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Cindy Sheehan, la Madre Coraje

None | 26 de Enero de 2006 a las 00:00

Caracas – "No hay la menor diferencia entre mi dolor y el de una madre iraquí, u otra que haya perdido a su hijo o hija por causa del hambre, la miseria, la falta de atención médica en los países empobrecidos y saqueados. Comparto mi dolor con todas las madres víctimas de las políticas del imperio".

Cindy Sheehan parece una llama viva. Desde hace meses se ha convertido en una Madre Coraje real a los ojos del mundo. Admirable la manera en que esta mujer rubia, pálida, de suaves maneras, nunca antes envuelta en asuntos públicos, ha denunciado sistemáticamente la guerra del Gobierno de su país contra Iraq, donde murió su hijo Casey.

Ahora en Caracas es una de las más prominentes figuras que participa en el Foro Social Mundial. Joel Suárez, del Centro Martin Luther King, de La Habana, abre a Granma la posibilidad de un breve encuentro con la Sheehan.

Sobresale que utilice la palabra "imperio" para referirse al Gobierno norteamericano. "Los imperios —explica—, siempre han existido; lamentablemente nosotros hemos perfeccionado el concepto con este modo enloquecido de perseguir la hegemonía mundial a cualquier costo".

Lo que comenzó siendo una muestra de dolor individual ha pasado a ser no solo un símbolo, sino una perspectiva de enfrentamiento a las bases mismas del sistema. Cindy lo argumenta así:

"Para mí la paz y la justicia tienen que ir juntas. Espero que la ocupación de Iraq cese lo más pronto posible, pero eso no es suficiente. Necesitamos que predomine en el mundo una filosofía de la paz, que no hayan más aventuras bélicas, pero para eso también debe existir un mundo más justo, donde las riquezas sean distribuidas equitativamente, donde se respete la dignidad humana, un mundo en el que el hombre sea realmente humano y venza los atavismos raciales, y religiosos".

"Yo sé —aclara— que son metas muy altas, pero no renunciaré a ellas. Es como puedo honrar a mi hijo muerto".

Le pido un comentario sobre la situación de la base naval de Guantánamo, campo de concentración en pleno siglo XXI.

"Es una vergüenza que en esta época exista algo semejante. Allí no se respetan los más mínimos derechos humanos. Hemos sabido con pavor que no solo esas prácticas atroces se llevan a cabo en ese territorio que Estados Unidos ocupa en la Isla sin contar con la anuencia del pueblo cubano. Me estremeció la noticia de que los militares de mi país hayan ocultado las estaciones de tortura implantadas en otros países aliados del imperio".

Un colega brasileño tercia en la conversación e introduce un giro sumamente curioso: indagar sobre la opinión de la Sheehan acerca de Condoleezza Rice e Hillary Clinton, si acaso han sido solidarias con las pérdidas de las madres norteamericanas.

"No creo que esas mujeres —afirma— tengan instintos maternales, ni siquiera instintos verdaderamente humanos. Yo les digo mujeres entre comillas. La Rice está convencida de que la guerra de Iraq está bien hecha y que se debe librar en toda su intensidad ante el creciente movimiento de la resistencia. La Clinton quiere resolver el problema enviando más soldados, exponiendo a la muerte tanto a nosotras como a las madres iraquíes. Ambas mujeres no tienen que ver en lo absoluto con el sentimiento común de la mayoría de las madres norteamericanas".

¿Por qué Cindy está aquí, en un foro tan plural como el que se desarrolla en Caracas?

"Este es un tipo de evento en el que se intercambian muchas ideas y se promueven las mejores. Opino que hablar de nuestro movimiento, de las luchas que llevamos a cabo, posee un valor extraordinario en los oídos de los jóvenes."

Cindy medita la respuesta un rato más hasta remachar:

"Se trata, a fin de cuentas, de que ninguna madre más pierda a un hijo suyo por los caprichos deun gobernante".


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