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Nuestra América: Todo cambia cuando te has decidido
Nicaragua en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano

None | 13 de Diciembre de 2005 a las 00:00

Cuando recientemente la TV cubana presentó imagines y entrevistas conmovedoras sobre las hazañas heroicas de la isla para la liberación de Angola y el fin del Apartheid, a mi mente vino otro país donde durante el mismo período y con el mismo fervor, Cuba ayudó con igual decisión y compromiso: Nicaragua.

Desde que vine a vivir a la isla hace 4 años, he conocido muchas personas que participaron en misiones en Nicaragua como maestros, médicos, intérpretes, técnicos y asesores de todo tipo. Muchos han perdido contacto con "sus familias" nicas pero no los recuerdos cálidos que me han contado con mucha emoción.

Conocieron una revolución joven en todo sentido, con gobernantes y funcionarios jóvenes y un ejército joven; en un país donde la edad media rondaba los 15 años. Cuentan unos cubanos que era una oportunidad de vivir lo que sus padres a raíz de la Revolución Cubana del ´59.

Los cubanos internacionalistas conocieron tierras volcánicas ricas para producir y una población con mucho corazón. Un pueblo menos organizado, más atrasado y mucho más pobre que el suyo, pero con muchos sueños que ponían en la práctica cada día.

La película documental "Nuestra América: Todo cambia cuando te has decidido" de la directora suiza, Kristina Konrad fue estrenada el Viernes en el Festival de Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana (6-16 diciembre). Nos trajo el relato esperado sobre Nicaragua que desde una perspectiva humana, femenina, internacionalista y comprometida, analiza lo que fue la Revolución Sandinista, la pérdida del poder político y donde están, los y las, nicas hoy en día.

La poesía de un pueblo, que logró proyectarse en los años 80, fue una ventana de oportunidad cerrada con violencia en el 1990, pero nunca pensé que era para siempre. La poesía declamada por varias niñas y mujeres en la película me lo confirmó.

Nuestra América… trata un tema complicado sin retórica, con realismo y honestidad. ¿Dónde está la Nicaragua de hoy?

Como hilo conductor del recorrido por el norte y oeste del bello paisaje nica, la Konrad –quien estuvo en Nicaragua entre 1984 y 1986- utiliza una foto ampliada de dos mujeres jóvenes del Ejército Popular Sandinista tomada en medio de la guerra con los "contras" de Washington. Las conoció en aquellos tiempos y las filmó en blanco y negro cuando recitaban un poema.

Al regresar casi 20 años después, la búsqueda por encontrarlas y después sus recuerdos y vivencias actuales son parte de los descubrimientos de la propia directora, llena de sus propias memorias y buscando muchas respuestas.

Magaly Cabrera es hoy abogada trabajando con clientes de bajos ingresos y Ana Cecilia Rojas vendedora de productos cosméticos de la multinacional Avon. Sus casas demuestran que las dos viven humildemente, criando a sus hijos, y se nota que los recuerdos de aquel entonces tocan cuerdas sensibles que no han compartido mucho con sus propias familia.

En la capital Managua, un empleado del Hotel Intercontinental –uno de los dos únicos edificios de consideración que no cayeron en el terremoto devastador del 1972- cuenta sus vivencias de 30 años en el mismo trabajo. Estuvo cuando Somoza era el dueño principal; cuando los atrevidos jóvenes sandinistas lo tomaron como sede temporal de gobierno y hospedaje; cuando muchos jóvenes del mundo, "mal vestidos" invadieron sus predios lujosos; y cuando regresó al capital privado, ahora extranjero. Él esta contento con el presente. Es el prototipo de un trabajador leal al patrón. "Las clases tienen que existir. Tienen que haber ricos y pobres. Sin ricos no hay quien de trabajo a los pobres," comenta su filosofía con toda franqueza.

Por otro lado la entrevista en 2004 con el entonces alcalde sandinista Herty Lewites -hermano de un héroe de la revolución cuyo nombre lleva un mercado capitalino-, fue tomada antes de que terminara su mandato en el 2005 y decidiera enfrentar a Daniel Ortega para la candidatura presidencial del Frente Sandinista para las elecciones de noviembre de 2006. La cinta nos acerca a Lewites, su pasado de activo colaborador de la guerrilla, sus tiempos en el cargo de Ministro de Turismo del gobierno sandinista, y su filosofía de vida y sobre Nicaragua.

Otro hombre con rasgos indígenas, y reflexivo, descansa con un ojo abierto en su hamaca detrás de su humilde casa. Sin decirlo juega con el impredecible "gueguense" nica que sorprende cuando menos espera. Él y otros cuentan lo que fue el costo de la guerra para derrocar a Somoza y después defender el país que apenas tuvo respiro de una guerra a otra.

El documental propone la interrogante de muchos jóvenes que fueron prácticamente abandonados afectivamente por sus padres revolucionarios, que se entregaron ciento por ciento a la revolución y a la tarea monumental de construir un nuevo país. La pregunta "¿para qué?" refleja un sentimiento de mucho sacrificio para terminar en la nada.

Pero la valentía de los y las jóvenes nicas de aquellos tiempos, muchas veces comentado por los cubanos, se podía resumir en una escena.

Josefina Ulloa, de 47 años, cuenta sus vivencias de hace más de 25 años cuando formaba parte de una escuadra mal equipada de 10 sandinistas que andaban en la búsqueda de armas en el campo para después enfrentar la guardia.

En un momento un muchacho de la escuadra lloriquea, dice que quiere regresar a casa porque no tiene arma. El grupo se indigna. Josefina recuerda como si fuera ayer, que no había lugar para traidores ni cobardes con tanto peligro encima. Ella misma le dijo al muchacho, "Si es por el arma, toma la mía" y ella agarró un palo y siguió.

La misión de esta mujer, con nervios de acero, era entrar en la casa de un juez de mesta –el poder local de la dictadura en el campo-, para quitarle su arma para la causa revolucionaria.

Entró de repente apuntando con el rifle de palo en la oscuridad, gritando que la casa estaba rodeada, que no encendieran la luz (lo cual hubiera delatado que estaba desarmada) y exigió al temible hombre que le entregara la pistola. A pura valentía logró su fin, una de las tantas hazañas que hizo una generación de jóvenes dispuestos a dar todo por un futuro mejor.

Las cosas se han complicado mucho desde la pérdida del poder el 25 de febrero del 1990. La película comenta que el FSLN –nacido como movimiento guerrillero en 1961 y que gobernó después del triunfo del 19 de julio del 1979 hasta el 25 de abril de1990, se ha convertido en un partido político cualquiera.

Sin contar detalles que produjeron fuertes cuestionamientos en la ética de algunos dirigentes de la revolución nicaragüense y un cisma entre sandinistas del partido y sandinistas "de corazón", deja claro que a pesar de que algo pasó, el sandinismo está vivo y latente.

Hay una intencionalidad política sutil pero pegajosa en este documental que resalta la participación clave de la mujer en los acontecimientos nicas de ayer y hoy a pesar del machismo; también deja que la gente hable a su manera. Demuestra que hay una braza revolucionaria todavía quemando a fuego lento, y no niega el valor de lo hecho independientemente de la situación en que se encuentra el país hoy en día.

Nuestra América… logró captar lo que yo siento por Nicaragua, un país donde viví por 17 años, durante la revolución y después de la revolución. Sentí mucha nostalgia y algo de esperanza.

Estoy seguro que los cubanos que vean la película recordarán un período que, según me cuentan, fue muy importante en sus vidas. También encontrarán algunas respuestas a sus preguntas pendientes.

A los que no conocían mucho sobre Nicaragua, Nuestra América… les brindará una visión amplia y sin apasionamiento de la historia, que constituye uno de sus atributos más relevantes y necesarios.

Muchas veces me he preguntado por qué lo que sucedió en Nicaragua no se ha contado en el cine cubano, tan capaz y preocupado por no dejar perder la historia.

¿Será esta una historia demasiado reciente? Ya no. ¿Acaso será porque el poder revolucionario se perdió? No veo por qué. ¿Será porque no se documentó la enorme participación cubana en un proceso revolucionario que despertó tantas esperanzas? Lo dudo.

Más bien creo que es porque la situación posrevolucionaria ha sido muy compleja, por lo cual no caben explicaciones sencillas en blanco y negro: no basta hablar de revolucionarios y traidores. Se requiere una profunda evaluación y mucha reflexión, y estoy seguro que esta vendrá más adelante.


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