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Cuba nunca regresará a la OEA porque «huele mal», dice Fidel

None | 1 de Noviembre de 2005 a las 00:00

Cuba no regresará "nunca" a la Organización de Estados Americanos porque "la OEA huele muy mal", aseguró anoche el presidente Fidel Castro ante las cámaras de La noche del 10, el programa de televisión que conduce con inusitado éxito mundial el ex futbolista argentino Diego Armando Maradona.

Al participar por primera vez en su vida en una revista frívola de la pantalla chica, el jefe del Estado cubano le recomendó a George W. Bush que "se busque un pretexto" para no asistir a la cuarta Cumbre de las Américas que se realizará este fin de semana en Mar del Plata, balneario que espera grandes movilizaciones de repudio al presidente de Estados Unidos, encabezadas precisamente por el mítico deportista.

-¿Cuántos atentados ha sufrido usted, comandante? -preguntó Maradona al inicio de la entrevista que grabó en la capital de la isla caribeña el pasado fin de semana, a lo que de inmediato Fidel respondió:

-Ninguno -y ante el inocultable azoro del crack rioplatense, quien al parecer no esperaba esa contestación, agregó-: Pero ha habido 600 intentos. De la CIA, ocho o diez. Han tratado de matarme en forma inducida, estimulando a terceros por medio de la propaganda, o en forma organizada. Pero lo mismo te pueden hacer a ti -le advirtió al futbolista-, basta que declaren que eres subversivo, que vas a provocar un desastre.

Sin transición, continuó:

-La suerte que yo tuve es que (en muchos ataques frustrados) eran mercenarios, como el de (Santiago de) Chile, (en) que no dispararon porque no estaban dispuestos a morir.

Con esas palabras, el líder caribeño aludió a su visita en 1971 a Salvador Allende, entonces presidente del país andino, durante la cual, dentro de una cámara de televisión emplazada en un estadio donde hablaba para una multitud eufórica, la CIA colocó una ametralladora para asesinarlo, pero el encargado de apretar el gatillo se acobardó.

Para anunciar su esperada conversación con Fidel Castro, Maradona abrió el espectáculo enfundado en una casaca verde olivo del Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba que, dijo al público, "me regaló el más grande", cediendo con esas palabras al viejo dirigente el título que la prensa le adjudicó a él mismo en homenaje a sus años de gloria sobre las canchas de futbol.

La noche del 10 comenzó a ser transmitido por la televisión porteña a finales de julio pasado y ofrece a sus millones de espectadores una ambiciosa receta que combina el extendido culto a la popularidad del atleta -para cuya veneración ha surgido una "iglesia maradoniana"-; la sorprendente recuperación física que éste experimentó al dejar el alcohol y la cocaína, hace menos de un año, y una abultada chequera que le permite invitar a su estudio a las grandes estrellas de la farándula internacional.

Marcada presencia de México

Por alguna extraña razón, la emisión de anoche -patrocinada entre otras firmas por Teléfonos de México, que insertó el siguiente recuadro en la pantalla: "Somos la empresa que Dios eligió para comunicarse. Telmex"- tuvo marcada presencia de México: el cantante español Raphael (Sánchez Martos) dijo que estaba en Buenos Aires procedente de nuestro país, adonde regresará de inmediato; el cineasta serbio Emir Kusturica anticipó que filmará una película dedicada enteramente a Maradona, en la que éste aparecerá en el estadio Azteca y, para completar el cuadro, llegó Roberto Gómez Bolaños Chespirito, escoltado por una docena de niños disfrazados de El Chavo del Ocho.

La cercanía de la cultura y de la publicidad mexicanas con el programa de Maradona podrían no ser gratuitas, ya que en la actualidad más de 800 empresas de México tienen negocios en diversas áreas de la economía argentina. Pero la entrevista con Fidel Castro pagó tributo a la admiración que El 10 profesa al gobierno socialista de la isla, en uno de cuyos hospitales siquiátricos el astro del césped venció su dependencia sicológica a las drogas.

Con ese apoyo mediático, Maradona trató de mejorar la imagen de Fidel en Argentina, donde, según especialistas, es "uno de los políticos más impopulares". Pero al margen de especulaciones, la entrevista, de la que sólo fue transmitida una primera parte, contribuyó sin duda a subrayar el malestar que pueblo y gobierno argentinos sienten por la probable visita de Bush a Mar del Plata.

Prueba de esa antipatía es la reciente declaración del canciller Rafael Bielsa, para quien "sólo Dios podría evitar un atentado terrorista" en la cuarta Cumbre de las Américas. Consciente del odio platense contra el señor de la Casa Blanca, Fidel aseguró que no irá a la reunión "por elemental dignidad", y cuando Maradona le avisó que él personalmente encabezará las manifestaciones contra Bush, el líder cubano le dijo que le levantaría "una estatua" por eso.

Castro dijo que su país nunca regresará a la OEA porque ésta huele muy mal: "se mostró indiferente ante la invasión estadunidense a Santo Domingo, expulsó a Cuba y no hizo nada ante el genocidio de Guatemala, donde fueron asesinadas más de 200 mil personas".

También, a otra pregunta, habló acerca del Che Guevara, y reveló que éste le pidió que el Estado cubano no le prohibiera salir cuando triunfara la revolución. En otro segmento se refirió a su fractura de rodilla -"se hizo trizas en ocho pedazos"- y bromeó con la idea de que "el día que me muera, (en Estados Unidos) no se lo van a creer".

Al referirse a Bush lo llamó "ese caballero que tanto daño le ha hecho al mundo", y cuando Maradona se alzó el pantalón para descubrirse la pantorrilla izquierda y mostrarle que ahí tiene tatuado el rostro de Fidel Castro, de la manera más espontánea, genuinamente sorprendido, el propio mandatario sólo atinó a exclamar: "¡Compadre!"


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