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Venezuela en el MERCOSUR: «Puede ser un hito, además de integración»

None | 10 de Diciembre de 2005 a las 00:00

"Listo, ya está. Arreglamos todo", bromeaba el venezolano Hugo Chávez desde el balcón del primer piso del Edificio Mercosur. Acababan de conversar durante unos minutos con Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva con la evidente intención de ofrecer una photo opportunity de lo que fue la cumbre de ayer sobre las costas de la soleada Montevideo: por primera vez en su historia el Mercosur sumó como miembro pleno a un quinto país. Ese país es la Venezuela de Chávez, que es la principal reserva energética del continente y también la preocupación número uno de Estados Unidos en la región. Kirchner, motor de la incorporación, mostró su entusiasmo. "Además de una muestra de vitalidad en nuestro camino de integración, puede ser un hito", resaltó.

Los presidentes firmaron un acuerdo para estudiar la construcción de un ambicioso gasoducto de 6 mil kilómetros que uniría los tres países y marcaría un vuelco en la composición energética de la región. Aunque tanto para la incorporación total de Venezuela como para el gasoducto todavía falten dar algunos pasos, el dato político de estos países actuando en tándem puede marcar el inicio de lo que muchos consideraban el relanzamiento del Mercosur.

De a poco, la relación que armaron Kirchner y Chávez va tomando peso específico dentro del continente. El presidente argentino necesita de la ayuda energética y de la económica que el venezolano le facilita a través de la compra de bonos de la deuda, millones frescos que le permiten esperar con menos urgencias la reapertura de las negociaciones con el FMI. Chávez, por su parte, precisa no verse aislado dentro de la región, una necesidad que tiene tanto de político como de institucional. Mucho mejor si puede mostrarse rodeado de presidentes "amigos" como Kirchner y Lula, los dos países de mayor potencial a nivel subcontinental. El presidente argentino le dio una mano en su discurso en la cumbre al felicitarlo especialmente "por el legítimo triunfo electoral que ha obtenido". En las recientes elecciones legislativas en Venezuela la oposición decidió no presentarse y se registró un bajo nivel de participación.

Otro dato a tener en cuenta para analizar los resultados del encuentro de ayer es que son consecuencia directa de lo sucedido en la Cumbre de las Américas de Mar del Plata. Kirchner no se cansa de resaltar aquellas jornadas en las que los países del Mercosur y Venezuela –"los cinco mosqueteros", Chávez dixit– soportaron las embestidas de los países capitaneados por Estados Unidos que buscaban reinstalar el ALCA. "Hace poco hemos sido protagonistas de una exitosa reunión en la que se decidió una nueva agenda hemisférica", celebró Kirchner ayer. La celebrada resistencia conjunta generó lo que el debutante presidente de la Comisión de Representantes del Mercosur, Carlos "Chacho" Alvarez, definió ayer como "un clima de revalorización política" del bloque. Clima que hasta no hace mucho era más bien templado tirando a fresco.

A partir de ayer, Venezuela tendrá status de miembro pleno –al igual que los cuatro países integrantes originales del Mercosur– ‘aunque deberá llevar adelante un programa de adaptación a los requisitos de la región’ que le podría demandar un buen tiempo. Habrá una comisión especial que se conformará para llevar adelante la cuestión con una duración de seis meses prorrogables. Así, Venezuela deberá adoptar el arancel externo común además de abrir sus mercados para los productos made in Mercosur. Mientras, podrá participar de los foros de la región aunque por ahora carecerá de poder de veto a iniciativas de los otros países. "Dicen que mi incorporación no convenía y que el Mercosur iba a politizarse, si hay que politizarse no hay que tener miedo", apuntó Chávez en su discurso. Y le agradeció a Dios la integración.

Según analizaba un funcionario de Cancillería, a Kirchner ayer se lo vio en Montevideo mucho más a gusto que en otras cumbres presidenciales. "Siente que le fue bien en Mar del Plata y eso se nota. Está más cómodo y de mejor humor", explicaba el funcionario que tuvo oportunidad de participar de las reuniones de ayer. Y de buen humor se lo vio al presidente argentino durante la firma de los acuerdos con Lula y Chávez. El brasileño utilizó para la firma una lapicera de las muy buenas y a Kirchner se le ocurrió cambiársela por su acostumbrada birome negra. Aunque el trato era notoriamente desventajoso, Lula aceptó. Chávez también le regaló a Kirchner su lapicera. El argentino mostró los obsequios como un trofeo. "Siempre te quedás con las dos", le dijo Chávez.

Firmaron acuerdos de integración energética. Como remarcó el chileno Ricardo Lagos durante su discurso, es evidente que el tema energético llegó para quedarse en la región. Kirchner y Lula acordaron un peculiar canje por el que la Argentina enviará un millón y medio de metros cúbicos de gas en verano a Brasil, mientras que Brasil aportará 700 megavatios de electricidad en invierno.

Pero, sin dudas, el trato más impactante es el que estudiará la factibilidad técnica y económica para la construcción de un gasoducto de 6 mil kilómetros que unirá las reservas gasíferas venezolanas con Argentina pasando por Brasil y todos los demás países que deseen sumarse. Básicamente, lo que se estudiará es una proyección del valor del gas, el nivel de reservas existentes, los costos del transporte y demás variables que tendrían que dejar en claro si semejante inversión es justificada. Los negociadores argentinos estaban entre los más entusiasmados. El ministro de Planificación, Julio De Vido, quien participó de la idea original del proyecto en su último viaje a Venezuela, integrará la comisión que estudiará la iniciativa. Según los cálculos argentinos, la mitad de ese gasoducto ya existe por lo que sólo resta construir el resto e integrarlo. De ser así, la llegada de Venezuela al bloque marcará un antes y un después en la integración. Habrá que verlo en marcha.

Parlamento y quejas de Uruguay y Paraguay, un condimento especial

Los dos países más chicos del bloque se quejaron por las asimetrías y por las decisiones inconsultas que toman los socios mayores, Brasil y Argentina. No obstante, morigeraron sus críticas. Crean el Parlamento del Mercosur y en 2011 habrá elección directa de los diputados.

La integración de Venezuela fue el dato más importante de la cumbre del Mercosur, pero no fue el único. Dado que las quejas por la falta de instituciones en el bloque son una constante, el protocolo firmado para la creación a fin de 2006 de un Parlamento del Mercosur resultó un hecho destacado. Lo mismo que el Fondo de Reconversión Estructural con el que esperan suavizar las asimetrías entre las economías del bloque y la confirmación de la postura conjunta en contra de los subsidios agrícolas que llevarán los cancilleres a la reunión de la OMC, que se hará en Hong Kong. Pero no todas fueron flores. En un marco donde prevalecieron la cordialidad y los elogios –por momentos, exagerados– hacia los discursos y las cualidades de los otros presidentes, el uruguayo Tabaré Vázquez y el paraguayo Nicanor Duarte Frutos plantearon sus quejas, porque no son tenidos en cuenta por Argentina y Brasil al momento de tomar las decisiones. "Que no haya definiciones lejos de esta mesa de negociaciones. El Mercosur somos todos", marcó Tabaré.

Lo del Parlamento todavía tiene la forma de un boceto, pero así y todo es un avance. En principio, arrancará en diciembre de 2006 integrado por 18 legisladores de cada país que serán elegidos en forma indirecta por cada Congreso. Funcionará de esa manera hasta 2011, cuando sus representantes será electos directamente por el pueblo. Tendrá sede en Montevideo y uno de los lugares posibles de emplazamiento es la sede del Poder Judicial que desde hace años permanece a medio construir frente a la céntrica Plaza Independencia. Resta el dato, no menor ni sencillo de resolver, sobre cuál será su composición definitiva. Si se respetaran las proporcionalidades por habitante, Brasil tendría mayoría especial propia.

Kirchner y Lula llegaron a Montevideo atajándose de algunas posibles quejas de sus socios más chicos. Sabían que así como en Mar del Plata se plantaron frente al presidente norteamericano, George W. Bush, con el argumento de que las economías no pueden abrirse si antes no se resuelven sus asimetrías, lo mismo podrían argumentarles Paraguay y Uruguay a ellos. De ahí la creación de un fondo que integrarán en casi su totalidad Brasil y Argentina, que estará destinado a ayudar déficit sectoriales de las economías de los socios menores.

Con todo, no pudieron callar las voces de desacuerdo. Pero los planteos de Vázquez y de Frutos no parecieron tanto económicos como políticos. Y uno de los desencadenantes fue la incorporación de Venezuela, un dato para el que no se sintieron tan consultados como consideraban que debían serlo. Ya en la rondas previas, los delegados paraguayos habían planteado que consideraban "improvisado" el operativo para el ingreso del gobierno de Hugo Chávez. Aunque no sonó tan así, el propio Duarte Frutos consideró que su discurso de tono quejoso era "una catarsis" y pidió "no hacer una máscara del consenso" dentro del bloque.

En su carácter de presidente pro témpore en retirada –le pasó la posta a Néstor Kirchner–, a Tabaré le tocó el discurso de apertura. "Si algunos países no están, el Mercosur no está", lanzó allí. En la conferencia de prensa final que ofreció junto a Carlos "Chacho" Alvarez, Vázquez buscó bajarles conflictividad a sus palabras. "Que no nos tomen como unos enanos llorones", bromeó.

En cambio, en lo que no hubo opiniones divergentes fue en la posición que debían mantener frente a los subsidios agrícolas que tienen Estados Unidos y la Unión Europea. Todo indica que esa política llevará al fracaso la ronda de la Organización Mundial de Comercio que comenzará el próximo 13 en Hong Kong. Lula relató las conversaciones telefónicas que mantuvo en estos días con Bush y con Tony Blair. El brasileño, previendo ya la inutilidad de la reunión de la OMC, plantea una cumbre entre los presidentes de los países desarrollados y los en vías de desarrollo –el G-20, en el que Lula tiene una posición de liderazgo– para discutir específicamente la cuestión de los subsidios agrícolas. En principio, los cancilleres del Mercosur viajarán con una postura común a Hong Kong. Además, los restantes presidentes delegaron en Lula las negociaciones, para que en este tema él hablara en representación del conjunto.


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