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Cancilleres piden a EEUU reforma ley que respete a inmigrantes

None | 9 de Enero de 2006 a las 00:00

Ciudad de México – Los gobiernos centroamericanos, de México, República Dominicana y Colombia pidieron este lunes a EEUU que la reforma de sus leyes migratorias se haga desde el respeto a los inmigrantes, que "no son ni deben ser tratados como delincuentes".

Los titulares de Exteriores de 10 países latinoamericanos acordaron hoy en México una postura común en un documento sobre la reforma migratoria que pretende EEUU y demandaron que la nueva normativa garantice "la protección plena de los derechos humanos" de los inmigrantes y "la observancia de las leyes laborales".

En el documento, suscrito este lunes al término de la cita de cancilleres, los países latinoamericanos consideran que "un elemento esencial para lograr procesos migratorios legales, seguros, ordenados y respetuosos con los derechos humanos" es "el establecimiento de esquemas de trabajadores temporales".

También consideraron "indispensable" la atención al estatus migratorio de las personas que se encuentran en los países receptores en situación de indocumentados, por lo que pidieron que su regularización sea considerada. En la declaración reafirmaron que a todo inmigrante, "sin importar su condición migratoria", debe dársele "la protección plena a sus derechos humanos" y "la observancia plena de las leyes laborales que les aplican". Reconocieron que la inmigración deriva en buena medida de que la gente no encuentra en su propio país un entorno económico y social que le permita "su pleno desarrollo y bienestar", por lo cual seguirán condiciones para emigrar mientras exista "demanda de trabajadores".

El canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez, anfitrión de la reunión, aseguró en representación de todos los asistentes que estas naciones no escatimarán "jamás" esfuerzos "en la defensa de sus conciudadanos".

Los cancilleres acordaron crear un grupo de trabajo sobre migración para promover políticas conjuntas ante las reformas que prepara EEUU y que pueden suponer un endurecimiento de la normativa actual.

En la declaración no hubo mención expresa alguna al plan de EEUU de levantar más muros en la frontera entre México y EEUU para contener la inmigración ilegal. Sin embargo, el canciller mexicano dejó claro que hay espacios para mejorar en el proyecto de ley que ha sido enviado al Senado estadounidense, que incluye la propuesta de levantar barreras en la frontera.

"Estamos haciendo hincapié de manera muy clara a lo que es el escenario en EEUU del planteamiento de que la ley Sensembrenner tiene que ser analizada con cuidado", declaró Derbez. Además, demandó que en las leyes migratorias que sean aprobadas en adelante en el vecino país se tome en cuenta "la seguridad y la integración de las comunidades de emigrantes". Derbez aclaró que la postura común se mantiene abierta "a cualquier otro gobierno" que comparta las preocupaciones de México, Centroamérica, República Dominicana y Colombia ante la importancia del fenómeno migratorio en su relación con EEUU.

El canciller de El Salvador, Francisco Laínez, señaló que el encuentro había sido "positivo y propositivo", y que el enfoque común ante las reformas de las leyes migratorias que se buscará será "integral".

Por su parte el canciller de Guatemala, Jorge Briz, señaló que el desarrollo de las economías de la región había sido uno de los asuntos de discusión en la reunión por estar ligado al fenómeno migratorio.

"La generación de recursos de riqueza nacional es importante y fundamental. Y aquí casi todos los países ya tenemos tratados de libre comercio con EEUU, por ejemplo, entre nosotros", indicó Briz.

A la reunión asistieron cancilleres y representantes de Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, México y República Dominicana.

Vecinos levantan una muralla de objeciones

Por Diego Cevallos, agencia IPS

Ciudad de México – Los gobiernos de cinco países de América Central, Colombia, República Dominicana y México se reunieron este lunes para sumar fuerzas contra el proyecto estadounidense de amurallar su frontera sur para frenar la inmigración.

Los cancilleres y delegados de Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, reunidos en la capital mexicana, estimaron que el proyectado muro no representaba una medida adecuada. Pero dijeron respetar "el derecho soberano de los países para conducir su política migratoria y de seguridad".

Los representantes anunciaron la creación de un grupo de trabajo para intercambiar propuestas sobre la problemática migratoria y promover el respeto a los derechos humanos de sus compatriotas y descendientes radicados en Estados Unidos. El muro pondría en aprietos a millones de inmigrantes latinoamericanos y caribeños cuyas remesas constituyen un sustento fundamental para sus familias en sus países de origen.

Las "medidas parciales que sólo contemplen el endurecimiento de las políticas migratorias no representan una solución integral para afrontar los retos que impone el fenómeno migratorio ni aprovechar sus oportunidades", señalaron las autoridades en una declaración conjunta.

"Estamos de acuerdo con estas iniciativas, pues juntos, gobiernos y sociedad, frenaremos esta estupidez alentada por el racismo y la xenofobia", dijo a IPS desde la ciudad estadounidense de San Diego, Enrique Morones, líder de la no gubernamental Ángeles de la Frontera, organización que trabaja a favor de los inmigrantes.

La entidad iniciará el 2 de febrero una caravana de vehículos que recorrerá desde la frontera de Estados Unidos con México hasta llegar a Washington en fecha aún no determinada.

"Vamos a ser cientos. Queremos que Estados Unidos vea que los inmigrantes estamos muy molestos por las muertes en la frontera, la construcción de muros y porque aquí corre la percepción de que somos criminales, drogadictos y enemigos", señaló Morantes.

El 30 de diciembre, el ciudadano mexicano Guillermo Martínez fue baleado en la frontera por un agente migratorio estadounidense, y falleció el 31. Le siguió una protesta diplomática del gobierno del presidente Vicente Fox. Martínez se sumó a las más de 3.800 personas fallecidas entre 1993 y 2005 en la zona limítrofe, la mayoría cuando cruzaba por áreas menos vigiladas, que son las más peligrosas por su geografía y clima.

La pretensión de levantar 1.100 kilómetros de nuevos muros en la frontera de 3.200 kilómetros entre Estados Unidos y México, a estudio del Congreso legislativo de ese país, estrecharía aún más los lugares de ingreso, pero no detendría la inmigración, según observadores.

Autoridades mexicanas calculan que unos 400.000 inmigrantes habrían ingresado este año sin permiso a Estados Unidos, a pesar de los controles ya existentes, y que un millón fueron detenidos y deportados. De América Latina y el Caribe proceden, por nacimiento y ascendencia, unos 40 millones de habitantes de Estados Unidos, ocho millones de los cuales no tienen sus documentos migratorios en regla.

El proyecto para construir nuevos muros fue aprobado a fines de 2005 por la Cámara de Representantes de Estados Unidos, pero aún debe ser ratificado por el Senado. La iniciativa generó una ola de protestas de gobiernos latinoamericanos y de organizaciones humanitarias.

De aprobarse esa ley, se sumaría a una serie de medidas contra la inmigración desde los años 90, y los inmigrantes indocumentados pasarían a ser considerados criminales.

Es "una afrenta a América Latina de un gobierno que se dice socio, pero que pareciera que sólo quiere nuestro dinero y nuestras mercancías, (y) que ve a nuestra gente como una epidemia", dijo el vicepresidente guatemalteco Eduardo Stein al referirse a la iniciativa.

De acuerdo con una encuesta realizada por la cadena estadounidense de televisión Fox-News en octubre, 51 por ciento de los consultados está a favor del muro fronterizo. Otra encuesta, efectuada en diciembre por la cadena televisiva CNN, el diario USA Today y la firma consultora Gallup, halló que 57 por ciento de los consultados demandaba a los legisladores y al gobierno de su país cambios en la política migratoria. Esos sondeos revelan que entre la mayoría de los consultados predomina la percepción de que la migración ilegal es perjudicial y es necesario detenerla.

"Hay una gran manipulación de la opinión pública de Estados Unidos, y un sector político utiliza el tema migratorio para obtener votos ", apuntó Fabienne Venet, directora de la organización no gubernamental mexicana Sin Fronteras, que investiga y trabaja con inmigrantes.

Venet deseo éxito al frente de gobiernos latinoamericanos impulsado en México contra el proyecto del muro. Pero advirtió del riesgo de fracaso si las medidas no se enfocaban en el largo plazo y en la formulación de propuestas consistentes.

Convocados por México, varios gobiernos latinoamericanos realizaron en 1996 una amplia conferencia sobre migración con el objetivo central de diseñar políticas y estrategias concertadas para incidir en Estados Unidos. Sin embargo, la iniciativa no tuvo seguimiento y se diluyó.

La directora de Sin Fronteras opina que los gobiernos deben mantener un frente unido y diseñar estrategias conjuntas para cambiar la percepción estadounidense de que los inmigrantes son una amenaza.

Los inmigrantes suelen ocuparse en sectores como la agricultura y los servicios a cambio de bajos salarios, y efectúan una contribución importante a la economía estadounidense.

En 2004, los inmigrantes latinoamericanos y caribeños enviaron a sus familiares 45.000 millones de dólares en remesas, el doble del monto registrado una década atrás, según el informe Panorama Social 2005 de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Esos recursos rescatan de la pobreza a más de 2,5 millones de personas, indicó esa agencia.


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