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El regreso de la fuerza militar de Estados Unidos al Caribe

None | 11 de Abril de 2006 a las 00:00

Los territorios bañados por el Caribe, redimensionado hoy su valor ante la disputa contemporánea por el reforzamiento de la hegemonía comercial y política en el mundo, vuelven a padecer el acecho estadounidense.

Esta vez, bajo el eufemismo de la Partnership of the Americas (Confraternidad con las Américas), Washington mantendrá entre abril y mayo seis mil 500 efectivos militares en la zona para protagonizar un ejercicio con países del área.

Mientras el Departamento de Estado asegura que este ensayo se centrará en las supuestas "amenazas convencionales" y en el perfeccionamiento de los niveles de entrenamiento para diferentes misiones, otra es la opinión de académicos y analistas.

El tráfico de drogas y personas, y el terrorismo son esgrimidos por la Casa Blanca, desde hace casi una década, para justificar incursiones armadas e intromisiones en los asuntos internos de otros países, aseguran.

Otros consideran que el despliegue estadounidense es una muestra de fuerza ante la revitalización de los movimientos sociales, en especial indigenistas, la denominada izquierda y gobiernos progresistas en Latinoamérica.

Tampoco descartan la posible intención de reafirmar el poderío militar norteño ante Cuba y Venezuela, considerados sus enemigos irreconciliables en el subcontinente.

Esa postura tiene especial énfasis contra el afianzamiento de la Revolución Bolivariana, cuyo gobierno combate los principales problemas sociales, al mismo tiempo que refuerza su parque de defensa con modernos armamentos provenientes de Rusia y China.

Infundir terror, como en los momentos iniciales de la llamada Guerra Fría que siguió a la segunda conflagración mundial, puede estar entre los propósitos implícitos en estos y otros ejercicios.

Aunque todavía está por confirmarse cuales serán los ejércitos locales implicados de manera directa en las maniobras, algo queda claro para los seguidores de las relaciones entre la nación norteña y su "traspatio": estos puntos geoestratégicos recuperan valor.

La Unión Europea, Japón y otras potencias emergentes procuran avanzar posiciones en Latinoamérica y Estados Unidos se niega a perder sus privilegios de larga data.

El reforzamiento de los acuerdos de lucha contra el narcotráfico, acciones de restricción migratoria y el empeño en adelantar en la concreción del Tratado de Libre Comercio (2004) con Centroamérica también reflejan el interés sobre esta región.

Tal estrategia incluye la cooperación con las Fuerzas Armadas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, y las constantes reuniones supuestamente destinadas a contrarrestar la acción de las pandillas o maras y de los desastres naturales.

Estos intercambios entre militares norteños y sus homólogos centroamericanos suelen ser mirados con recelo por la opinión pública, marcada por la impronta estadounidense en el área en la década del 80 y la ineficacia ante fenómenos similares puertas adentro.

Desde el siglo XIX, Estados Unidos demostró su interés sobre el Caribe, mientras evidenciaba la paradoja entre los principios democráticos proclamados por sus gobernantes y su praxis de política exterior.

Lo anterior se evidenció aún más en el manejo del tema de la seguridad, estimulado tras el atentado a las torres gemelas neoyorquinas (11 de septiembre de 2001), que reavivó el ánimo de ampliar el control sobre esta zona.

El Caribe está dotado de una gran importancia geoestratégica, porque constituye una suerte de eslabón entre el norte y el sur del continente y entre los océanos Atlántico y Pacífico, a los cuales une a través del Canal de Panamá.

Ante el temor a posibles ataques terroristas que obstruyan el paso por esa ruta marítima, esta zona es reevaluada porque ofrece vías más prontas y seguras hacia el oeste.

A tono con los vientos de izquierda que soplan sobre el continente, incluso en Haití, estos y otros factores explican que la política de las cañoneras se asome en el área de modo más sutil.

Para el 14 de mayo de 2006 se prevé el retorno al poder del ex presidente René Preval, cuyas promesas de campaña podrían dar un giro a la difícil situación que enfrenta ese pueblo y a la constante intromisión estadounidense en el territorio, según expertos.


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