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Con Cindy y decenas de miles más, empieza Foro Social en Caracas

None | 25 de Enero de 2006 a las 00:00

Decenas de miles de activistas de distintas partes del mundo expresaron este martes sus objeciones a la globalización y su oposición la guerra de Irak en una multitudinaria marcha que marcó el comienzo del VI Foro Mundial Social.

Gritando "¡Paren a Bush!" y enarbolando pancartas en las que pedían "el fin de la ocupación de Irak" y un acuerdo de paz en Colombia", miles de activistas comenzaron su recorrido por una céntrica avenida sin inmutarse por la ligera lluvia.

Se espera que el próximo viernes el mandatario venezolano Hugo Chávez hable en la clausura del Foro. "Hay más gente pobre que gente rica en este mundo. Debemos dejar de luchar estas guerras y comenzar a enfocar la lucha en la pobreza", manifestó Iván Rosa, un activista de 30 años, procedente de la ciudad estadounidense de Filadelfia.

Los organizadores enfatizaron que más de 60 mil personas ya se matricularon y esperan a decenas de miles más, aproximadamente la mitad de ellos del extranjero. Los activistas, que se congregarán por seis días en Caracas, incluyen opositores al neoliberalismo, ambientalistas, pacifistas, líderes indígenas y defensores de los derechos humanos. A pesar de sus diferencias, todos parecen estar unidos por una cosa: su férrea oposición al imperialismo norteamericano, encabezado por George W. Bush.

El foro se realizó por primera vez en Brasil en 2001, para contrarrestar el Foro Económico Mundial que se realiza en Davos, Suiza. Los temas de la agenda incluyen la emancipación social y la resistencia al imperialismo.

"Esta marcha nos dice que un mundo mejor es posible, venimos a traer la buena nueva que es posible, que hay técnicas para llevarlo a cabo", aseguraba ayer una de las tantas personas que viajaron a Caracas para participar del Foro Social Continental 2006 y que marchó en la manifestación "contra la guerra y el imperialismo" que marcaba el inicio del Foro que se extenderá hasta el domingo próximo. Con ya más de 64 mil registrados –que se podría duplicar en estos días–, el mayor evento antiglobalización, que ahora se realiza por continentes, promete más de 2000 charlas y debates en los que el tema principal será el desarrollo de las sociedades desde una perspectiva socialista, o como lo explican los miles de jóvenes que inundaron Caracas, la búsqueda de un mundo mejor.

La manifestación iba encabezada por una enorme pancarta que decía "No a la guerra y al imperialismo, otro mundo es posible" y era sostenida por representantes de las Madres de Plaza de Mayo y de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) de Ecuador. Entre las organizaciones no gubernamentales que marcharon ayer, bajo una fuerte custodia policial, se destacó el contingente del Movimiento sin Tierra de Brasil, que también cuenta con representantes de Venezuela, Colombia, México, Nicaragua y Palestina. De los independientes sobresalió la presencia de la estadounidense Cindy Sheehan, la madre de un soldado muerto en Irak que ganó reconocimiento global con sus protestas contra el presidente George Bush. Al ritmo de tambores y cantando consignas como el ya tradicional himno bolivariano, "Alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América latina", los manifestantes recorrieron el paseo Los Próceres, la avenida que conduce al Fuerte Tiuna, el mayor enclave castrense en Caracas donde habitualmente se celebran los desfiles militares. Allí finalizó la procesión con actos musicales y un clima generalizado de fiesta.

Además de debatir sobre cómo alcanzar un desarrollo equitativo y beneficioso para todas las sociedades, el Foro también buscará reflexionar sobre temas actuales como la presencia militar estadounidense en el mundo, el valor de la cooperación económica frente a la competencia, la situación de los campesinos e indígenas, entre otros.

Mezcla variopinta lanza consignas contra Bush, la deuda y en favor del comercio justo

Luis Hernandez Navarro, enviado especial a Caracas, del diario La Jornada, México

Cindy Sheenan, la madre del soldado Casey Sheenan, muerto en Irak, el símbolo de la resistencia contra la guerra en su país, la primera persona en plantarse frente al rancho del presidente de Estados Unidos en Texas para exigir la retirada de las tropas de su más reciente invasión territorial, se dirige a las miles de personas que han marchado, protestado y oído música durante las últimas tres horas y media en el Paseo de los Próceres. Con sencillez y emoción dice: "Pelear una guerra por el petróleo no es una causa noble. Tanto mi hijo Casey como el hijo de Jesús eran ciudadanos honrados. Fueron muertos por los cobardes de mi gobierno. Tenemos que hacer que nuestros hijos regresen pronto a casa. Debemos lograr que se juzgue y castigue a los responsables. George W. Bush debe ser procesado y castigado por este crimen contra la humanidad."

La multitud la ovaciona pero ella no se detiene. Da las gracias a Venezuela y América Latina. "¿Puedo pedirles algo antes de que me retire? -pregunta, poniendo cara de traviesa- ¿Puedo?..." Y cuando la multitud le responde que sí, comienza a corear en español: "¡No a la guerra! ¡No a la guerra!

Cindy, "la loca de Texas" como gustan llamarla en el mundo conservador, la practicante de la desobediencia civil pacífica, fue la voz inaugural del sexto Foro Social Mundial (FSM) realizado en Caracas. Todo un mensaje: su voz fue la palabra no de una política profesional sino la de una madre, una ciudadana que ha resistido al gobierno de su país y su aventura imperial. Una rebelde.

Habló, después de Cindy, el representante de Haití. Se dijo orgulloso de pertenecer a la tradición de rebeldía del Caribe, sede de la primera revolución antiesclavista del continente. Luego seguirían otros más.

Esas voces complementaron los cantos de intérpretes como Amaury Pérez y Lidia Vera, o de grupos de rock pesado que clamaron ¡Muera Bush!. Esas palabras -pero especialmente las de Cindy- resumieron las miles de exclamaciones que se hicieron escuchar en muchas lenguas durante la multitudinaria manifestación con la que comenzó el Foro, y de las que se hicieron escuchar en el festival después de ella.

Condones, monjas y pastores

Un grupo de mujeres carga una manta color naranja. En ella se lee: "Si los curas se embarazaran, el Vaticano regalaría condones."

Metros más adelante un grupo de cuatro monjas vestidas de color marrón, parte de la delegación de Movimientos de [email protected] por la Paz con Justicia y Dignidad, de Colombia, corea, con mucho entusiasmo: "Cristo Jesús es nuestra fe/no queremos ALCA/ni TLC".

Casi dos cuadras atrás, el grupo Alfa y Omega proclama "Cristo fue el Primer Revolucionario." Y explica: "Grandes son ante el Padre, los trabajadores del mundo." Ellos, aseguran, son seguidores de la Ciencia Celeste, la "Doctrina del Cordero de Dios", gracias a la cual no se conocerán más guerras y no se será más explotado. Y cita a Santiago: "¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla."

Feministas, católicos comprometidos con las luchas de liberación y pastores, son una pequeña parte de la enorme multitud que hoy tomó las calles de Caracas, en la marcha y el acto político-cultural contra la "Guerra y el Imperio" con la que se inauguró el Foro. Un gentío integrado por las más diversas razas y culturas, orientación sexual, nacionalidades, posiciones políticas y, por supuesto, religiones.

Esa diversidad es evidente, por ejemplo, en las camisetas que los manifestantes visten. Entre otras, pueden verse estampadas en ellas, imágenes de Carlos Marx (y de Groucho Marx), una impresionante variedad de rostros del Che Guevara, el subcomandante Marcos, Salvador Allende, Ho Chi Min, Hugo Chávez y, por supuesto, Simón Bolívar. Pero, también, están estampadas en ellas todo tipo de demandas: "Comercio con justicia", "No a la deuda", "Defiende el bosque".

Esa variedad se expresa, además, en los cientos de banderas que los manifestantes enarbolan, tanto en las que simbolizan a la patria como en las que representan a la causa. Así las cosas los pendones rojos con hoces y martillo, y los verdes con las iniciales de centrales sindicales, se mezclan con las insignias argentinas, brasileñas, dominicanas y chilenas. Solitaria y nostálgica, ondea, también, una bandera de la extinta (o futura ¿quién sabe?) República española.

La delegación mexicana no fue la excepción. Mientras gritan "un país sin fronteras", unas cincuenta personas enarbolan decenas de lábaros patrios (y dos sombreros de charro), mientras uno de ellos se envuelve en uno de los símbolos patrios, cual moderno Juan Escutia.

La marcha reúne los más disímbolos grupos de izquierda, durante muchos años enfrentados. Con una manta más grande que su contingente con las imágenes de Marx, Lenin y Mao Tse-tung, el Movimiento Revolucionario Internacionalista corea consignas a favor de la revolución en Nepal y en contra del imperialismo estadunidense. No lejos de ellos, marchan distintos contingentes que se reivindican como parte de la Cuarta Internacional. Los antiguos enemigos toman las calles juntos (pero no revueltos) sin lanzarse diatribas.

>El queso de la hamburguesa

En pleno auge de las luchas contra la globalización neoliberal uno de los Amos del Universo declaró que un encuentro de organismos financieros multilaterales sin protestas era como una cheese burguer sin queso. Cuánto han cambiado las cosas entre las movilizaciones de Seattle contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) a finales de 1999 y este sexto Foro puede medirse porque en la marcha que inauguró el Foro no se colocan vallas que interrumpan su paso ni hay policías que traten de impedir el paso de los manifestantes.

Se trata, en parte, de un vuelco en la correlación de fuerzas que ha tenido en una franja de América Latina, un referente relevante en la figura de Simón Bolívar. Si alguna figura fue relevante durante la marcha, esa fue la del ilustre libertador. "Alerta/alerta que camina/la espada de Bolívar/ en América Latina", coreaban las delegaciones de Colombia, Venezuela, Bolivia, Ecuador y la de muchos otros países.

El idioma extraoficial del Foro es, pues, el bolivariano, en sus múltiples interpretaciones regionales y políticas. Una lengua que apela a una integración regional desde abajo, claramente diferenciada de la integración comercial promovida por Washington. Y que, además, expresa la creciente solidaridad hacia la revolución bolivariana, tal y como evidencian las mantas que, desde Australia hasta Venezuela, desfilaron en la marcha. Para no dejar dudas, la delegación de Boston presente en la concentración escribió en una gran pancarta: "¡Venezuela: gracias por el petróleo!".

Se trata, sin embargo, de un habla que se mezcla con las demandas inmediatas de los movimientos sociales: vivienda, salud, educación, soberanía alimentaria. "Tierra ocupada, tierra trabajada", exigía un grupo de campesinos armados con machetes. "Contra el latifundismo urbano", reivindicaban los pobres urbanos.

De un lenguaje atravesado -y en muchos sentidos desbordado- por la lucha de género. Si durante la manifestación hubo un contingente combativo, numeroso y festivo, ese fue el de las mujeres. Tocando tambores a redoble, organizando performance, vistiendo de mimas con pelucas color naranja, reivindicaron lo mismo el derecho al aborto, que el fin a la violencia contra la mitad del cielo o el fin de los asesinatos en Ciudad Juárez.

Es, además, un idioma que se cruza y alimenta con el de la revolución cubana. Cuba ha recuperado dentro del movimiento altermundista el prestigio y la autoridad que tuvo hace años en el movimiento de los no alineados. Su numerosa e influyente presencia (unos 800 delegados) establece, además, una continuidad entre el espíritu de descolonización de Bandung de hace 50 años y las protestas contra la globalización neoliberal que arrancan con el levantamiento zapatista de 1994. Pudo así organizar un concurrido acto en contra de la pretensión estadunidense de liberar al terrorista Luis Posada Carriles. Horas después, durante la manifestación, un comité de solidaridad de Nueva York exigía: "Liberen a los cinco cubanos presos", en relación a los cubanos presos en Estados Unidos acusados de terrorismo en un proceso judicial plagado de irregularidades.

El FSM se inauguró con espíritu festivo y con un gran reventón. Los asistentes marcharon animados por batucadas y consignas. Esta noche miles de asistentes escuchaban y bailaban rap, hip-hop, música afro-antillana y nueva trova.

"Sin diversidad de lenguas no hay justicia", decía una pancarta. Si algo puede concluirse de esta primera jornada es que el mensaje de la manifestación fue más allá de la mera acepción lingüística de esta consigna.


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