, el 70% de la población vive en la pobreza y de ese segmento el 40% lo hace en condiciones extremas. Más de un millón de niños y jóvenes dejan de asistir anualmente a la escuela, mientras la llamada salud pública para muchos resulta apenas recibir una receta y no poder pagar el medicamento y mucho menos análisis, una tomografía o cirugía.

¿Explica eso que hoy se haya multiplicado la emigración, incluso a niveles mucho mayores que cuando los años más duros de la guerra con la contra?

DO: Se trata de un genocidio económico y social, una guerra silenciosa y es por eso que cuando seamos gobierno queremos levantar un censo para saber cuántos niños, mujeres, hombres y ancianos murieron por falta de acceso a la salud. Te aseguro que son miles durante estos años en que fueron revertidas las conquistas de la revolución. Agrégale que más de medio millón de nicas han emigrado a Costa Rica, y otros lo hacen a Estados Unidos, El Salvador y Honduras, lo cual está creando tensión en la región, incluso el incremento de la xenofobia. Si un día la revolución erradicó el analfabetismo, hoy día ronda el 35% de la población.

¿Qué cambia entonces después de tres intentos del FSLN por volver al gobierno?

DO: Creo que las condiciones para un cambio, como lo fue la revolución en 1979, no se presentan todos los días. La respuesta pasa también por los nuevos tiempos que corren en América Latina. A veces el momento se deja pasar. En este caso, después de 15 años de batallar desde abajo, se han creado las condiciones para que el FSLN alcance la victoria. Es un reto duro, con Estados Unidos como el contrincante que siempre se las arregla para conseguir la unidad de la derecha. Ya están levantando el miedo del regreso de la guerra y los años de bloqueo, pero del otro lado están las secuelas sociales de un modelo neoliberal que hace aguas y expande la conciencia social.

Un triunfo sandinista no estaría aislado en el contexto latinoamericano como en 1979, aunque ahora está en el poder una administración que es heredera de aquellos gobiernos de Ronald Reagan y Bush padre que hicieron la guerra. El avance obtenido en las anteriores elecciones municipales nos da razones para un mayor optimismo tras alcanzar 87 alcaldías. Tenemos que romper el miedo y ganar a los indecisos para hacer realidad el cambio, que estará en sintonía con las necesidades acumuladas en el país, y los nuevos vientos que soplan en el continente.


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