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Bolivia a elecciones el próximo domingo: con los ojos puestos en Evo

None | 11 de Diciembre de 2005 a las 00:00

¿Cómo se vestirá Evo Morales para asumir la presidencia de Bolivia?, ¿usará corbata?, ¿dejará en el ropero su ya clásica campera azul con los símbolos del MAS?... Preguntas como éstas recorren este país que se prepara con entusiasmo, expectativa y también preocupación para lo que dentro de una semana puede ser un hecho histórico: que un indígena llegue a ocupar un sillón presidencial que, desde la fundación de la República, les fue esquivo a los ponchos y a las polleras.

Juan Evo Morales Ayma –quien según las últimas encuestas aventaja a su rival conservador, Jorge "Tuto" Quiroga, por seis puntos– es el protagonista de una historia que nunca soñó. Nacido en una comunidad de Oruro, fue pastor de llamas y trompetista de la banda Imperial, hasta que en los años ’70 su familia fue tentada por el boom de la coca y se trasladó al trópico de Cochabamba, donde comenzó su carrera sindical y política. "Un día entré a jugar al fútbol con los colonos y fui el goleador, después todos querían que juegue en su equipo... en 1983 entré al sindicato como secretario de Deportes", cuenta el candidato del MAS en un pequeño libro autobiográfico. En 1985 ya era secretario sindical de uno de los sindicatos cocaleros.

"He pasado momentos difíciles, como cuando en 1997 nos ametrallaron desde un helicóptero de la DEA en Eterazama", continúa. Y la coca lo catapultó primero como diputado y luego como candidato presidencial del "instrumento político" de los campesinos. En 2002 fue expulsado del Parlamento, acusado de "promover la violencia". Luego vendrían las amenazas del embajador norteamericano Manuel Rocha, quien advirtió que si ganaba "un narcotraficante" se acabarían las exportaciones de textiles bolivianos a EE.UU. y la cooperación económica. Lejos de debilitarlo, los ataques "gringos" lo catapultaron al segundo lugar en las elecciones de junio de 2002. Con estudios secundarios incompletos y símbolo de la reemergencia indígena, Morales pone los pelos de punta de los funcionarios norteamericanos al referirse a Fidel Castro y a Hugo Chávez como "comandantes de las fuerzas libertarias del continente".

Su posición ideológica, sin embargo, está más cerca del "nacionalismo revolucionario" de los años ’50 que de un socialismo a la cubana. El candidato vicepresidencial masista, el sociólogo Alvaro García Linera, ha repetido que se ubica en el centroizquierda y brega por un "capitalismo andino". "No permitamos que Evo Morales cambie nuestra bandera", responde una publicidad del derechista Quiroga, intentando reducir la ventaja que le lleva el binomio del MAS apelando al miedo. "Sólo Santa Cruz puede frenar a Evo Morales", dice otro aviso que sólo se pasa en esa ciudad autonomista oriental.

Mientras tanto, todas las miradas se concentran en el próximo domingo. En un clima de fuerte polarización, los candidatos tienen tiempo hasta este jueves para conquistar la voluntad del 12 por ciento de los bolivianos que, según las encuestas, aún no decidió su voto.


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