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Los yankis siguen controlando las licencias de INTERNET

None | 17 de Noviembre de 2005 a las 00:00

EEUU será quien siga otorgando las licencias de Internet

(Agencia Púlsar)

El ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), la entidad privada estadounidense que otorga las licencias, va a continuar siendo la única que cumpla ese rol.

Marcelo Solervicens, Secretario General de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias opinó que el balance que puede hacerse de la Cumbre es bastante mitigado ya que no se han establecido las bases para el establecimiento de una sociedad de la información verdaderamente democrática.

Solervicens aseguró que debe continuarse el trabajo posterior a esta cumbre a nivel de los diferentes países para hacer realidad "lo de la sociedad de la información".

El activista también advirtió que la cumbre se realizó en Túnez, que es un país donde el balance en el tema de los Derechos Humanos está bastante flojo, debido a que en Túnez hay prisioneros por la falta de la libertad de comunicación y hay organizaciones que no pudieron participar de la cumbre oficial.

AMARC y otras organizaciones de la sociedad civil, desarrollaron un trabajo de denuncia de las violaciones de los derechos humanos en Túnez y arribaron a la cumbre con un planteo en común que implica que la cumbre debe hacerse en torno a los DDHH y que la información se amplíe a la necesidad y el derecho a hacer oir todas las voces como un derecho a la comunicación.

Policía del mundo, también en Internet

Con el argumento de garantizar la libertad de expresión, Estados Unidos mantendrá el poder en la web pese a los intentos democratizadores en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, celebrada bajo el auspicio de la ONU. De todos modos, Europa logró que ese país aceptara un foro internacional para seguir discutiendo el tema, con lo que se evitó el fracaso del encuentro.

Por Federico Kukso, Página/12, Buenos Aires

Tiene todos los caprichos y todas las poses de un monstruo, de uno grande que pisa fuerte: es bestialmente inmensa, tanto que es inabarcable de punta a punta en el término de una vida, se expande a un ritmo atroz invadiendo cada esquina del planeta y engulle a cuanto curioso se adentra en sus orillas inexistentes, convirtiéndolo sin resistencia en un adicto, en esclavo de sus caprichos y de sus cuelgues histriónicos. Y, por si faltara poco, esa bestia técnica llamada Internet, el octavo continente, la otra dimensión de la realidad, también tiene dueño, aunque prefiera el título de tutor, supervisor o controlador, que ayer aseguró la continuidad de su reinado: frente a los ojos impávidos y renuentes de los delegados de 170 países participantes de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) que se desarrolla en Túnez, Estados Unidos retuvo su control y dominio del sistema que ejerce sobre la red de redes a través de Icann, la Corporación para la Asignación de Nombres y Números, empresa globalmente con mala fama dependiente del Departamento estadounidense de Comercio y que desde 1998 se encarga de asignar los dominios de Internet a todo el mundo. Sin embargo, el diálogo no está del todo cerrado: impulsados por la Unión Europea y aceptado por Estados Unidos, los países participantes se comprometieron a crear un foro internacional para discutir las cuestiones relativas a la web –como el correo basura, el ciberdelito y los virus informáticos– que serviría de lenta transición hacia un control menos unilateral de la red.

Cada vez que una madre preocupada le manda un mail a su hijo, cada vez que un joven descarga el último hit de su cantante favorito, cada vez que un hombre o una mujer se regodean con una página pornográfica, cada vez que un lector chequea el resultado del partido de su equipo de fútbol en un sitio web deportivo, una maraña de intereses políticos y económicos –detrás, claro, de un enjambre de cables– se tiende asegurando que los paquetes de información vayan de aquí para allá y no se pierdan en el camino. El sostén de todo eso lo ejerce diariamente el gobierno norteamericano a través del control de 13 computadoras distribuidas en distintos países que dirigen el tráfico de cada página web y mail que circulan en el planeta. En estos temas, el caos asoma cada segundo. Por eso, en su tarea distributiva, estas computadoras traducen los mails y las direcciones web en números entendibles por las millones de computadoras que pululan en el mundo. En su conjunto, a este sistema se lo conoce como Domain Name System (DNS) cuyo cerebro –o mejor dicho, el verdadero corazón de la bestia– es el master root server, otra computadora enclavada en suelo estadounidense y manejada por el Departamento de Comercio, cuyos miembros son los únicos autorizados a hacer cambios en su sistema y, además, son los que supervisan el trabajo de los 15 miembros del consejo directivo de Icann, que asigna los nombres de dominios como ".com", ".org", ".edu" o ".ar". De todo esto se saca que, en teoría, Estados Unidos de quererlo podría desenchufar a un país entero de la red y nadie podría hacer nada para evitarlo.

Lo curioso es que hace unos años, en un gesto extraño y leído con desconfianza, el gobierno estadounidense deslizó que entregaría las llaves de Internet a un organismo internacional en algún momento de 2006. Pero según lo sucedido en Túnez, cambiaron repentinamente de opinión y ahora dicen que mejor prefieren quedárselas. De haberse concretado ese pase de manos, hubiese sido como si un padre diese en adopción a su hijo. Al fin y al cabo, Internet nació en los sesenta como un producto militar bajo el ala de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA) del Pentágono. No era otra cosa más que un reaseguro defensivo: de arreciar un ataque nuclear por parte de la Unión Soviética, este sistema de comunicación diseñado en forma de red no se derrumbaría del todo, sino más bien seguiría funcionando gracias a su estructura distribuida. Por entonces nadie pensó que cuarenta años después, ese secreto guardado entre muros se les escaparía de las manos y terminaría disparándose como vitrina mundial y plataforma comercial; y menos aún que los mismos estadounidenses serían los que buscan su centralización burocrática.

Pero así ocurrió. Como también ocurre en el plano más tangible de la realidad, el argumento esgrimido por los norteamericanos en esta reunión organizada por las Naciones Unidas fue muy parecido a aquel por el cual se emplazan como la policía del mundo, esta vez levantando la bandera de la defensa de la libertad de expresión: grosso modo, argumentaron que de regionalizarse, Internet tendería a la inestabilidad y que caería en manos de gobiernos poco democráticos proclives a censurar a los internautas y reprimir lo que se conoce como "ciberdisidencia". Sin mencionarlos directamente, estos dichos fueron claramente dirigidos hacia Cuba y China. "El objetivo de los Estados Unidos no es dominar la red sino asegurar y proteger su estabilidad; mi gobierno sigue siendo partidario del papel que puede jugar el sector privado en el desarrollo de Internet", justificó Michael Gallagher, secretario de Estado adjunto de Comercio, dándole a la medida tomada ese opaco velo de diplomacia y falsa cortesía.

Las críticas más encendidas provinieron de Brasil, la India, China, Rusia, los países árabes y el WGIG, un grupo dentro de la ONU llamado Working Group on Internet Governance (algo así como Grupo de trabajo sobre el gobierno de Internet), que en un momento llegaron a amenazar con hacer rancho aparte y formar su propia red si Estados Unidos no cedía el control a un organismo internacional. Las posiciones moderadas estuvieron del lado de algunos países de la Unión Europea, como España, por ejemplo. El ministro español de Industria, José Montilla, abogó por adoptar un modelo multilateral de gestión y control de Internet, que se alejase del intervencionismo gubernamental en los aspectos diarios de la red, dando lugar, en cambio, a un crecimiento del papel del sector civil y privado. Australia, por su parte, se alineó detrás de Estados Unidos para evitar que la red cayese en manos de un organismo bajo el control de la ONU.

Hasta Tim Berners Lee, el creador de la World Wide Web, se opone al control estadounidense. "La Icann debería estar más vinculada a organizaciones de Naciones Unidas. Estados Unidos se hizo cargo de Internet y ahora difícilmente podría abandonarlo", comentó.

Los sectores más fuertes de la oposición consideran que el foro impulsado por la Unión Europea no es más que un premio consuelo que evitó el papelón, sobre todo por la condición impuesta por Estados Unidos de que ni siquiera se mencione la posibilidad de un organismo global de Internet, esa creación colectiva que se modifica cada segundo, pone en crisis los límites entre lo íntimo y lo público y moldea una subjetividad nueva con efectos inciertos sobre la relación del ser humano con el mundo.

Ciberespacio imperial

Por Leonardo Moledo, Página/12 Buenos Aires

Finalmente, los Estados Unidos retuvieron el control de Internet. La verdad, no es para sorprenderse mucho: puesto que controlan el mundo, no se entiende por qué no habrían de controlar Internet. Con un PBI que oscila entre un cuarto y un tercio del PBI mundial, y una fuerza militar que supera a las diez que la siguen juntas, y que, si se cumplen los grandiosos planes imperiales de expansión, para el año 2010 va a superar las fuerzas militares de todos los países juntos, sería sorprendente que largaran algo tan rentable como Internet. Sería como firmar el Protocolo de Kioto.

Porque, además, hay una confusión que usualmente suele atacar a los usuarios de la red de redes, esa verdadera maravilla de la tecnología, que nos han brindado las últimas décadas. El espacio virtual verdaderamente no es tal, o por lo menos no es tan virtual: tiene una entidad material bien concreta, materializada en 13 supercomputadoras que regulan el tráfico de bits, y redes de satélites y cables que transportan impulsos eléctricos: no es algo distinto, sino sencillamente un nuevo soporte; no es un espacio nuevo abierto a la exploración cuyo límite está en todas partes y su centro en ninguna, sino que se trata de algo muy contante y sonante y, sobre todo, material. Del mismo modo que se puede (o no) creer que existe un "espacio epistolar", pero el soporte es el correo, y se puede o no creer que existe un "espacio literario" no material, pero que no se concreta sin las editoriales. Así, pues, el "espacio virtual" es una cosa codiciable y no hay que sorprenderse si se apoderan de él los más fuertes y prepotentes.

No está mal discutir con los poderosos, pero hay que saber desde el vamos que lo son y que las chances de ganar son pocas, en especial con un imperio que recién se está formando y acomodando sus piezas, y al que todavía le falta para alcanzar el momento de mayor esplendor.

Así, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI) que se desarrolla en Túnez también es una pieza del rompecabezas global que se está armando. Sería interesante replantear y pensar las posibilidades de autonomía y libertad en ese marco, sin la ilusoria creencia de que el imperio tiene grietas.

Internet, ese espacio virtual que produce la ilusión de libertad, es una de las más preciadas joyas de la corona imperial. Porque es privado, no lo olvidemos. Y sus propietarios no la iban a entregar así nomás.

Gracias a la informática, 11 países aplican un revolucionario método educativo inspirado por Cuba

Por Ignacio González Planas, Cubadebate

Palabras de Ignacio González Planas, ministro cubano de Informática y Comunicaciones, al intevenir en la primera sesión plenaria de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), que comenzó este 16 de noviembre en Túnez.

Señor Presidente:

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, lejos de convertirse en un instrumento para avanzar hacia un mundo justo y un desarrollo más armónico y equitativo, han contribuido a profundizar las desigualdades e injusticias y constituyen un obstáculo adicional para el progreso de los países pobres.

El prometedor escenario tecnológico que se augura, está marcado por el injusto orden económico internacional existente y por el carácter neoliberal del actual proceso de globalización, convirtiendo en privilegio de unos pocos países, extraordinarias conquistas de la inteligencia del hombre.

Unos pocos ejemplos confirman estas realidades:

  • Estados Unidos y Canadá tienen 74 computadoras y 60 líneas de teléfono fijas por cada 100 habitantes. En África hay 1,76 computadoras y 3,09 líneas fijas, por igual cantidad de personas.
  • Sólo el 15 % de los 6 mil millones habitantes del planeta acceden a Internet. De ellos, el 51,9 % corresponden a EEUU, Canadá y Europa, y solo un 2,5% a África.
  • Más de la mitad de la población del planeta no tiene acceso al teléfono, inventado hace ya más de un siglo. El 40 % de las líneas telefónicas están en sólo 23 países desarrollados, donde vive menos del 15 % de la población mundial.
  • Más del 50% de los clientes del servicio celular y de los servidores de Internet están en países desarrollados.

Sin la democratización real del acceso al desarrollo tecnológico, todas las predicciones de una nueva economía global, basada en la informática y las comunicaciones y el tránsito hacia la llamada "Sociedad de la Información", seguirán siendo un imposible para la inmensa mayoría de la humanidad.

Cuba, país bloqueado y sin grandes recursos financieros, muestra hoy un camino hacia el acceso amplio de su población a las nuevas tecnologías. La prioridad dada al uso social y colectivo de las tecnologías de la informática y las comunicaciones, ha posibilitado que:

  • Todos los niños y adolescentes del país, desde el preescolar, reciban en sus escuelas la enseñanza de la computación y el acceso a dos canales nacionales de televisión dedicados exclusivamente a la Educación.
  • Las Universidades se hayan extendido a todos los municipios del país, con el uso de la computación y los medios audiovisuales como herramientas esenciales del aprendizaje.
  • El Movimiento de los Joven Club de Computación, red de instalaciones comunitarias donde se accede gratuitamente a la enseñanza de la computación, haya duplicado sus instalaciones desde la Cumbre de Ginebra para disponer de 600 centros, capacitando en 18 años a más de 770 mil cubanos.
  • A través del método cubano de Alfabetización "Yo, sí puedo", basado en el uso de la televisión y el video, se ha logrado sacar de la ignorancia a un millón y medio de venezolanos y convertir a esa nación en el segundo territorio libre de analfabetismo en América. Otros 10 países aplican con éxito a diferentes escalas esta revolucionaria fórmula de enseñanza.
  • Los médicos cubanos que prestan sus servicios en más de 60 países del mundo, utilizan la informática como esencial elemento para obtener grados científicos y a la vez desarrollar la labor de profesores universitarios en la formación de nuevos estudiantes de medicina desde sus propios consultorios ubicados en los más humildes y remotos sitios de esas naciones.

Cuba comparte la opinión de la gran mayoría de los países aquí representados, de que Internet no debe continuar bajo la administración de Estados Unidos. Es preciso organizar una nueva institucionalidad multilateral y democrática, que administre la red de redes, y a la vez regule y promueva la cooperación internacional, la transferencia de recursos financieros y tecnológicos, y el intercambio con igualdad de posibilidades para todas las naciones en materia de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones. La Declaración y el Plan de Acción de esta Cumbre deberían dejar claro este concepto.

Cuba considera que dede detenerse además la manipulación mediática por parte de los países ricos, que intentan imponer el pensamiento único y los patrones del norte opulento, sobre el sur subdesarrollado. Es necesario revelar las verdades y la riqueza cultural de ese otro mundo que no está en los medios, de los miles de millones que no gozan de Internet, que no conocen el teléfono, o ni siquiera pueden ver las imágenes de la televisión o escuchar la radio.

Deben cesar las medidas unilaterales y arbitrarias violatorias del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, contra países como Cuba, que resiste el más colosal y brutal bloqueo de la historia, condenado hace solo unos días en la Asamblea General de la ONU por 182 países, el cual obstaculiza sin razón nuestro acceso a las nuevas tecnologías.

Debe cesar también la agresión sistemática por parte del Gobierno de los EEUU a muestro espacio radioeléctrico, en clara, grosera y constante violación de las normas y procedimientos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

Debe abrirse paso la verdad frente a la pretensión de silenciar el injusto encarcelamiento de 5 jóvenes cubanos, por luchar contra los grupos terroristas que desde el territorio de los EEUU, con total impunidad, agreden a nuestro país.

Señor Presidente:

Transitar hacia la llamada "Sociedad de la Información" requiere ante todo, un mundo libre del hambre, la incultura, la insalubridad, la discriminación y la exclusión. Los hambrientos, los enfermos, los analfabetos, los excluidos, nunca podrán entender el uso de las nuevas tecnologías. Queremos un mundo donde los beneficios de la ciencia y la técnica sean verdaderos instrumentos del progreso para todos los habitantes del planeta.

En nuestro país, continuaremos trabajando con una estrategia basada en los principios sobre los que se fundamenta el desarrollo de nuestra economía y nuestra sociedad; privilegiar el uso social y colectivo de las nuevas tecnologías, significa para Cuba, potenciar su uso en la educación, en la salud pública, en la ciencia, en la cultura, en la economía, en el gobierno y en los servicios a la población, con soluciones racionales y prácticas. Esta experiencia, aún modesta e incipiente, está a disposición de todos.

La voluntad política de la Revolución Cubana y la clara visión del compañero Fidel Castro, promotor incansable del uso de las nuevas tecnologías, han sido factores determinantes para que nuestro país, pequeño, pobre y asediado, pueda trabajar en ambiciosas metas, como parte de una Batalla de Ideas, que concede toda la prioridad al desarrollo pleno del ser humano.

Los cubanos que somos revolucionarios y optimistas, soñamos, trabajamos y luchamos, por un nuevo orden económico mundial, por la justicia y la igualdad para todos, porque las nuevas tecnologías contribuyan a promover valores del ser humano, la formación de las nuevas generaciones y el desarrollo de una sociedad justa y solidaria, que permitan el avance de nuestros pueblos hacia ese mundo mejor que soñamos.

Muchas gracias.

Naciones Unidas y la Internet

Kofi A. Annan, secretario general de la ONU. Diario La Jornada

El principal objetivo de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, que se celebra en Túnez, es garantizar que los países pobres puedan aprovechar al máximo los beneficios que las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, incluida la Internet, pueden aportar al desarrollo económico y social. Sin embargo, a medida que se acerca la cumbre, aumenta el clima de desinformación.

Una idea errónea que últimamente se escucha con frecuencia alarmante es que Naciones Unidas quiere "adueñarse" de Internet, vigilarla o controlarla de alguna manera. Nada más lejos de la realidad. Naciones Unidas no está urdiendo la conquista de Internet; tan sólo pretende asegurar que tenga alcance mundial. Y ese afán ocupa lugar central en la cumbre.

Caben esperar opiniones vehementes sobre la protección de la Internet. En su corta existencia, este medio ha provocado cambios espectaculares, e incluso revolucionarios, en ámbitos que van desde la salud y la educación al periodismo y la política. En la propia labor que Naciones Unidas realiza en favor del desarrollo, no hemos hecho sino entrever algunos de los beneficios que puede aportar: a las víctimas de desastres, un socorro más rápido y mejor coordinado; a los pobres que viven en zonas remotas, información médica que puede salvar su vida; y a las personas subyugadas por gobiernos represivos, acceso a información sin censuras y una vía de escape para quejarse y pedir ayuda.

Inspira también legítima preocupación el uso de la Internet para incitar al terrorismo o ayudar a los terroristas, difundir pornografía, facilitar actividades ilegales o ensalzar el nazismo u otras ideologías abominables. Pero censurar el ciberespacio, socavar sus fundamentos técnicos o someterlo a una rigurosa supervisión estatal sería volver la espalda a uno de los principales instrumentos de progreso con que contamos hoy en día. Defender la Internet es defender la libertad misma.

Hasta la fecha, la gobernanza de los asuntos relacionados con el uso de la Internet, como el envío masivo de correo no deseado y los delitos cibernéticos, ha tenido un carácter descoordinado y fragmentario, mientras que la infraestructura de la Internet se ha gestionado en el marco de una colaboración oficiosa pero eficaz entre diversas instituciones, con la empresa privada, la sociedad civil, las instituciones académicas y las comunidades técnicas a la cabeza. Sin embargo, los países en desarrollo tienen dificultades para seguir todos estos procesos y se sienten excluidos de las estructuras de gobernanza de la Internet.

Estados Unidos merece nuestro agradecimiento por haber desarrollado la Internet y ponerla a disposición del mundo. Por razones históricas, ese país tiene la potestad última sobre algunos de los recursos fundamentales de la Internet y muchos opinan que la comunidad internacional debería compartir esa potestad. El propio Estados Unidos, que ha ejercido sus responsabilidades de supervisión con imparcialidad e integridad, reconoce que las inquietudes de otros gobiernos en materia de política pública y soberanía son legítimas y que hay que seguir procurando ampliar el alcance internacional de los acuerdos en materia de gobernanza. La necesidad de cambio no es fruto de una reflexión sobre el pasado ni el presente; es más bien un reflejo del futuro, un futuro en que el crecimiento de la Internet en los países en desarrollo será francamente espectacular.

Asistimos hoy al inicio de un diálogo entre dos culturas diferentes: la comunidad no gubernamental de la Internet, que por tradición adopta decisiones de manera informal y participativa, y el mundo más rígido y estructurado de los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales. La Internet ha adquirido tanta importancia para la economía y la administración de casi todos los países, que sería ingenuo esperar que los gobiernos no mostraran interés por ella, sobre todo porque se va a generalizar aún más su uso en servicios públicos como la educación y la atención médica. Los gobiernos tienen que estar en condiciones de conseguir que sus políticas relativas a la Internet sean "acertadas" y ser capaces de coordinarse entre sí y con la comunidad de la Internet. Pero los gobiernos no pueden fijar las normas por sí solos; tienen que aprender a colaborar con los agentes no estatales interesados, que son, en definitiva, quienes han desempeñado una función decisiva en la evolución y la coordinación de la Internet, y que seguirán siendo el motor de su ulterior expansión e innovación.

En la cumbre anterior, celebrada hace dos años en Ginebra, las deliberaciones sobre la gobernanza de la Internet llegaron a un punto muerto. Por ello, los estados miembros de Naciones Unidas me pidieron que creara un grupo de trabajo para examinar el asunto con detenimiento. El grupo de trabajo sobre la gobernanza de la Internet presentó sus conclusiones en un informe que recogía las opiniones de sus integrantes, no las de Naciones Unidas. El grupo de trabajo propuso la creación de un "nuevo espacio para el diálogo", foro que reuniría a todos los interesados para compartir información y mejores prácticas y para debatir cuestiones delicadas, pero que no tendría facultades decisorias.

El grupo de trabajo propuso, asimismo, varias opciones para establecer futuros mecanismos de supervisión, con diversos grados de participación de los gobiernos y distintas formas de relación con Naciones Unidas. Nadie dice que Naciones Unidas deba suplantar a los órganos especializados que actualmente gestionan la Internet; nadie propone que se cree un nuevo organismo dentro de Naciones Unidas; y hay quien recomienda que se mantenga totalmente al margen. Todos coinciden en que la gestión cotidiana de la Internet debería corresponder a las instituciones técnicas especializadas, sobre todo para protegerla de la agitación que caracteriza al día a día político. Estas y otras ideas están siendo consideradas en estos momentos por los estados miembros de Naciones Unidas.

Todo el mundo reconoce que es necesario fomentar la participación internacional en las deliberaciones sobre la gobernanza de la Internet. Dejemos, pues, a un lado los recelos sobre los "designios" de Naciones Unidas hacia la Internet. Por mucho que algunos quieran abrir un nuevo frente para atacar a Naciones Unidas, ese argumento no les servirá de nada, ya que Naciones Unidas sólo quieren promover el diálogo y el consenso entre todos los interesados y, en última instancia, lograr que todos compartan los beneficios de la Internet.

En las reuniones previas a la cumbre se ha reafirmado el derecho humano de "investigar y recibir información y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Insto a todos los interesados a que acudan a Túnez dispuestos a superar la brecha digital; dispuestos a forjar una sociedad de la información abierta e inclusiva que enriquezca y empodere a todas las personas; dispuestos a transmitir de lleno al siglo XXI este valioso regalo que recibimos del siglo XX.

Túnez: Cumbre de la Información amordazada

Para mayor información: www.comunica-ch.net
Para solidarizarse con la CCSI: [email protected]

Por Sergio Ferrari

La represión en aumento en las últimas horas constituye un obstáculo mayor. No habrá Cumbre Ciudadana en Túnez. La Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información (16 al 18 de noviembre) sufre así un primer revés antes mismo de su apertura oficial.

La represión oficial creciente en las últimas horas contra periodistas y representantes de la sociedad civil internacional llevó a la anulación de la Cumbre Mundial alternativa que estaba prevista a realizarse paralelamente del evento oficial onusiano.

Tal es la principal conclusión de los promotores de la convocatoria alternativa, comunicada a la prensa la tarde del martes 15 de noviembre, luego de varios intentos fallidos de poner en marcha la cita paralela.

Esta anulación "es la repuesta directa a las circunstancias anormales en las cuales se realiza la Cumbre en Túnez" señala el documento firmado por los miembros del comité de organización de la Cumbre Ciudadana sobre la Sociedad de Información (CCSI).

El comunicado indica que mientras las reuniones preparatorias se realizan al interior del Kram, un centro de conferencias rodeado de medidas de seguridad excepcionales, "los defensores de los derechos humanos y los periodistas fueron hostigados y físicamente heridos en las calles de Túnez el lunes". La denuncia indica que varios sitios de Internet, entre los cuales el del evento paralelo "están bloqueados y son inaccesibles".

La información proporcionada por Comunica-ch (la plataforma suiza de ONG, sindicatos de prensa y organizaciones de derechos humanos) expresa que el lunes 14 de noviembre a la mañana, delante el Instituto Goethe, en la plaza de Africa, en la capital tunecina, "más de 30 policías de civil esperaban con impaciencia a los representantes de la sociedad civil internacional, suiza y tunecina que debían reunirse…" para organizar los últimos detalles del evento paralelo. Hubo empujones, insultos y golpes violentos.

Los treinta hombres en civil atacaron primero a Om Zied, redactora jefa de la revista Kalima, una publicación que realiza encuestas sobre corrupción y violaciones a los derechos humanos. Cuando los representantes de las ONG internacionales trataron de interponerse, la represión cayó también contra ellos.

Aún bajo la protección de algunos embajadores europeos, los promotores de la Cumbre alternativa no lograron ni siquiera reunirse en condiciones normales. Varios hoteles y salas previamente reservados les fueron negados a último momento. Situación insostenible que motiva la suspensión de la Cumbre Ciudadana.

La misma había sido concebida por 19 organizaciones y redes tunecinas e internacionales durante la última reunión de preparación (Prepcom III) realizada en Ginebra, Suiza, en septiembre 2005. Entre ellas importantes sindicatos y federaciones de periodistas de reconocido prestigio internacional.

La no realización de la Cumbre paralela quiebra una larga tradición de eventos ciudadanos organizados durante todas las conferencias de las Naciones Unidas. Y motiva, según los representantes de la sociedad civil internacional, a implementar cuatro acciones concretas.

Expresar públicamente la solidaridad con las personas y organizaciones tunecinas cuyos derechos humanos fundamentales son violados cotidianamente. Y estimular a delegados a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información a plantear el tema de las violaciones de derechos humanos a sus respectivas delegaciones nacionales.

Así mismo, recordar que los objetivos de esta Cumbre no podrán ser alcanzados si son violados los derechos fundamentales, entre ellos la libertad de expresión, opinión, reunión y asociación, claramente reconocidos en la Declaración de Principios de la Cumbre (Ginebra 2003).

Por último, los portavoces de la sociedad civil, sugieren a las Naciones Unidas que en el futuro estén más atentas a que en conferencias de esta naturaleza e importancia el movimiento ciudadano del país anfitrión pueda colaborar y participar activamente.


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