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Nicaragua preocupada por balance militar en Centroamérica

None | 2 de Marzo de 2006 a las 00:00

El gobierno de Nicaragua planteará en una próxima reunión de cancilleres su preocupación ante versiones sobre un eventual rearme de Honduras y el nuevo rol de El Salvador como "socio estratégico" de la OTAN de Estados Unidos, declaró este jueves el canciller Norman Caldera.

Caldera expresó preocupación por reportes de prensa en el sentido de que Honduras aumentaría en 4,000 los efectivos de su Ejército, y dijo que también pedirá analizar a nivel regional el anuncio del presidente salvadoreño, Antonio Saca, sobre su participación como "aliado extra OTAN" en América. "He pedido que esa situación se incluya como punto de agenda" en una reunión que los cancilleres centroamericanos celebrarán la próxima semana en Panamá, previa a una cumbre presidencial, indicó.

Sobre el supuesto incremento de personal militar hondureño, Caldera confirmó que se ha enviado una carta al gobierno de Tegucigalpa pidiendo un informe oficial al respecto. "Hemos pedido que se nos aclare cuál es la naturaleza de ese cuerpo que están organizando, el número y cómo encaja eso dentro del balance razonable de fuerzas" militares en Centroamérica, afirmó.

En la misiva, enviada el miércoles, Nicaragua pide a Honduras que le informe sobre las noticias publicadas en los medios de comunicación hondureños respecto a "un eventual incremento de las fuerzas armadas de ese país, que ha impactado y generado inquietud en los medios noticiosos" nicaragüenses.

La preocupación en Nicaragua surge en vista de que los presidentes de la región acordaron a finales del 2003 impulsar un proceso de desarme en sus respectivos países, basado en el equilibrio militar establecido en el Tratado Marco de Seguridad Democrática de Centroamérica de 1995, recordó Caldera.

Caldera recordó que los gobiernos del istmo tienen "un compromiso de mantener el balance (militar) y no desviarse de eso", como parte del Tratado. El artículo 27 del Tratado señala que los gobiernos de la región deben mantener "un balance razonable de fuerzas militares y de seguridad pública", a fin de dar continuidad al proceso de pacificación y democrático que emprendió el istmo tras los conflictos armados de los años 70 y 80.

Los reportes "están hablando de 4.000 (efectivos más en el Ejército hondureño) pero uno que fuera, siempre es preocupación ver cuál es la naturaleza de los aumentos" de personal militar, añadió.

Mediante un comunicado el pasado 20 de febrero, el Consejo de Ministros de Honduras anunció que iniciaría "una campaña de reclutamiento militar-educativo, con la propuesta de una formación integral para 4.000 jóvenes en el año 2006".

Según ese informe, el presidente Manuel Zelaya también ordenó a la Secretaría de Defensa seleccionar y entrenar a 1.000 efectivos que habían sido dados de alta del Ejército y a equipar a unos 1.000 nuevos policías como fuerzas de seguridad preventiva y para combatir la delincuencia.

Consultado al respecto, el subsecretario de Estado de la cancillería de Honduras, Eduardo Enrique Reina, señaló este jueves durante una reunión en Managua, que las medidas tomadas por su país "no deben verse como una amenaza" para la región, porque "están dirigidas a fortalecer" a la Policía para combatir la delincuencia y el crimen organizado. La medida busca "atender una problemática de seguridad meramente interna" aseguró.

"Esto no debe verse como una amenaza para nadie, al contrario, lo que estamos haciendo es combatir el problema de la delincuencia interna" en Honduras, dijo Reina. Explicó que "la propuesta no es hacer nuevos reclutamientos, sino más bien pasar los reservistas (del Ejercito) a la Policía", que no cuenta con suficientes agentes para resolver los problemas de orden público, y de "ver de qué forma se maneja de forma más profesional el servicio militar voluntario" en Honduras.

Por su parte, el vicanciller salvadoreño, Eduardo Cádiz, comentó que El Salvador no busca pertenecer a la OTAN sino que simplemente será "un socio estratégico" de Estados Unidos para mejorar la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en la región.

"Eso no significa traer armamento, sino exclusivamente intercambiar experiencias (entre El Salvador y Estados Unidos) y fortalecer la lucha contra los flagelos del crimen organizado", subrayó.


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