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Mujeres latinoamericanas progresan pero la discriminación sigue

None | 16 de Febrero de 2006 a las 00:00

Ciudad de México – La presidenta electa de Chile Michelle Bachelet representa el avance de las mujeres en los círculos de poder latinoamericanos, pero las mujeres aún enfrentan ofensas que van desde comentarios machistas hasta violaciones en una región conocida por su discriminación sexual.

La elección de Bachelet el mes pasado como la primera presidenta de centroizquierda de un país conservador, ha sido vista como un paso importante para la igualdad de las mujeres como jugadores políticos. También fue tomado como un impulso para mujeres en el hemisferio, como la candidata presidencial conservadora Lourdes Flores en Perú.

La educación y el cambio en las creencias, en gran parte de las propias mujeres, les han ayudado a ganar terreno en la política, negocios y otras áreas. Sin embargo aún quedan grandes brechas, especialmente en los sectores pobres.

"Para el machismo latinoamericano, lo digo como hombre, creo que (la elección de Bachelet) es un símbolo muy importante", dijo Norberto Consani, director del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de la Plata, en Argentina. "Era impensable que una mujer fuera presidenta. Es una apertura muy importante (pero) todavía falta", explicó.

Latinoamérica es la región del mundo donde más mujeres se incorporan a la fuerza laboral, pero muchas trabajan por salarios bajos o de forma gratuita en granjas y negocios familiares. En las naciones más pobres, las mujeres cargan con la peor parte. En Bolivia, por ejemplo, muchas mueren a causa de las altas tasas de cáncer cervical y complicaciones durante el embarazo y el parto como consecuencia de servicios de salud inadecuados y la falta de educación.

La violencia contra las mujeres se extiende a lo largo de la región, donde a menudo no se reporta e incluso es tolerada, dicen analistas. Hasta hace tres meses, en México no era delito que un hombre violara a su esposa.

"Una cosa es lo que han logrado las mujeres, lo que están haciendo, y otra cosa es cómo nos ha recibido la vida pública", dijo Patricia Mercado, candidata presidencial por un pequeño partido en México. "No (es) con brazos abiertos".

Presidente Michelle Bachelet, mujer socialista

Bachelet, de 54 años, una doctora izquierdista y madre soltera que fue encarcelada bajo la dictadura del general Augusto Pinochet, parece estar al tanto de que ella inquieta a los sectores más conservadores de Chile. "Mujer, socialista, separada, agnóstica (...) todos los pecados juntos", dijo en tono de broma. Chile recién legalizó el divorcio en el 2004 y relativamente pocas mujeres trabajan afuera de su casa.

Bachelet es la cuarta mujer elegida para encabezar una nación latinoamericana, luego de Mireya Moscoso en Panamá, Violeta Chamorro en Nicaragua y Janet Jagan en Guyana. A diferencia de sus predecesoras, ella no siguió los pasos de un esposo popular o poderoso. La creciente autoestima de las mujeres podría estarles brindando mayor influencia.

"Si yo he podido sacar adelante a mi familia, estoy sacando adelante a mi empresa, si abro puertas, voy a confiar también en otra mujer", dijo la candidata presidencial mexicana Mercado, quien hace poco asistió a un foro de negocios y se percató que era la única mujer en la sala.

La pregunta ahora, dijo Marina Castañeda, escritora mexicana y autora del libro "El Machismo Invisible", es si Bachelet puede gobernar como mujer. "Para tener autoridad en un país machista tienes que ser una persona machista, te tienes que volver como los hombres porque de otro modo nadie te escuchará ni respetará ni obedecerá", señaló.

"En las verdaderas sociedades democráticas, el poder yace en las instituciones", dijo Castañeda. "En Latinoamérica no llegamos ahí aún, el poder todavía reside en la fuerza de la personalidad. Para tener autoridad, tienes que ser autoritario".

El abuso de mujeres está arraigado en la historia latinoamericana, desde la conquista europea sobre los indígenas hasta el "boom" de las fábricas maquiladoras a mediados de la década de 1990, según el grupo de derechos internacionales MADRE. El fenómeno persiste pese a los avances de las mujeres. Por ejemplo, Guatemala, un país de amplia población indígena, enfrenta una nueva ola de asesinatos de mujeres.

Maricela Ortiz ve la brutal cara de la discriminación sexual en los cientos de mujeres violadas, torturadas y asesinadas en la frontera de México con Estados Unidos durante los últimos 12 años, entre ellas su ahijada de 17 años. Ortiz, una abogada de las más de 340 familias de las asesinadas en Ciudad Juárez desde 1993, dice que un contragolpe trabaja contra las mujeres en su cuidad, que reúne a mujeres pobres que buscan trabajo en las maquiladoras, migrantes potenciales y narcotraficantes.

"La mujer cuando se siente "empoderada", que ya empieza a ganar, y que puede salir adelante sin ese macho que la ofende, ella toma la decisión de su vida (y) de su cuerpo, y esto la convierte en una potencial víctima del hombre", dijo Ortiz.

Su ahijada Lilia Alejandra García Andrade desapareció en el 2001 tras salir de su trabajo en una fábrica. Una semana después su cuerpo fue encontrado con huellas de violación y tortura. Familiares de las víctimas y procuradores federales culpan de la lenta respuesta de las autoridades contra la violencia a la institucionalizada discriminación sexual.

"Todas esas mujeres asesinadas trabajan. No matan a la ama de casa cuidando a sus bebés", dijo la escritora y columnista mexicana Guadalupe Loaeza. "El macho mexicano tiene mucho miedo, miedo de no ser macho, de sentirse rebasado por su compañera, de no sentirse apreciado".

Defensoras de los derechos de la mujer esperan que la educación cambie las cosas. En una campaña publicitaria en México se retrata a destacadas intelectuales, artistas y periodistas con el rostro lleno de moretones, como los de las víctimas de violencia doméstica para mostrar que el problema afecta a todas las mujeres. "¿De donde salió, cómo aprendió?", dijo sobre la actitud de su hijo. "Las mujeres creamos a los machistas, educamos con los mismos patrones que vimos en nuestra casa".


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