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Protección de los bosques, primera acción del nuevo gobernante hondureño

None | 27 de Enero de 2006 a las 00:00

Tegucigalpa – La protección de los bosques hondureños, sometidos a una acelerada destrucción, será la primer tarea del flamante presidente hondureño Manuel Zelaya, anunció el propio mandatario tras su juramentación el viernes.

"Viajamos a la zona de Patuca y a su cabecera de Nueva Pasestina y Nueva Choluteca (departamento de Olancho, este), este sábado empezamos con las Fuerzas Armadas el programa de protección de nuestros bosques y reforestación de Honduras", anunció Zelaya en su discurso de toma de posesión. "Vamos a marcar la frontera agrícola para que no se siga destruyendo nuestra foresta, no más tala ilegal de bosques en este país", subrayó el presidente.

El Centro de política internacional y la Agencia de investigación ambiental (AIA) de Estados Unidos denunciaron en noviembre pasado que mafias destruyen ilegalmente el bosque en el departamento hondureño de Olancho. Según el informe, cada año se destruye el 1,8% del bosque hondureño, lo que implica que en menos de 50 años se acabarán todos los árboles en el territorio del país (112.492 km2).

Zelaya anunció que el 1% del presupuesto anual será destinado a la creación del Fondo de Reforestación de Honduras, a fin de "proteger nuestras cuencas hidrográficas para que haya oxígeno, agua y vida en el país".

El nuevo mandatario asumió la presidencia en una ceremonia celebrada en el Estadio nacional de Tegucigalpa, ante unas 30.000 personas, incuyendo siete presidentes. Prometió afrontar los principales pobremas del país que son la pobreza, la corrupción y la delincuencia.

TLC es David contra Goliat

Zelaya dijo este viernes, que su país entrará al Tratado de Libre Comercio que Centroamérica firmó con EEUU y República Dominicana (TLC), porque "está en capacidad para atraer inversiones de Europa, Asia y América del Sur", cuya producción podrá ingresar a EEUU a través de Centroamérica, subrayó Zelaya en su discurso de investidura. El gobernante comparó las diferencias comerciales con Estados Unidos como "la lucha entre David y Goliat".

"Vamos al TLC y el mercado libre pero hay que saber que se van a disminuir todas las posibilidades de hacer monopolios y oligopolios, o mantener controles preferenciales", indicó Zelaya. Agregó que Honduras "enfrenta con valentía los retos de apertura de mercados y la globalización, especialmente el TLC".

En materia de combustibles, uno de los problemas que afectan a la economía hondureña, por el alto coste del petróleo en el mercado internacional, Zelaya dijo que cumplirá con su promesa de bajar el precio para favorecer al pueblo hondureño.

En ese sentido, anunció que revisará todas las recomendaciones que ha recibido para buscar mejores precios en el exterior, y convocó a los ejecutivos de las multinacionales petroleras presentes en Honduras a una reunión en Casa Presidencial el 6 de febrero próximo, para analizar la situación "en forma transparente".

El alto coste de los combustibles Zelaya lo calificó como "un problema grave", no obstante, consideró que se pueden encontrar fórmulas como en Costa Rica, país que le ha ofrecido su experiencia a Honduras en esa materia. Si es necesario ir a una subasta internacional para conseguir mejores precios, se hará, recalcó Zelaya, un empresario agrícola y maderero, de 53 años de edad.

Zelaya inició su discurso improvisado de investidura proclamando que todas las promesas de su campaña política que lo llevaron al poder "van a ser cumplidas en forma contundente y hoy iniciamos este proceso".

Sus principales promesas de campaña fueron no más impuestos, matrícula gratis para los estudiantes de centros educativos públicos, garantizar seguridad ciudadana, combatir la corrupción, construir 200.000 viviendas y crear 400.000 empleos, entre otras.

El nuevo presidente, el séptimo electo desde que Honduras retornó a la democracia, en 1980, tras casi dos décadas de regímenes militares, sucedió en el poder a Ricardo Maduro, para un período de cuatro años.

Sus tres primeras órdenes

Zelaya ordenó a su gabinete destinar más recursos para la educación, para apoyar a las pequeñas y medianas empresas y a los productores agrícolas, y para crear un fondo de reforestación. El nuevo gobernante, quien en ningún momento se apoyó en un texto escrito, anunció las primeras tres órdenes de su gobierno.

La primera: "Hagan las provisiones necesarias en el presupuesto que se enviará al Congreso este mes para que ningún joven tenga que pagar matrícula para ir a las escuelas públicas de Honduras". Zelaya anunció que "en los próximos dos años todas las escuelas públicas de Honduras van a tener computadoras para que los niños y los pobres puedan tener acceso a esa tecnología". Agregó que tiene un compromiso con la educación hondureña, que es hijo de una maestra y que hay que asociarse con el magisterio para poder desarrollar los programas educativos de Honduras. Asimismo, anunció que analizará las cláusulas salariales de profesores, "porque ustedes son la base de la educación, y la educación es la base del desarrollo de Honduras".

La segunda orden, específicamente al Ministerio de Finanzas: "Hay que aprovisionar los fondos necesarios para crear el fondo de desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa de Honduras, que estén distribuidos en todo el país, igual que el fondo necesario del desarrollo agrícola, especialmente de los pequeños productores".

La tercera orden se refirió a que se reserve el 1 por ciento del presupuesto de ingresos y egresos para crear un Fondo de Reforestación de Honduras y proteger las fuentes de agua "para que haya oxígeno, agua y vida en el país". A este respecto, dijo que no habrá más tala ilegal de árboles en Honduras y que se creará una Ley de Incentivos para que los propietarios de las tierras de bosque se incorporen a los programas forestales del país.

El mandatario también dijo que no quiere "más permisos de explotación de minas de cielo abierto en Honduras", mientras no haya garantías de preservación de los recursos naturales del país, y aseguró que "el oro le tienen que servir al pueblo hondureño para desarrollar nuestra patria".

Zelaya se refirió a la empresa nacional de energía eléctrica y dijo que "está quebrada", y que está perdiendo más de 20 millones de lempiras al año (18.8 lempiras por dólar). Anunció que salvará a esa empresa estatal "sin aumentar las tarifas. Tenemos que crear la eficiencia y empezar a revisar los procedimientos de compra de energía y su colocación". Explicó que, por ejemplo, "distribuimos ocho millones en energía y cobramos seis millones, los otros dos millones se los roban; hay que poner orden en el país".

El mandatario anunció ante unas 34,000 personas reunidas en el Estadio Nacional de Tegucigalpa, que citará el lunes a empresas energéticas como Shell, Texaco y Dipsa para renegociar los precios de los combustibles.

Zelaya también anunció que desde este día se va a desarrollar un programa para que tengan opción los pobres y se puedan desarrollar las clases excluidas del país. "El pueblo quiere ver resultados, esa es nuestra misión. Para lograrlo tenemos que vencer la dictadura de la burocracia y de la ineficiencia", dijo. "Un gobierno pequeño, un país grande y desarrollado. Eso es lo que quiere Honduras", agregó.

El presidente dijo que durante su gestión de cuatro años "las promesas de campaña política van a ser cumplidas en forma contundente", y anunció que va a gobernar "con honestidad y transparencia, que es lo que más necesita este país". Asimismo, informó que el Congreso la primera ley de participación del pueblo, que permitirá vigilar al gobierno "para que se acabe la corrupción en Honduras".

El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, entregó al nuevo mandatario el proyecto Ley de Participación Ciudadana para que lo sancione. La Ley de Participación Ciudadana, aprobada la madrugada de este viernes por el Legislativo, contempla "la inclusión del ciudadano en la formulación, ejecución y evaluación de todas las políticas del Estado, convirtiéndose en protagonista y gestor de su propio destino".

Zelaya prometió durante su campaña que la ciudadanía participará en las decisiones del Gobierno. La ley establece como instrumentos de participación ciudadana el plebiscito, el referéndum, los cabildos municipales y la iniciativa ciudadana.

Sin embargo, Zelaya no logró a última hora que los diputados aprobaran otra ley que había prometido en su campaña para combatir la corrupción, la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública. "Así como hoy han hecho esta demostración al pueblo de buena voluntad aprobando la Ley de Participación Ciudadana quiero que en las próximas semanas, en los próximos días, se inicie la discusión de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública", para el combate de la corrupción, demandó.

Dijo que "nosotros hemos ofrecido un liberalismo social. Frente a los que nos hablan de ajustes económicos, nosotros hemos ofrecido un ajuste social que llegue a las comunidades", afirmó en su discurso de toma de posesión.

A la vez anunció que la Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP), que emprendió el Gobierno saliente, de Ricardo Maduro, será reorientada. "Hay mucha dispersión en los programas de reducción de la pobreza en Honduras, no se está teniendo impacto, no se reduce la pobreza, se invierte pero cada vez hay más pobres en este país", sentenció.

"Vamos a trabajar con una economía abierta, en una economía libre", indicó el nuevo presidente hondureño, al tiempo que anunció que el país afrontará el Tratado de Libre comercio suscrito por Centroamérica y República Dominicana, aunque es una "lucha de David contra Goliat".

Honduras está catalogado como uno de los países más pobres del continente junto a Haití, Bolivia y Nicaragua. El gobierno reconoce que la pobreza afecta a 70% de los siete millones de habitantes, la mitad de ellos en la miseria, y que el país arrastra un desempleo cercano a 40%, lo que obliga a miles de ciudadanos a emigrar a EU, y de violencia, en su mayor parte atribuida por las autoridades a las maras (pandillas). El año pasado, el FMI y el Banco Mundial condonaron a Honduras 60% de la deuda exterior, que sumaba hasta mayo de 2005 unos cinco mil 200 millones de dólares.

La ceremonia

Zelaya fue investido como el nuevo presidente de Honduras para un mandato de cuatro años durante los cuales tendrá que enfrentar los graves problemas de pobreza, inseguridad y corrupción que padece su país.

El presidente del Congreso, Roberto Micheletti, impuso la banda presidencial a Zelaya, y a continuación se escuchó el himno nacional al tiempo que se dispararon 21 salvas de honor y sobrevolaron el cielo cuatro aviones F-5.

Antes de recibir la banda presidencial, Zelaya prestó juramento ante la Constitución que sostuvo entre sus manos su esposa y ya primera dama de Honduras, Xiomara Castro.

Zelaya, del Partido Liberal (PL conservador), sustituyó en la Jefatura del Estado a Ricardo Maduro, del Partido Nacional (PN) también conservador, tras haber ganado en los comicios de noviembre del año pasado a su principal contendiente Porfirio Lobo, del PN.

El nuevo presidente ingresó al estadio acompañado por su esposa y ataviado con traje y con un sombrero ranchero que acostumbra a utilizar.

Zelaya, un empresario agrícola y maderero, se convirtió en el séptimo gobernante hondureño elegido consecutivamente desde que este país centroamericano retornó a la democracia, en 1980, después de casi 20 años de regímenes militares.

El marco elegido para la investidura ha sido engalanado con réplicas de estelas mayas, así como del Altar "Q", en el que se representan los 16 gobernantes que tuvo Copán, región en el occidente de Honduras que fue asiento de esa civilización.

Las ruinas de Copán, uno de los principales atractivos turísticos de Honduras, fueron declaradas en 1980 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO).

El presidente hondureño saliente, Ricardo Maduro, quien en un inicio puso en duda su asistencia a la investidura de Zelaya ante los rumores de que sería recibido con silbidos, finalmente estuvo presente acompañado por su esposa, la española Aguas Ocaña.

Miles de hondureños llenaron el Estadio Nacional de Tegucigalpa, con aforo para unas 40 mil personas, para presenciar el traspaso de mando entre el gobernante saliente, Ricardo Maduro, y Manuel Zelaya.

A la ceremonia asistieron los presidentes de los otros países de Centroamérica, Colombia y México, así como el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón, el primer ministro de Marruecos, y 46 delegaciones de todo el mundo.


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