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Zelaya asume viernes en Honduras: ¿cumplirá sus promesas?

None | 25 de Enero de 2006 a las 00:00

Tegucigalpa – El nuevo gobierno hondureño, encabezado por Manuel Zelaya, asumirá el poder este viernes con los retos de disminuir la pobreza y la violencia, pero con la ventaja de una deuda externa reducida en un 60%. Zelaya, un ganadero y accionista de sociedades anónimas de 53 años, asumirá la presidencia de un país con niveles de pobreza sólo comparables en América Latina con Bolivia, Haití y Nicaragua.

El gobierno reconoce que la pobreza afecta al 70% de los siete millones de habitantes y que cerca de la mitad de esos pobres viven en la miseria, pues el país arrastra un desempleo cercano al 40% y un ingreso per cápita de apenas 1.000 dólares. Como sus antecesores, Zelaya ha prometido reducir la pobreza y gobernar en amplia consulta con los sectores populares.

El mandatario saliente, Ricardo Maduro, aseguró que su sucesor recibirá un país con mejores índices económicos: un déficit fiscal reducido a sólo 3,1% del PIB, más de 2.000 millones de dólares en reservas internacionales y una reducida tasa de inflación. Además, el gobierno de Maduro logró una condonación de 2.971 millones de dólares de la deuda externa (5.182 millones de dólares) luego de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que supuestamente permitirá destinar cuantiosos recursos a la inversión social.

Con la condonación de la deuda, Honduras dispondrá de 212 millones de dólares anuales para invertir en proyectos como agua potable, saneamiento básico, merienda escolar, centros educativos, medicamentos, sistemas de riego y otros que mejoren el índice de desarrollo humano, según el presidente Maduro.

"Se habla de cifras preliminares, pero las cifras definitivas las vamos a tener hasta que seamos Gobierno, porque hasta que recibamos la famosa mesa nos vamos a dar cuenta si hay platos llenos o platos vacíos", replicó Zelaya.

Relacionado íntimamente con el tema de la pobreza, otro desafío se plantea al flamante mandatario: el combate de la violencia y la delincuencia, especialmente la relacionada con las pandillas juveniles o maras, a las que se atribuye gran parte de los hechos violentos en el país. Maduro logró ganar las elecciones de 2001 precisamente con la promesa de combatir las dos grandes pandillas conocidas como Mara 18 (M-18) y Mara Salvatrucha, que según la Policía están formadas por 32.000 miembros y que tienen cerca de 70.000 simpatizantes.

A punta de represión, Maduro logró neutralizar en gran parte la violencia que los jóvenes protagonizaban en las calles, pero la trasladó a la prisiones, según analistas. "La solución que el Gobierno ha tratado de dar a este problema no es el más adecuado y, al contrario, las pandillas se fortalecen en las prisiones", aseveró el director de la ONG Save the Children, Tomás Andino. Añadió que "se ha querido dar al problema una solución vía el aniquilamiento y el encarcelamiento y así el problema se ha trasladado de las calles a las cárceles", donde han muerto alrededor de 200 jóvenes de 3.000 que fueron encarcelados.

Andino recordó que, según la ONG Casa Alianza, "cerca de 3.000 jóvenes menores de 23 años han sido ejecutados (desde 1998) y de éstos la gran mayoría -casi 2.000-, han sido ejecutados durante este Gobierno".

Para la ceremonia de asunción está prevista la asistencia de delegaciones de unos 50 países, incluidos siete presidentes, los centroamericanos, junto a los de México y Colombia y el príncipe Felipe de España.


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