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Herty Lewites, un ex traficante armas, entre favoritos comicios de noviembre

None | 22 de Marzo de 2006 a las 00:00

Un ex contrabandista de armas convicto y líder revolucionario que combatió a los rebeldes Contras apoyados por Estados Unidos durante la Guerra Fría, podría ser el próximo presidente de Nicaragua e incluso ganar la aprobación de Washington.

Herty Lewites, quien el año pasado se distanció del líder sandinista Daniel Ortega para lanzar su propia candidatura después de tres décadas de amistad, es uno de los favoritos rumbo a las elecciones de noviembre en Nicaragua.

Estados Unidos, preocupado por el vuelco hacia la izquierda en gran parte de Latinoamérica, teme que Ortega, su enemigo durante la Guerra Fría pudiera regresar triunfal al poder.

Washington ha dejado claro que si un izquierdista va a ganar en Nicaragua sería mejor que fuese Lewites antes que Ortega, cuyo gobierno sandinista en la década de 1980 combatió a los Contras respaldados por Estados Unidos durante una guerra civil en la que murieron 30.000 personas.

Ortega ha perdido las tres últimas elecciones presidenciales pero ha construido un poder estable en el Congreso y al interior de la autoridad electoral del país. Lewites dice que su antiguo camarada tiene una veta autoritaria.

"Empiezo a luchar contra la dictadura a los 19 (...) no quiero morir debajo de una dictadura", dijo Lewites, de 66 años, al relatar sus primeras batallas en los años '60 y '70 contra el frecuentemente brutal gobierno de Anastasio Somoza, quien era apoyado por Estados Unidos.

Las encuestas muestran una cerrada carrera entre Lewites, Ortega y el candidato pro empresarial Eduardo Montealegre, con casi el mismo nivel de apoyo popular en meses recientes.

Lewites está dividiendo el voto sandinista y jalando respaldo del centro político.

El se califica a sí mismo como un "verdadero" sandinista que quiere llevar justicia social a una de las naciones más pobres del hemisferio occidental, después de 16 años de gobiernos de libre mercado desde que el partido perdió el poder en 1990.

Yo "rescato los valores más importantes del sandinismo", dijo Lewites en una entrevista con Reuters en su casa de campaña en un suburbio rico de Managua.

El hecho de que el gobierno del presidente George W. Bush pudiera dar la bienvenida a Lewites marca un cambio de dirección en la política de Nicaragua en los últimos años.

El año pasado Washington acusó a Ortega y al ex presidente derechista Arnoldo Alemán de orquestar un "silencioso golpe de estado" contra el presidente Enrique Bolaños, un aliado de Estados Unidos cuyo gobierno ha investigado hechos de corrupción durante el mandato de Alemán.

Las investigaciones dividieron a los partidos derechistas de Nicaragua, aparentemente dejando la puerta abierta para el regreso de Ortega. La campaña de Lewites, no obstante, ha disminuido las posibilidades de Ortega.

En plena crisis política en octubre, el subsecretario de Estado norteamericano, Robert Zoellick se reunió con Lewites y dijo que eso demostraba que Washington "podría trabajar con" el candidato.

Lewites frecuentemente sonríe cuando se le pregunta sobre sus relaciones más cálidas con Washington. El sugiere que es una señal de madurez política tras los días revolucionarios de la década de 1980 cuando Nicaragua, apoyada por la Unión Soviética, combatió a los Contras y a un embargo estadounidense.

"Soy un hombre de centroizquierda", dijo Lewites. Ortega "es de la izquierda ortodoxa de los '70 y '80 (...) sigue un discurso combativo".

Lewites comenzó su carrera revolucionaria en 1960 traficando armas desde la vecina Costa Rica hacia Nicaragua para atacar cuarteles del ejército de Somoza. Los atentados fracasaron y él se exilió en Brasil.

Lewites regresó después a Nicaragua y en 1969 se unió a los sandinistas antes de ser capturado y encarcelado por la dictadura de Somoza durante un año. Luego se trasladó a Estados Unidos, donde contrabandeó rifles en fondos falsos de vehículos a través de la frontera mexicana y después a Nicaragua.

En poco tiempo Lewites fue detenido y pasó un año en una prisión federal de Estados Unidos.

Después de la revolución sandinista de 1979, Lewites se convirtió en ministro de Turismo y luego en un hombre de negocios en el sector. Para cuando fue elegido alcalde de Managua en el 2000 ya tenía una reputación de administrador eficiente.

"Siempre era del lado moderado de los sandinistas, lo ven como alguien que hace cosas", dijo Sergio Santamaría, un analista político en Managua.


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