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Ollanta Humala: Hemos removido agenda política peruana

None | 30 de Diciembre de 2005 a las 00:00

Lima –El líder nacionalista peruano Ollanta Humala considera que uno de los primeros grandes méritos de su movimiento es haber removido la agenda política de cara a las elecciones generales de abril de 2006.

Los partidos políticos tradicionales han tenido que redibujarse porque se dieron cuenta que sus propuestas son miopes y el pueblo no las apoya, dijo el candidato presidencial por la alianza Partido Nacionalista Unidos por el Perú. Varios de los temas que hemos planteado estaban ausentes de las agendas de los demás partidos, así que me alegra que el nacionalismo los haya obligado a incluirlos, subrayó.

Entre ellos citó la rebaja de los sueldos de los congresistas -"que no deben ser superiores a los del promedio de los países de la región", dijo- y la posibilidad de revocar a los poderes Ejecutivo y Legislativo si no responden a las expectativas populares.

Pero también hemos hablado de actividades estratégicas como la reactivación de la agricultura nacional, la industrialización del país, la limitación a las inversiones chilenas, de temas que implican un cambio constitucional, aseveró. Creo que ya es algo bien positivo que hayamos obligado a los partidos políticos a debatir y expresarse públicamente sobre estos temas, recalcó.

El líder del Partido Nacionalista Peruano (PNP) rehusó la invitación de la prensa local a opinar sobre la reciente propuesta de un congresista de amnistiar a militares y policías involucrados en procesos por violaciones de los derechos humanos. No vamos a caer en el juego oportunista de los demás partidos, que ahora hablan del tema para atraerse los votos de la familia militar, explicó.

Humala hizo esas declaraciones luego de inscribir ante el Jurado Electoral Especial la fórmula presidencial de la alianza que integraron el PNP y el partido Unión por el Perú. Sus compañeros de plancha son el economista Gonzalo García, ex director del Banco Central de la Reserva, y el abogado Carlos Alberto Torres, ex fiscal superior de Lima.

Políticos y medios de derecha preocupados, y la oligarquía también

El militar retirado Ollanta Humala, simpatizante del presidente venezolano Hugo Chávez y del presidente electo de Bolivia, Evo Morales, inició formalmente su carrera a la presidencia peruana al inscribirse ante el Jurado de Elecciones, en momentos en que encabeza algunas encuestas.

La elección presidencial peruana se realizará el próximo 9 de abril. El candidato nacionalista se ha convertido en un fenómeno en la incipiente campaña a 100 días de las elecciones al crecer geométricamente en los sondeos, donde salió del anonimato y triplicó su intención de voto desde septiembre.

Humala, un comandante retirado de 43 años, lidera la fórmula presidencial de la flamante alianza 'Uniendo al Perú'. La alianza está conformada por el Partido Nacionalista Peruano -fundado por él mismo- y por el pequeño partido 'Unión por el Perú'.

Humala, representante del Partido Nacionalista Peruano (PNP), quien en agosto y septiembre prácticamente tenía una intención de voto cercana a cero, ha tenido un crecimiento sorprendente desde octubre que lo lleva por primera vez a liderar las encuestas, así sea en situación de empate técnico con la líder derechista.

El polémico candidato figuró el martes por vez primera al frente de un sondeo nacional, a cuatro meses de su ingreso a la arena política, superando "por un pelo" a la favorita Lourdes Flores, de la derechista alianza 'Unidad Nacional'.

Según el sondeo de la empresa Idice, Humala llegó a 21,7% de las intenciones de voto, contra 21,2% de Flores, mientras que los ex presidentes Alan García y Valentín Paniagua suman 19,8 y 16,7% respectivamente. El margen de error es de más/menos 4,5 puntos.

Mientras, la empresa Datum difundió el miércoles otro sondeo en el que Flores figura a la cabeza (26%), seguida de Humala (23%), con un margen de error de 3%.

La simpatía de Humala por Hugo Chávez y Evo Morales, lejos de ser una piedra en el zapato, como pretenden el gobierno y sus rivales de derecha para desinflar sus posibilidades, no lo afecta porque a la mayoría de los peruanos no les interesa el tema, según el analista Alfredo Torres, de la encuestadora Apoyo.

Humala ha negado ser financiado por Chávez, aunque ha admitido que viajó a Caracas invitado por una de las agrupaciones que lo apoyan.

La encuestadora Datum resaltó que uno de cada cuatro peruanos (24%) piensa que Chávez lo ayuda económicamente y que también lo hacen los productores cocaleros debido a que dice que promoverá la industrialización de la hoja de coca para romper la cadena con el narcotráfico.

Sus planes de revisar las privatizaciones y la legislación sobre inversiones extranjeras, puso los pelos de punta a empresarios y autoridades, que pronostican que Perú estaría en peligro en caso de que venza.

De hecho el mercado peruano sintió ya las primeras repercusiones del "efecto Humala", al provocar el primer estornudo en la economía a mediados de este mes cuando la bolsa se desplomó y el riesgo país se disparó más de 50 puntos.

El Primer Ministro, Pedro Pablo Kuczynski, culpó a Humala de ahuyentar a los inversionistas con su hostilidad hacia el capital foráneo.

Con un perfil de 'outsider' y un discurso crítico de los partidos políticos tradicionales, practicando el mismo estilo que encumbró en 1990 a un entonces desconocido Alberto Fujimori al poder, Humala es la sensación en los medios para bien o para mal.

Su mensaje nacionalista enfatiza la crítica a la globalización y al modelo económico neoliberal, y halló eco en una población mayoritariamente pobre (54%), que aparenta estar harta de la clase política tradicional.

El máximo tribunal electoral peruano estima que se podrían inscribir hasta un máximo de 20 postulantes a suceder al presidente Alejandro Toledo.

En caso de que ninguno de los candidatos obtenga el 50% se realizará una segunda vuelta en mayo.

Humala pegó el salto incluso al ciberespacio, donde su biografía aparece ya en la enciclopedia Wikipedia, donde se recuerda su palmarés: en el año 2000 intentó dar un fallido golpe de estado al gobierno de Alberto Fujimori.

En sus mítines, Humala fustiga al neoliberalismo y a la globalización, crítica a la clase política tradicional, y propone revisar los contratos de las multinacionales en Perú como parte de una revolución nacionalista, pero subraya que sería "una tontería" buscar un enfrentamiento con Estados Unidos.

En esa sensación de que es un candidato anti-sistema está su gancho a pesar de una feroz campaña de los medios de prensa, que recuerdan su poca preparación y las consecuencias que pueden traer para el país su discurso antiimperialista y su simpatía por el líder venezolano Hugo Chávez. También se menciona que viene de una familia que pregona la superioridad de la cultura andina.

"Falta mucho (para la elección); más bien lo que veo es que hay un descenso de Lourdes Flores. Además, lo de Humala se va a deshacer muy rápido porque la gente va a notar que no representa lo que dice", dijo el congresista Mauricio Mulder, quien defiende la candidatura del ex presidente socialdemócrata Alan García.

El lunes de la semana pasada una caída de la bolsa de Lima de más de 6,5% y un aumento en el riesgo país fueron atribuidos por analistas a la incertidumbre del "factor Humala", sumada al triunfo de Evo Morales en la elección boliviana, y que podría favorecerlo.

"Las preferencias electorales en Perú y Bolivia han generado un aumento de la percepción de riesgo en los inversionistas", dijo en su momento Luis Bravo, jefe de análisis de Centura SAB (Sociedad Agente de Bolsa) para explicar la caída en la bolsa limeña.

Carlos Janada, economista del Instituto de Finanzas Internacionales de Washington, sostuvo que "existe mucha incertidumbre porque para los inversionistas un gobierno nacionalista significaría volver al pasado con políticas que han fracasado".

El primer ministro, Pedro Pablo Kuczynski se refirió también días pasados al tema de Humala, señalando que la preocupación central se basa en que no se conoce su programa de gobierno y en que "lo poco que se conoce, es de hostilidad hacia ciertos grupos" económicos.

"Eso hace que la gente espere y no invierta a la espera de los resultados, por lo tanto tiene un efecto en las perspectivas" de crecimiento, explicó.


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