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Caputo se va de Nicaragua y dice: «OEA debe replantearse su rol
para no asistir a funerales de los Gobiernos»

None | 10 de Noviembre de 2005 a las 00:00

El enviado especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) a Nicaragua, Dante Caputo, dijo el jueves, que ese organismo debe replantear su rol en América Latina para no asistir a los "funerales" de los Gobiernos que no pueden terminar sus períodos, sino evitar sus caídas.

Caputo, quien abandona Nicaragua después de una misión de cuatro meses en la que logró establecer un diálogo entre el Gobierno y los liberales (derecha) y los sandinistas (de izquierda), dijo que se va del país con la esperanza de que se preserve lo alcanzado.

Indicó que el caso de la crisis de Nicaragua en la que según el presidente, Enrique Bolaños, se intentó propinar un golpe de Estado a su Gobierno, "pinta" un nuevo perfil para la Organización de Estados Americanos (OEA), que debe replantearse su rol en América Latina.

"La OEA quiere ser organización para la democracia, no que asista llorosamente a los funerales de los Gobiernos que no pueden terminar sus mandatos, sino que puede desplegar solidaridad y ayuda política, para fortalecer ahí donde hay crisis, la democracia en cada uno de nuestros países", dijo Caputo este jueves en un acto en el que fue condecorado por el mandatario Enrique Bolaños.

Recordó que desde que la democracia electoral se estableció en América Latina, varios presidentes no concluyeron su período presidencial y afirmó que afortunadamente Nicaragua no se sumó a esa lista "gracias al talento de sus políticos".

"La democracia en América Latina ya no está amenazada por golpes de Estados militares como en el pasado ahora se enfrenta a nuevas acechanzas, pero al final sus verdaderos enemigos son la pobreza y la desigualdad en la distribución de la riqueza", agregó Caputo.

Indicó que la crisis en Nicaragua era "muy aguda" y con momentos de "mucha ansiedad y angustia", pero que al final los diversos actores supieron flexibilizar posiciones para alcanzar un acuerdo que acabara con las divergencias.

La crisis en Nicaragua provocada por reformas constitucionales aprobadas por liberales y sandinistas en el Parlamento para restar facultades al Ejecutivo, fue superada el pasado 19 de octubre luego que el mismo Parlamento aprobó una "Ley Marco".

Dicha norma congeló las reformas para que sean aplicadas hasta que asuma el nuevo Gobierno en enero del 2007.

Caputo dijo que en América Latina las instituciones son muy débiles y por tanto "lo conquistado no está asegurado", sin embargo "me voy con la esperanza renovada".

Antes de abandonar el país Caputo fue condecorado por Bolaños con la orden "José de Marcoleta en el grado de Gran Cruz", máxima distinción que otorga el Estado a un diplomático.

Al acto asistieron representantes de los poderes del Estado, el cuerpo diplomático acreditado en el país y representantes de la Iglesia Católica.

El canciller Norman Caldera, dijo que con la llegada de Caputo "se inició un diálogo fructífero, pues ayudó a reencontrar el rumbo político hacia un sentido de nación, poniendo en primer lugar las necesidades más urgentes del pueblo".

El jefe de los diputados sandinistas en el Parlamento, Edwin Castro, por su parte, dijo que la misión de Caputo fue "silenciosa, pero con cariño a la democracia y cariño a Nicaragua".

El ex canciller de Nicaragua y directivo liberal, Francisco Aguirre Sacasa, felicitó a Caputo por la labor de mediador que hizo y que logró bajar las tensiones y roces entre poderes del Estado.


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